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Vistazos

El viernes 13 febrero, 2015 a las 9:25 am
Luis Enrique Delgado

Por: Luis Enrique Delgado.

De verdad es un horror, por no decir una vergüenza, el servicio de telefonía celular que presta la empresa Claro en Santander de Quilichao.

Es casi que imposible lograr comunicación y cuando se consigue, después de haber ido a confesarse con el Papa, se cae la señal a los cinco segundos. ¿Qué habrá que hacer?

Algo habrá que hacer, eso sí, pero los usuarios de Claro no podemos seguir aguantando el paupérrimo servicio, convertido en abuso hasta cierto punto punible, porque cada llamada caída a los cinco segundos resulta cobrada en exceso, sin justificación alguna y, para colmo, sin ninguna vergüenza de Claro.

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Sin pavimento. Hay en Quilichao, sector de Santa Anita, etapa 3, unas calles que dan pena por su deteriorado estado, peor que cualquier camino de herradura. Son pocas y valdría la pena una miradita de la Administración Municipal, ahora que está empeñada en la pavimentación de las calles de la ciudad.

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Sin autoridad. Me da pena con el capitán Freddy García pero, reconociéndole su esfuerzo y su espíritu de servicio, tengo que decirle que muchas de las unidades bajo sus órdenes poco hacen por el cumplimiento de sus obligaciones.

Santander de Quilichao - Cauca

Lo observamos especialmente en el parque principal donde se permite toda clase de violaciones a los derechos de la ciudadanía. Escándalos musicales fastidiando a todos con volúmenes no permitidos, vehículos estacionados sin el menor respeto, consumo de estupefacientes, motocicletas sin luces en la noche y a altísimas velocidades, con acompañantes (parrilleros) sin el casco obligatorio, a veces con tres y hasta cuatro ocupantes. Y todo, lamentablemente, en presencia de la autoridad que, repito, hace poco por cumplir con su deber y, de paso, con las normas.

Parece que la autoridad no fuese capaz de hacer cumplir, ni respetar, su propia autoridad.

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A propósito, ¿el señor secretario de Tránsito se dará cuenta de tanta violación a las normas de tránsito, que minuto a minuto se vive o se padece en Santander de Quilichao?

El orden en este sentido no requiere de Acuerdos ni Decretos. Mejor dicho, no hay que esperar que lo disponga el alcalde, el Concejo Municipal y el Secretario de Gobierno. No es más que hacer cumplir lo estipulado en las normas nacionales de tránsito, o en el código, si así se llama.

Lamentablemente Santander de Quilichao, que más parece una república independiente que una población en pleno desarrollo, vive a su manera, al garete, en absoluto desorden, porque las normas, que son de obligatorio cumplimiento en toda la nación, aquí no parece haber quién las haga cumplir.

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La Capilla. Visité hace poco, con motivo del lanzamiento del excelente libro escrito por el profesor Fernando Galarza (Apuntes sobre Santander de Quilichao) la sede de la Administración Municipal y me sorprendí al ver lo que era la hermosa capilla del Colegio Fernández Guerra, ahora convertida en auditorio.

Por supuesto, su actual motivo de ocupación está para prestar un gran servicio. Eso nadie lo puede discutir, pero cabría preguntar, o sugerir, la posibilidad de un nuevo auditorio y recuperar lo que fue la capilla, auténtica reliquia de la edificación. Si ello figura en los planes del acucioso alcalde, que me excusen la ignorancia en el tema.

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¿Y el parque? ¿No habrá manera de recuperar el lamentable estado en que se encuentra el Parque Santander que, de alguna forma es como el antejardín de la Alcaldía? Produce tristeza recordar lo que fue y ver lo que es ahora.

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Lo leí anoche: “Los grandes cambios vienen acompañados siempre de fuertes sacudidas, pero no son el fin del mundo… son el inicio de uno nuevo”.

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