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«Y UNA VIDA ENTERA POR VIVIR»

El domingo 11 agosto, 2013 a las 4:54 pm
Marco Antonio Valencia Calle

Marco Antonio Valencia

Cuando Karol ataviada de Princesa salió caminando entre pétalos rojos para atravesar una larga corte de amigos y llegar hasta un arco de flores y bombas para bailar con su papá el vals que daba inició a su fiesta de quince años, ya un sacerdote en la Iglesia San Francisco la había bendecido, y la vida le había entregado muchas cosas buenas que tal vez ella aun no comprenda, pero que serán sus herramientas para la travesía de su destino: belleza, alegría, inteligencia, nobleza, carisma, emprendimiento, criterio… y por cada uno de esos dones, prendió y apagó una vela.

Las fiestas de quince años no solo son un homenaje a “la niña bonita hecha de nardo y clavel” de su padre, sino un rito colectivo con la esperanza y la energía buena que todos tenemos, para desearle desde nuestro corazón a una Princesa que triunfe sobre las adversidades de la vida, que a veces, no son pocas.

El sábado pasado cuando el alma se le quería salir de la emoción a Karol Stephany Valencia Andela, del cielo cayeron bendiciones en la voz de sus abuelas y un músico ciego (como dicen que son los ángeles de Dios sobre la Tierra) empezó a cantar… “Y empezarás a descubrir la vida, porque tienes una vida entera por vivir”. Ese día no solo Jhon y Ester, sus padres, tenían el corazón apretado. Todos en su casa: don Jaime y Magdalena, don Alfredo y doña María Antonia sus abuelos, y la pequeña Lina María, su preciosa hermanita, además de familiares, amigos y vecinos… teníamos una lagrimita viva para acompañar este rito tan noble y justo en la vida de una Princesa.

Es un misterio el llanto en esta ceremonia de almas florecidas. Esas lágrimas son una oración colectiva de agradecimiento al Creador por haberle permitido a nuestra Princesa llegar sana, salva y con salud a sus quince años. Una forma de agradecerle a la vida por permitir que su juventud tenga sueños y esperanzas. Una forma de reunir nuestras energías para que esa niña logre “sacar a la luz su coraje y se entregue a lo que cree” para bendición de Dios, para alegría de su familia.

Nunca vamos a olvidar querida Karol que en tu casa estuvimos cantando con el corazón en vilo como una familia y en pos de tu bienestar: “Quince primaveras, Quince flores nuevas… y una vida entera por vivir”.

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