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VOCACIÓN DE ESCRITURA

El domingo 26 mayo, 2019 a las 12:52 pm
VOCACIÓN DE ESCRITURA

José Atuesta Mindiola

VOCACIÓN DE ESCRITURA

Por José Atuesta Mindiola

Para cualquier lector es fácil entender que cuando hablo de edición literaria, me refiero a libros publicados en los géneros narrativo, lírico y dramático. En ningún momento hago referencia a la literatura oral, expresión que casi no utilizo porque me suena a escritura oral. Y cuando hablo de la tradición, me refiero a la trasmisión de hechos, ritos, costumbres, hitos y leyendas de generación en generación; y por analogía se entiende que la tradición literaria es la transmisión de obras, estilos, formas y argumentos de una generación de escritores a la siguiente.

Con base en los registros que tengo de escritores del Cesar y sus obras, que no es un tarea de ahora, hace alrededor de 30 años hemos venido participando de una u otra manera en conferencias, talleres, encuentros, jornadas culturales, concursos y en los magníficos Festivales de Poesía que organizaba el Café Literario “Vargas Vila” en San Diego, me dan argumentos para opinar que frente a la poca presencia de escritores antes de la generación de 1950, es difícil hablar de tradición literaria en el Cesar.

La literatura no es actividad empírica. William Faulkner decía que para ser escritor se necesita: 99% de estudio, 99% de disciplina y 99 % de talento. Lo que hoy es el departamento del Cesar, fue hasta varias décadas del siglo XX una región aislada, con notoria predominancia de la mentalidad pastoril y con escasez de centros educativos. Estas precarias condiciones, que limitaban la calidad de vida, también afectaron el desarrollo del pensamiento literario. Mientras que en Mompós, el Colegio Nacional de Pinillos fue creado en 1809; en Cartagena, la Universidad fue fundada en 1825; la Universidad del Atlántico, en 1946, en Valledupar, el Colegio Nacional Loperena, primer colegio oficial de educación media, comenzó a funcionar en 1942, y su primera promoción de bachilleres en 1957; la Universidad Popular del Cesar, en 1976, y su facultad de Humanidades funciona hace poco más de 10 años.

Cuánto desearíamos los cesarenses encontrarnos con autores del siglo XIX o de la primera mitad del siglo XX, pero desafortunadamente la vocación de la escritura aún no ha conquistado al hombre cesarense. Un ejemplo veraz es el filósofo Rafael Carrillo Lúquez, pionero de la filosofía moderna en Colombia; pudo escribir varios libros, compilar y editar sus conferencias, pero publicar parece que no estuvo en sus afanes. Al buscarlo en bibliotecas o en la Internet, se menciona un solo libro: “Ambiente Axiológico de la teoría pura del derecho”; mientras que Danilo Cruz Vélez, fundador junto con Rafael Carrillo del Instituto de Filosofía de la Universidad Nacional, publicó numerosos libros filosóficos, entre los cuales se destacan “Nueva imagen del Hombre y la cultura”, “Aproximaciones a la filosofía”, “El mito del rey filósofo”, “Misterio del lenguaje”, entre otros.

Como punto final de esta temática invito, a académicos y escritores con una obra en marcha, a discernir si existe en el departamento del Cesar una tradición literaria, o al menos un nombre que los escritores de hoy pudieran emular o superar.

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