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¿Y en qué va la Paz?

El jueves 18 octubre, 2018 a las 7:24 am

¿Y en qué va la Paz?

Guido Germán Hurtado Vera

El 2017, para muchos colombianos, es un año histórico. Se dio fin a un conflicto armado largo y degradado mediante un Acuerdo de Paz y no se registró ningún muerto como consecuencia de la guerra.

Según datos del Centro Nacional de Memoria Histórica ente 1958 y 2012, el conflicto armado causó la muerte de 218.094 personas (19% combatientes. 81% civiles). 27.023 víctimas de secuestro (24.482 guerrillas. 2541 grupos paramilitares). Asesinatos selectivos 23.161 víctimas (8.903 grupos paramilitares. 3.899 guerrillas. 2.389 Fuerza Pública. 6.406 grupos no identificados). Acciones bélicas 1.344 víctimas (717 guerrillas. 302 guerrillas y Fuerza Pública. 226 guerrillas y grupos paramilitares. 71 Fuerza Pública). Ataques a bienes civiles 5.138 casos (4.323 guerrillas. 270 grupos paramilitares. 182 Fuerza Pública. 308 grupos armado no identificados). Atentados terroristas 95 casos (77 guerrillas. 16 grupos no identificados. 2 grupos paramilitares). Masacres 1.982 casos (1.168 grupos paramilitares. 343 guerrillas. 158 Fuerza Pública. 245 grupos no identificados. 20 alianza entre paramilitares y Fuerza Pública). Desapariciones forzadas 25.007 víctimas. Violencia sexual 1.754 víctimas. Desplazamientos forzados 5.712.506 víctimas. Minas 10.189 víctimas (2.119 muertos. 8.070 lesionados). Reclutamiento ilícito 5.156 víctimas.

Según El Espectador entre 2013 y 2017 (Colombia 2020. 23 de junio de 2018), los muertos en eventos del conflicto armado fueron así: en el 2013, 496 muertos (72 civiles. 173 miembros de la Fuerza Pública. 251 miembros de las Farc). 2014, 481 muertos (63 civiles. 190 miembros de la Fuerza Pública. 228 miembros de las Farc). En el 2015, 176 muertos (25 civiles. 50 miembros de la Fuerza Pública. 101 miembros de las Farc). En el 2016, 6 muertos (Ningún civil. 3 miembros de la Fuerza Pública. 3 miembros de las Farc). En el 2017, 0 muertos. Por eso el 2017, es un año histórico.

El 2018, para algunos colombianos, es un año paradójico. La implementación del Acuerdo cojea y el posconflicto está en cuidados intensivos.

La implementación es muy débil en los territorios donde se libró el conflicto. Enumero algunas reflexiones.

Primera, algunas zonas como Urabá, Catatumbo, Costa del Pacifico, Cauca, Putumayo, Guaviare donde de las Farc hicieron presencia histórica hoy han sido ocupadas por las Bacrim, como el clan del Golfo y los Pelusos, y guerrillas, como el ELN. Allí el Programa Nacional Integral para la Sustitución Voluntaria de cultivos Ilícitos (PNIS), no ha conseguido dar respuesta a las dificultades que afrontan los habitantes de las comunidades.

Segunda, el punto de desarrollo rural con proyectos productivos, que garantizaban la reintegración de los ex guerrilleros, están en mora de ser aprobados, paralelamente, existe un limbo legal que atraviesa el punto de restitución de las tierras.

Tercera, la burocracia del anterior gobierno generó retrasos en la ejecución de los recursos de la implementación y el actual no los ha privilegiado.

Cuarta, uno de los más graves, el asesinato sistemático de líderes sociales. Según cifras del Instituto de estudios sobre paz y desarrollo -Indepaz- en lo que va del 2018, han sido asesinados 123.

Quinta, el problema con el avance de la Justicia Especial para la Paz -JEP- no es un argumento jurídico, es claramente político. La exaltación que causa entre muchos sectores obedece a la idea que es un instrumento del comunismo para perseguir a determinados sectores. Un coletazo de lo anterior explica el momento que vive el Centro Nacional de Memoria Histórica con el nombramiento de su director.

El posconflicto hace referencia a la necesidad de salvaguardar la idea de cómo dar curso al Acuerdo de Paz, que reconoce la superación de las causas objetivas del conflicto y que abre la posibilidad de ofrecer una solución, en términos de proyecto de vida, no sólo a los ex combatientes, sino a la mayoría de los colombianos que han sufrido los horrores de la guerra.

Por ello el 2018 es un año paradójico, porque aunque es la posibilidad de soñar con un mejor mañana algunos quieren que sigamos teniendo las pesadillas de la guerra.

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