Lunes, 17 de febrero de 2020. Última actualización: Hoy

Y nos mamaron gallo

El viernes 14 febrero, 2020 a las 7:11 pm

SIRIRÍ

Y nos mamaron gallo

Si los vallecaucanos no fuéramos tan pelotas y confiados, tal vez no nos hubiera sucedido. Pero como somos herederos de los pastusos, los popayanejos, los bugueños y los cartagueños, que creemos en la palabra de la gente, en la buena fe de las personas, en el señorío, los abrazos sinceros y se nos ha olvidado la malicia indígena que nos caracterizó, nos pasó lo que nos pasó.

Y si, por el contrario, hubiéramos pataleado con berrinche incluido, protestado airadamente o incluso realizado un paro, plantón o marcha, otro gallo nos estaría cantando.

La historia es sencilla. Este departamento viene reclamando desde hace 15 años unas imprescindibles obras de infraestructura, entre otras, la terminación de la doble calzada Buga-Buenaventura, la profundización del canal de acceso al puerto de Buenaventura y el inicio de la obra de la carretera Mulaló-Buenaventura. Y no cito más para no volverme más cansón de lo que soy.

No en vano llevo más de dos lustros dele que suene con el sonsonete en estas mismas páginas editoriales, tratando de que el Gobierno Nacional escuche las súplicas de una región que reclama tales obras no para sí solamente, sino para el país entero, que es el que va a beneficiarse mayormente en sus importaciones y exportaciones desde y hacia el Pacífico, bien llamado el mar del siglo XXI.

Además, y por si fuera poco, el producido de los peajes se lo están llevando para Bogotá porque están demorando y demorando la licitación para el manejo de la malla vial y, claro, esa platica que debería ser para mejorar y mantener nuestras vías anda embolatada en las arcas del Invías.

Pero la gota que rebasó la copa fueron las desapacibles declaraciones de los genios que acaban de decir que los 31 kilómetros que mide la Mulaló-Buenaventura no se arrancarán en 2020, completando 11 años de una física y total mamadera de gallo.

Con esa nos salieron luego de que sobre mármol nos juraron y requetejuraron que ya estaba todo listo para arrancar la obra y que la licencia respectiva se demoraba en salir unas pocas horas. Mentiras y más mentiras. La ANLA tenía ese as bajo la manga, atendiendo órdenes de quién sabe quién de no dar luz verde para que no se comenzara la obra.

Nos engañaron y nos mamaron gallo —repito—. Hasta llegué a creer en las declaraciones del Invías. ¡Mentirosos, falaces y desvergonzados!

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