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Martes, 22 de octubre de 2019. Última actualización: Hoy

Viajar, ah… viajar

El viernes 13 septiembre, 2019 a las 2:09 pm
Imagen cortesía de: https://bit.ly/2mfoxWH
Viajar, ah... viajar

Viajar, ah… viajar

Viajar es transportarse físicamente – o mentalmente, también,- a un lugar o un estado de consciencia. Porque alguien puede, porque su voluntad – o inconscientemente, a veces -, lo invita a aislarse por un tiempo o momento del estado en que se halla.

En efecto, a veces uno necesita hacer una visita o pasear o cambiar de escenario y se aleja por unos días u horas del espacio donde vive o permanece en su día a día ordinario.

Viajar de esta manera, por placer, no es como lo hizo Noé. No necesita uno de la palomita que le avise si allá, – al otro lado – será buen destino. Uno va a la fija. Porque nadie es desconocido de si mismo. Uno se informa, está enterado de las condiciones de la ciudad o el sitio que piensa visitar. Y escoge la época, los costos, los lugares que encontrará.

Obvio: cada viaje que uno prepara para recreo personal y familiar tiene ayudas de quienes han ido y están las agencias de viajes o las experiencias de otros viajeros amigos. Nadie se apunta para un paseo si la va a pasar mal o sin tener noticias sensatas sobre el clima, los alrededores, los atractivos, el alojamiento que va a encontrar.

Nadie viajará amarrado o por castigo. Todo lo contario. Sabe uno que la pasará bien. Que valdrá el dinero que se invierta y que la experiencia y compañía aseguran el mayor porcentaje de seguridad y recreo que uno espera disfrutar.

Nadie paga por ir a una cárcel a encerrarse ni a un restaurante a ayunar. Uno se acuerda de Marco Polo, aquel viajero atrevido que se lanzó al mar, como quien echaba una moneda al aire para ver si caía cara o sello. Pero él era un navegante osado y de esos pocos personajes que han nacido con estrella amiga.

Quien viaja, sea por primera o por enésima vez, tendrá algo de incertidumbre. Ese ingrediente hace falta para que el viaje resulte casi un nuevo descubrimiento. Algo de nuevo ha de encontrar el viajero en su travesía. Hay un cúmulo de expectativas que uno no calcula encontrar en un nuevo periplo.

La expectativa es un ingrediente que emociona a todo viajero. Viajar es un placer. Debe serlo para que valga “la pena y la inversión… Nadie viaja si no tiene la ilusión de nuevas experiencias, encuentros o lugares. El ser humano nació con una cuota alta de curiosidad y ganas de experimentar riesgos. En la misma ciudad o pueblo donde uno vive, los días que pasan no son los mismos. Ruidos, noticias, expectativas, personas que uno saluda y las ganas de conocer más y más, lo hacen a uno saborear el día de hoy distinto al de los años atrás. De lo contrario, se volvería uno un psicópata.

Viajar renueva el ánimo, saca de la rutina diaria, estimula la curiosidad y ganas de conquistar lugares como nuevos ruteros del espacio.
13-09-19 – 10:55 a.m.

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