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¿Usted también lo sintió adentro?

El sábado 10 abril, 2021 a las 6:49 pm
¿Usted también lo sintió adentro?

¿Usted también lo sintió adentro?

Alfonso J Luna Geller

Hace más de un año, Emquilichao, la empresa que presta los servicios públicos de acueducto, alcantarillado y aseo en Santander de Quilichao, abrió unos huecos sobre la vía pública, en la calle 5 entre carreras 9 y 10, con el fin de “corregir” daños en el suministro de agua “potable” a algunas viviendas del sector.

No sé si corrigieron las averías en la red pública del acueducto. Lo que sí quedó en evidencia para la ciudadanía quilichagueña es que cada vez que interviene Emquilichao, causa daños adicionales al romper el antiguo pavimento de la calle y no volverlo a dejar, al menos, como estaba antes, a pesar de que la Administración le cobra al usuario la reparación de los huecos que tienen que hacer. Es decir, es peor el remedio que la enfermedad.

Por la mediocridad con que Emquilichao realiza los trabajos, esas excavaciones que va abriendo sobre las superficies de rodamiento de varios sectores urbanos, para tortura cotidiana de los ciudadanos, no permiten el tráfico seguro y confortable de vehículos, además de que se convierten en trampas para destruir automotores y en evidente riesgo adicional para provocar accidentes urbanos, con mayor razón, en una calle tan central y congestionada como esta que hemos seleccionado de ejemplo.

Debiera saber el señor gerente de Emquilichao que las calles que daña, además de que no permiten una presentación digna de la ciudad, elevan los costos operacionales de los vehículos (mantenimiento y combustible para los usuarios), perjudican un drenaje satisfactorio, y en muchas partes han sido el motivo por el cual la administración pública ha sido sometida judicialmente a acciones de reparación directa como responsable de todos los daños y perjuicios sufridos por los ciudadanos víctimas de accidentes, provocados por la negligencia e imprevisión de algún incompetente funcionario.

¿Usted también lo sintió adentro?

Es más, las estructuras, puertas, paredes, ventanas y vidrios de las edificaciones ubicadas a lado y lado de la calle averiada se estremecen de manera permanente por los totazos que dan los pesados automotores al caer y salir de los huecos.

A propósito, una fría mañana reciente una inquilina del sector le preguntó a su vecina que la saludaba si la noche anterior lo sintió adentro… Claro, respondió, yo también… todavía estaba asustada. Se referían a que esa noche habían sentido un terrible temblor. Pero no había sido tal. Lo que sucedió fue que había pasado sobre los huecos de su calle una tractomula de seis ejes (22 llantas). Fue como un terremoto: 44 interminables golpetazos (son dos chambas abiertas a pocos metros una de otra) que sacudieron las edificaciones dejando tejas corridas, hendeduras en paredes, cimientos estremecidos.

Esos huecos que Emquilichao les deja a sus usuarios actúan como la gota que golpea la piedra: por su constancia, al fin la rompen… Entonces, lo que no entienden allá es que la ineptitud puede causar no solo los daños que son evidentes, sino los más graves, los que se vienen… pero al parecer, ni sentido común tienen los directivos de esa empresa, o claramente, quieren hacerles daños a los usuarios.

¿Usted también lo sintió adentro?

Por otra parte, también como gota que rebosa el vaso, resulta que los señores operadores del vehículo recolector de basuras, no saben que la recolección domiciliaria es una tarea que tiene implicaciones sociales y ambientales, y por tanto, es un tema sensible para la sociedad dadas sus repercusiones en la salud pública.

Por una extraña razón que desconozco, todos los martes y los viernes, de manera casi religiosa, como un perverso ritual, tienen que compactar o mejor, exprimir las basuras exactamente frente a la casa de quien escribe este comentario. En este sitio, ni más ni menos, siempre, al exprimir las basuras, los líquidos contaminantes quedan esparcidos en el piso y se van diseminando, por la inclinación de la calle, a lo largo del sector dejando la contaminación como inicuo “regalo” de Emquilichao para los habitantes del sector (cada dos días).

Contrariamente a evitar la alteración del medio ambiente urbano con líquidos y vapores que penetran a las casas del sector, Emquilichao los distribuye en concentraciones capaces de interferir con el bienestar y la salud de las personas. Esos líquidos y vapores de los lixiviados, por las características infecciosas, tóxicas, volátiles, obviamente causan riesgos a la salud humana y deterioran la calidad ambiental. Lo grave es que esta circunstancia es patrocinada precisamente por la entidad encargada de prevenirla.

Teniendo en cuenta que esta situación fue expuesta al gerente de Emquilichao y a la alcaldesa municipal, y no pudieron tampoco resolver el asunto, olvidando la aplicación del Decreto 2981 de 2013, que reglamenta la prestación del servicio público de aseo, esta comunicación pública será notificada a las autoridades ambientales, a la Superintendencia de Servicios Públicos y a la Procuraduría, para ver si alguien escucha a una comunidad afectada por la ineficiencia e ineficacia de una entidad que en vez de estar al servicio de la ciudadanía, se ha convertido en su hostil usurera.

Ah, al principio escribí la palabra «potable», así entre comillas… en el próximo editorial explicaré el motivo de ese entrecomillado… nos vemos., chao.

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