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Vuelve la guerra sucia

El domingo 4 mayo, 2014 a las 10:55 am

Notas de Buhardilla

Vuelve la guerra sucia

Ramiro Bejarano Guzmán

¿Estaban enterados Álvaro Uribe y Óscar Iván Zuluaga de que un exdiputado araucano perteneciente a su movimiento intentaría sabotear una reunión política de Germán Vargas Lleras en Arauca? A juzgar por los trinos de Uribe, los mandamases del Centro Demoníaco no son ajenos a esa peligrosa estrategia de perturbar los encuentros políticos de sus contradictores. Y así parece confirmarlo la respuesta babosa de Zuluaga, según la cual no conoce al exdiputado de marras, no obstante que fotografías recientes indican lo contrario.

El uribismo está jugando con gasolina y candela, y de esa mezcla explosiva puede resultar un episodio lamentable o que se prenda la mecha del enfrentamiento partidista. Con menos empezó la violencia conservadora de los años 50 y sabemos en qué terminó. ¿A qué va un uribista a una reunión de Vargas Lleras con sus copartidarios, si no es a fastidiar y a provocar? Esa postura debió haber sido condenada o desautorizada de manera categórica por Uribe y Zuluaga; pero qué va, el Centro Demoníaco no conoce la gallardía ni las excusas públicas, allá sólo hay espacio para el odio.

En vez de hacer un llamado a sus encendidos seguidores para que no perturben el proselitismo ajeno, Uribe en su tono camorrero respondió publicando una foto ocasional de Germán Vargas Lleras en la que aparece al lado de un tal Yesid Nieto, un supuesto narco asesinado, según lo afirma el expresidente, lo que nos hizo recordar al temido Pablo Escobar cuando acusó injustamente al recordado Rodrigo Lara de tener vínculos con el narco Evaristo Porras. Y Zuluaga como un perrito faldero, guarda silencio ante los dicterios de su patrón, sin importarle que con esas actitudes están sembrando más violencia. Pero eso sí, ambos mantienen en reserva sus personales álbumes o videos de sus controvertidos periplos políticos.

El incidente de Arauca no es menor, así el asunto parezca reducirse a una justificada rabieta de Vargas Lleras. Tampoco lo fue ese otro suceso que ha pasado inadvertido cuando en otra manifestación presidida por Juan Manuel Santos, al mejor estilo fascista se aparecieron unos uribistas vistiendo camisas negras que llegaron con la instrucción perversa de torpedear el encuentro. ¿Cuál sería la reacción de Uribe y Zuluaga, si Santos o Vargas Lleras les mandan a sus manifestaciones quintacolumnistas que interrumpan sus arengas?

Claro que no debería extrañarnos la provocación de los uribistas, pues ese es el talante del Centro Demoníaco, el mismo con el que gobernaron a sangre y fuego durante ocho años de corrupción y violencia, y con el que seguramente se proponen ejercer el poder si el pueblo incurre en la insensatez de elegir de nuevo al grupo tenebroso que espió a la Corte Suprema de Justicia, el que ingresó narcotraficantes a la Casa de Nari por el sótano y en la penumbra de la noche, el que les hizo el mandado a los paramilitares de bendecirlos con la impunidad, el que persiguió y calumnió a sus críticos, el que inventó los falsos positivos, el que prostituyó el Consejo de la Judicatura y penetró las Altas Cortes; en fin, el más siniestro régimen en la historia contemporánea de nuestra República.

Imposible no concluir que la consigna desde el Centro Demoníaco es impedir que estas elecciones se adelanten y concluyan en paz. Por eso en los primeros días no vacilaron en sostener, sin ningún fundamento, que habría fraude electoral en las elecciones del Congreso, y ahora están decididos a que sus peligrosos y arrojados alfiles se dediquen a lo largo y ancho del país a irrumpir en las concentraciones políticas de Santos.

Mientras Zuluaga en sus cuñas publicitarias invita a votar por él porque supuestamente volverá el tiempo de Uribe y las gentes recobrarán la tranquilidad, otra cosa hacen él y sus secuaces en la campaña, generando zozobra y predicando el rencor entre los colombianos. ¡Qué miedo!

Adenda. Al procurador Ordóñez le cabe como anillo al dedo la respuesta del Nobel Vargas Llosa al chavista que lo interrumpió rompiendo uno de sus libros. “Quienes destruyen libros, luego terminan matando gente”.

Tomado de: [email protected] / | Elespectador.com

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