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Y qué tal si dios fuera mujer

El jueves 12 diciembre, 2019 a las 12:16 pm

Y qué tal si dios fuera mujer

“Mido el progreso de una comunidad según el grado
de libertad que hayan alcanzado las mujeres”.
Bhimrao Ramji Ambedkar

Ana Leticia Franco Solarte
Ana Leticia Franco Solarte
Esp. Educación en Derechos Humanos
Maestría en el Ser

     Hace treinta milenios, la idea de la posible existencia de un dios masculino castigador y controlador se implantó en el pensamiento de los habitantes de este planeta, a través de las religiones y la manipulación de las mismas. Es el mismo dios de nuestros tiempos – un dios que nadie ha visto pero le atribuyen cualidades masculinas- como si se tratase del género masculino el don creador y dador de vida. Sin embargo, todas las cualidades de este dios todopoderoso, su imagen, funciones y características son propias de una mujer. Siempre me he cuestionado el por qué dios fue concebido en el pensamiento de nuestros antepasados como el superhéroe masculino, lleno de todo poder.

     En contraposición a esta “verdad absoluta” del dios supremo, en muchas culturas antiguas y milenarias existían deidades tanto masculinas como femeninas, y si nos vamos siglos atrás en la historia dios era concebido como mujer. Un ejemplo de esto son los griegos quienes eran politeístas, de igual manera los romanos, los egipcios, los nórdicos, los mesopotámicos, en la vieja religión japonesa, los celtas, los mayas, los chibchas, los irlandeses, los babilónicos y la lista es extensa.

     A partir de esta invención, del dios único masculino, el papel de la mujer siempre ha sido desfigurado y transformado. Hace más de 30.000 años el concepto de dios era el de una mujer, que acogía en su seno a toda la humanidad, en su infinito amor y compasión por los humanos, y antes, mucho antes de la imposición del concepto de dios no existía este, solo era el hombre, la mujer y el mundo.

     En las culturas indígenas el concepto de mujer es fuerte, la Pachamama, la tierra como la suprema dignidad que da vida, alberga a sus hijos y los protege a través de su maternal afecto y amor. Numerosas deidades femeninas han protegido y albergado a la humanidad, suena absurdo en una sociedad “moderna”, donde la mujer ha sido rezagada y olvidada, desconociendo su poder y fuerza para forjar y formar una sociedad más empática y noble.

     Cabe mencionar a aquellas mujeres sabias, conocedoras de ciencia, solas e independientes, mujeres lúcidas, quienes fueron acusadas de brujería quemadas y decapitadas, conspiración encabezada por iglesia católica y protestante, quienes violentamente agredieron a aquellas mujeres por organizarse y resistir, desafiando la feminidad absurda basada en la mujer sumisa y doméstica, ellas, la brujas, se negaron a que otros tomaran decisiones sobre sus cuerpos y sus formas de vida. La mujer fue vista como rival al conocimiento masculino, pasando de ser mujeres sabias a “brujas”, que vendría siendo lo mismo, mujeres muy peligrosas por ser poseedoras también de gran conocimiento.

     La mujer, diosa universal, ha sido invisibilizada, torturada, desterrada y asesinada en procesos inquisitoriales. Aquellas mujeres fueron condenadas por el hecho de organizarse y resistir, desafiando la mujer sumisa y abnegada, hija del dios masculino, la mujer casta y pura, cargada de inocencia y pulcritud. Las brujas, ellas, las pioneras de lo que hoy llamamos feminismo, entiéndase bien la palabra, porque el feminismo es la fuerza femenina para exigir y reclamar lo que se nos ha negado por siglos porque la mujer no pretende aplastar al hombre ni vengarse por lo ocurrido, a través de la historia, simplemente desea dignidad e igualdad de derechos.

     Este sistema parece creado para oprimir al género femenino, como si implícitamente nos dijeran “aun no eres ser humano”, pero entonces si el sistema nos suprime y excluye de lo humano, es porque somos las diosas creadoras, dadoras de vida universal y quienes portamos el secreto para crear y dar orden en un mundo perdido.

     ¡Y qué tal si dios fuera mujer! – No es pretender creer que la mujer es superior- simplemente es el reconocimiento a las virtudes del género femenino, porque si nos han manipulado con el hecho de una deidad masculina, esa parte de la historia puede cambiar, no hay verdad absoluta que demuestre que realmente dios es hombre.

     Ciertamente, somos diosas, mujeres poderosas de mil batallas ganadas y tachadas de la historia. Te puedo reseñar algunas mujeres quienes han sido negadas por la iglesia, la cultura, pero no perdidas en la historia. Qué tan malo fue eso que pudo hacer la mujer para ser desterrada de la historia y muchas de sus hazañas adjudicadas a hombres. Qué tan malo fue eso, que despertó la envidia, ocultamiento y negación, principalmente de la iglesia y su naturaleza manipuladora.

     En conclusión, la mujer debe despertar del letargo en el que se encuentra, exigir lo que le pertenece y hacer mérito de las virtudes con las cuales fueron dotadas, porque no hay ser más perfecto y lleno de gloria que la mujer, en ella está todo lo divino y creador de este mundo, no en vano llegamos a este planeta, nuestra misión creadora debe ser reconocida, nuestra fuerza y entereza para llevar a cabo acciones es propia de seres que por naturaleza son fuertes y grandiosas. Creo que la mujer es la explosión creadora del universo, y aun así, muchas permanecen en la sumisión y la negación de su ser. Seamos como la primera reina de España, Urraca, que gobernó durante diecisiete años, cuando el mundo parecía dominado por el macho, o como Cleopatra, admirada no por su belleza sino por su sapiencia. La mujer no creó la mujer para complacer los bajos instintos del hombre, la mujer está para grandes hazañas e ir más allá de lo meramente estético y superficial. La mujer por sí misma es fortaleza y creación.

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