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ZULIET COTAZO URREA, OTRA VICTIMA MÁS

El lunes 25 agosto, 2014 a las 9:56 am
Álvaro Jesús Urbano Rojas web

Por: Álvaro Jesús Urbano Rojas

Tuve el privilegio de contar con su amistad, una joven entusiasta y alegre, su carcajada franca, sonora y contagiosa, expresaba sus ganas de vivir. Murió el fin de semana, padeciendo el dolor de la mala prestación del servicio médico, a pesar de ser funcionaria de la E.S.E. Popayán, pues laboraba en el municipio de Puracé-Coconuco, apoyando la red de salud de esa localidad.

Zuliet, afrontó con estoicismos su mortal enfermedad, entregando en cada momento su generosidad sin límites, su solidaridad y sus ganas de vivir; su recuperación se sustentaba en el gran optimismo para hacer menos traumático su padecimiento y menguar el impacto doloroso de su temprana partida. De ella, sus amigos tenemos los mejores recuerdos.

Su deceso se produjo por voluntad de Dios, pero lo inhumano del tratamiento y sus complicaciones clínicas, fue producto de la ausencia de un servicio moderno que permitiera hacer un diagnóstico acertado, proporcionando información detallada de su patología. Como es habitual en nuestro sistema de salud, un tardío diagnóstico imposibilitó controlar invasiones carcinomatosas que comprometieron su vida. En los últimos días ella y su familia fueron torturados con viajes permanentes a Cali, pues los procedimientos se remiten a los centros clínicos especializados que no tiene Popayán, con los riesgos y costos que ello implica para los usuarios. Otra víctima más del paseo de la muerte; nuestra red hospitalaria debe -de manera urgente- diseñar un plan de choque de actualización de su equipamiento, con modernización tecnológica para la práctica de procesos asistenciales seguros y eficientes.

ZULIET era una mujer especial, de aquellas empeñadas en ser y hacer feliz a todos los que tuvimos el privilegio de ser sus amigos; su calidez espontanea, generosa, sincera y muy alegre, hará que la recordemos por siempre. La valentía y el estoicismo con que soportó su corta pero dolorosa enfermedad, nos obliga a unirnos en una lucha franca para ponerle punto final a la grave problemática de los servicios de salud del Cauca.

En su sepelio se escucharon sinceros homenajes de duelo, por parte del representante a la Cámara – Oscar Ospina Quintero, una de las personas con mayor autoridad y credibilidad en el sector salud del Cauca, con gran perfil profesional, enfermero profesional, magister en salud pública, especialista en gerencia hospitalaria, subdirector de salud en dos ocasiones, gerente de hospitales públicos, y secretario de salud del Cauca. Igual fue el sentimiento de solidaridad y afecto del gerente de la Empresa Social del Estado, Rodrigo Bermúdez Ospino. Dos personas apreciadas, que sin ser del Cauca, han trabajado por la salud de este departamento.

El mejor homenaje que se le puede rendir a la memoria de Zuliet, es liderar desde el Congreso de la República, una reforma estructural -de fondo- al actual sistema de salud, que garantice el derecho a la vida en condiciones de eficiencia, eficacia y oportunidad, orientado a solucionar de una vez por todas, el problema del paseo de la muerte al que estamos sometidos los caucanos sin distingo alguno.

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