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Jueves, 22 de octubre de 2020. Última actualización: Hoy

Veinte de Julio de 1810

El domingo 19 julio, 2009 a las 3:09 pm
Domingo 19 de julio, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

Foto: Casa del Florero. Bogotá

http://www.rgs.gov.co/img_upload/4f1b0641197ace3eb9c1ee7b0174e074/Fachada_Casa_del_Florero.JPG

Era un viernes 20 de julio de 1810, hace hoy 199 años ó 72.684 días, antes del medio día, cuando el criollo, como estaba previsto, Luis de Rubio, se presentó en el almacén del distinguido español José González Llorente y después de hablarle del anunciado banquete para el agasajo al comisionado regio y Capitán de Fragata de la Real Armada Antonio Villavicencio Verástegui, (1775-1816), le pidió prestado el florero para adornar la mesa. Llorente se limitó a explicar diciendo que había prestado la pieza varias veces y ésta se estaba maltratando y por lo tanto perdiendo su valor.

Entonces intervino el sabio Francisco José de Caldas, quien pasó por frente del almacén y saludó a Llorente, lo que permitió a Antonio Morales, como estaba acordado, tomar la iniciativa y formular duras críticas hacia Llorente. Morales y sus compañeros comenzaron entonces a gritar que el comerciante español había dicho a Rubio malas palabras contra el Capitán de Fragata Villavicencio y los americanos, afirmación que Llorente negó categóricamente.

Mientras tanto los principales conjurados se dispersaron por la plaza gritando: ¡Están insultando a los americanos! ¡Queremos Junta! ¡Viva el Cabildo! ¡Abajo el mal gobierno! ¡Mueran los bonapartistas!. La ira se tomó el sentir del pueblo.

Indios, blancos, patricios, plebeyos, ricos y pobres empezaron a romper a pedradas las vidrieras y a forzar las puertas. El Virrey, las autoridades militares y los españoles, contemplaron atónitos ese súbito y violento despertar de un pueblo al que se habían acostumbrado a menospreciar.

Hoy en día, los analistas de esta situación, aseguran que esta escena no fue un hecho espontáneo, fue la consecuencia de varias circunstancias que sucedieron paulatinamente y desembocaron en una gran rebelión.

Los criollos tenían razones de fondo. En las juntas realizadas entre 1808 y 1810, a pesar de que los criollos fueron invitados, la representación era mínima: entre 36 peninsulares, había 9 americanos. Esto hizo que los criollos por primera vez pensaran en la posibilidad de acatar un Estado-Nación. Movimientos idénticos sucedieron en 1810 en Caracas (19 de abril), Buenos Aires (22 de mayo), Chile (28 de septiembre).

Otro suceso fue el arresto, el 10 de agosto de 1809, del presidente de la audiencia de Quito, el Conde Ruiz de Castilla y sus ministros fueron sustituidos por la Junta Suprema de Gobierno integrada por la élite criolla y además, los motines de Cartagena, del 22 de mayo de 1810 y los del Socorro en el 9 de julio del mismo año.

En consecuencia, se creó la junta de notables integrada por autoridades civiles e intelectuales criollos. Los principales personeros de la élite criolla que conformaban la junta, entre otros, eran: José Miguel Pey Andrade (1763-1838), Camilo Torres Tenorio, 1766-1816), José Acevedo Gómez, (1773-1817?), José Joaquín Justo Camacho Lago (1766-1816), Jorge Tadeo Lozano, Vizconde de Pastrana (1771–1816), Antonio Morales Galvís (1784-1852).

Comenzaron a realizar reuniones sucesivas en las casas de los integrantes y luego en el observatorio astronómico, cuyo director era Francisco José de Caldas. En estas reuniones empezaron a pensar en la táctica política que consistía en provocar una limitada y transitoria perturbación del orden público y así aprovechar para tomar el poder español.

La junta de notables propuso promover un incidente con los españoles, a fin de crear una situación conflictiva que diera salida al descontento potencial que existía en Santafé contra la audiencia española. Lo importante era conseguir que el Virrey, Antonio José Amar y Borbón Arguedas (1742-1826) presionado por la perturbación del orden, constituyera ese mismo día la Junta Suprema de Gobierno, presidida por el Virrey e integrada por los Regidores del Cabildo de Santafé.

Los notables criollos aceptaron la propuesta y decidieron ejecutar el proyecto el viernes, 20 de julio, fecha en que la Plaza Mayor estaría colmada de gente de todas las clases sociales, por ser el día habitual de mercado.

Para evitar la sospecha de provocación se convino que Luis Rubio fuera el día indicado a la tienda de Llorente a pedirle prestado un florero o cualquier clase de adorno que les sirviera para decorar la mesa del anunciado banquete a Villavicencio. En el caso de una negativa, los hermanos Morales procederían a agredir al español.

A fin de garantizar el éxito del plan, si Llorente entregaba el florero o se negaba de manera cortés, se acordó que Francisco José de Caldas pasara a la misma hora por frente del almacén de Llorente y le saludara, lo cuál daría oportunidad a Morales para reprenderlo por dirigir la palabra a un «chapetón» enemigo de los americanos y dar así comienzo al incidente.

Sin embargo, la revolución no tuvo entonces las proyecciones que eran de esperarse porque gran parte de los que intervenían eran habitantes de las poblaciones de la Sabana, que debían regresar a sus pueblos al atardecer. Cosa que indujo a José Acevedo Gómez, (1773-1817?) uno de los jefes de los notables criollos, a reunir a algunos del Cabildo y declararse investido del carácter de «tribuno del pueblo» y se constituyó la famosa Junta de Gobierno con la cual sustituiría el virreinato.

Los historiadores escriben que «El episodio ocurrido el 20 de julio sintetizó las contradicciones del imperio español: corona-reinos, criollos-peninsulares y finalmente metrópoli-colonias. La independencia de Nueva Granada y sus proyectos estado nación serían supuestamente el resultado y la solución de estas tensiones».

Cordialmente,

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