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Y DE LAS MUJERES EN EL PODER, ¿QUÉ?

El lunes 13 abril, 2015 a las 2:37 pm
Bulevar de los Días

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano

Las mujeres en el poder - Clara López

El ejercicio de la presidencia por parte de mujeres en Europa y en América es una realidad. Era terreno vedado para ellas y hasta bien entrado el siglo 20 nadie pudo pronosticar tales hechos. En Inglaterra, en Alemania y después en Chile, en Argentina y en Brasil la mujer logró obtener que el puño cerrado del hombre sobre el poder se abriera para que ella probara esa esquiva manzana.

¿Dominar ellas como lo hicieron Salomón, César, Nerón, Carlomagno, Alejandro, Julio II o Napoleón? Cuando más, se nombraban a sus esposas o amantes como Makeda, Pompeya, Popea, Agripina, Cleopatra o Josefina que se distinguieron por su belleza, sus riquezas o extravagancias como bañarse en leche de burras o celebrar las fiestas de Bona Dea a las que ningún hombre podía asistir.

En nuestro tiempo la Thatcher, la Merkel y la Bachelet -y aún Cristina en Argentina- tuvieron buen recibo en su primer mandato. Pero las segundas partes se hunden en la corrupción. Aferrarse al poder es herencia de tiranos y dictadores.

Los ojos y la lengua de todo el mundo estuvieron siempre listos a escudriñar la trayectoria y el sabor del mandato de las mujeres en el máximo solio de sus países en donde fueron elegidas. ¿Cómo marchaba la economía, qué había de la trasparencia, cómo manejaban los cargos o si también había nepotismo y clientelismo, cómo resplandecía su mano en la educación, la innovación y el desarrollo? ¿En qué se diferenciaban del manejo que los hombres hacían en su hora sabrosa y machista?

La liberación de la mujer será apreciada en su punto más alto, cuando ellas hagan la diferencia en el uso del poder. Si aspiran a tenerlo – una y más veces les fue negado por la masculinidad de las épocas pasadas-, tendrán que ponerlo en un pedestal a la vista de todo el pueblo, donde merece estar. Porque en esto radica la soberanía de un Estado. Que el poder no oprima ni sea utilizado para intereses mezquinos. Sino que sea dosificado para el bien de toda la comunidad con justicia y sin discriminación.

Ya las segundas partes del mandato femenino se igualan al de los machos. Se está viendo que la corrupción cabalga por La Mancha, por la Pampa y por la Samba.  Y la juventud no tolera que la educación se mediocrice y se mande de paseo por Atacama. También hemos visto en nuestro Parlamento a mujeres despalomadas y tenazas de hierro. Pero necesitamos una mujer que ponga orden y mande callar en esta casa descuadernada con izquierda despintada y derecha trasnochada.

En Colombia ya se dio a probar la palomita codiciada a Clara López para el segundo cargo de importancia en el país y demostró que es capaz de soportar los ciriríes de su propio partido y pisar sin consentir los callos y apetitos de sus congéneres. Y tenemos en Alemania una mujer de hierro que ha sabido templar los hilos de la UE a pesar de las flaquezas de Italia, Portugal y Grecia. Ellas, sí pueden.

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