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Miércoles, 25 de mayo de 2022. Última actualización: Hoy

UNA TRAGEDIA DEL CONTINENTE

El sábado 28 mayo, 2016 a las 2:56 pm

José López Hurtado

José López Hurtado (X).

Son una tragedia para nuestro continente, los anuncios de la quiebra literal en que se encuentra el único organismo internacional que defiende los derechos humanos en el Hemisferio Occidental.

Al tiempo, la obligada lectura de esta situación, es que a los gobernantes regionales poco les importa que sobre las desapariciones, asesinatos, torturas, ejecuciones extrajudiciales, atentados a la libertad de opinión y de prensa, especialmente de las personas y grupos poblacionales más vulnerables, existan procesos expeditos y una justicia transparente, que por general, no se da, y son desestimados en sus propios países de ocurrencia.

CIDH

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), es el órgano principal y autónomo de la OEA, encargada de la observancia y protección de los derechos humanos, funciones adoptadas como postulado fundamental de la Carta de ese organismo regional de 1948, cuando señaló: “el sentido genuino de la solidaridad americana y de la buena vecindad no puede ser otro que el de consolidar en este Continente, dentro del marco de las instituciones democráticas, un régimen de libertad fundamental y de justicia social , fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre”. Pero es que la CIDH es el musculo eficiente, práctico, sumario y confiable de la justicia regional y el instrumento eficaz que ha logrado aterrizar esos postulados como lo prueban las 6.186 peticiones que se encuentran actualmente a su consideración, los emblemáticos casos en trámite, como los del asesinato de la líder ambiental Berta Cáceres en Honduras, el de los 43 normalistas incinerados de Ayotzinapa en Méjico, el del cierre de la prisión de Guantánamo en Cuba, los de la intoxicación con metales pesados de los nativos de La Oroya, en Perú en 2006, el de las poblaciones damnificadas por la construcción de la represa Belo Monte en Brasil, o el de los 3.000 falsos positivos en Colombia, entre otros; son apenas pálidos ejemplos de la ingente labor del organismo durante sus escasos 55 años de existencia. Cuando se reciben denuncias de violación a los derechos humanos, incluso de países no afiliados, la CIDH realiza las llamadas “visitas en loco”, o sea sobre el lugar de los hechos, registrando hasta la fecha 78 de ellas, principalmente a Haití, Nicaragua, Perú, las más numerosas y a Nicaragua, cuando ocurrió el episodio de los atropellos a la comunidad indígena de los Miskitos en 1982 y a Surinam, al año siguiente, al presentarse los denuncios de ejecución de 15 ciudadanos de ese país.

Hoy, su supervivencia institucional está en peligro, ya que las cuotas obligatorias de sus Estados –miembros se han disminuido ostensiblemente y las donaciones, los de la UE principalmente en 2 millones de dólares, se han desviado hacia el problema de los refugiados y Siria. Lo cual derivará en el recorte adicional de más del 40% de su personal básico para su funcionamiento, que siempre ha resultado incómodo para Venezuela y Ecuador, investigados por sus recurrentes atropellos a la libertad de prensa. ¡Un futuro demasiado incierto!

(x) Analista Internacional, colombiano.

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