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Domingo, 22 de septiembre de 2019. Última actualización: Hoy

Una tarde con el payaso Parchesito

El martes 23 abril, 2019 a las 10:14 am

Leidy Cruz – Redacción Popayán

Es un payanés de 27 años, el segundo de 3 hijos, con habilidades para el arte, el canto y la música. Es recreador desde hace 2 años, hace magia cómica y a la par, se ha dedicado también a generar sonrisas a través de “Parchesito” como se bautizó a sí mismo en una de las versiones que más le gusta de sí, la de ser payaso.

 “Generar sonrisas, el mejor don que la vida me ha regalado” es la frase que acompaña las fotografías suyas que publicó en su cuenta de Instagram, esas del último evento que atendió Parchesito.

Proclama del Cauca compartió con él la tarde del pasado domingo 14 de abril, en la que pudo acompañarlo a uno de sus eventos y dialogar sobre qué conlleva su profesión.

La fiesta se desarrolló en cercanías del municipio de Morales, un bautizo y cumpleaños que reunió a amigos y familiares de los anfitriones. Al llegar, él se relacionó tanto con los contratantes de la fiesta como con los invitados y luego de organizar el sonido y sus materiales de trabajo procedió a iniciar su presentación.

La jornada recibió a los niños y niñas con pintacaritas y entonces con destreza dibujó y pintó diversas figuras en el rostro de los chicos, quienes dejaron volar su imaginación en las peticiones que hicieron. 

Más tarde, se paró en la mitad del escenario y con diversas ocurrencias que dieron cuenta de su capacidad de improvisación, dio inicio a su sello característico: vestirse frente a los invitados. “Yo le sugiero al usuario que me permita cambiarme frente a los niños, para que ellos no se asusten. Me hago un maquillaje bonito, no exagerado y así ven cómo una persona se convierte en payaso y de esa manera no sienten temor” expuso.

Así, se robó la atención con la torpeza que simula en el momento de ponerse su traje y con la ayuda de un niño del público hizo toda una representación para indicar cómo es que le cambia la voz a través de la magia que su pequeño acompañante añadió en su nariz de payaso, que curiosamente es de color negro y no roja como es el clásico.

Su nombre de nacimiento es Eduar Armando Ruiz Chito y es así como se presenta siempre que va a iniciar un evento, pero cuando su labor es la de ser payaso, le da mayor protagonismo al personaje. De hecho, al dialogar con él es notorio que siente mayor fluidez, pasión y motivación y que le es más fácil incluso, hablar de Parchesito.

Allí, en esos primeros momentos con el público es cuando se requiere de saber conectar, de saber catalogar a las personas e identificar qué herramientas se van a usar para enlazar con ellos. Es una sola oportunidad la que se tiene para conseguir la atención y el agrado por parte de los invitados.

Inició en ese mundo de las risas y el brindar alegría hace más o menos 2 años, cuando por motivación de una recreadora se inscribió en el curso de Recreación que ofrecía la Caja de Compensación Familiar del Cauca. Una vez ejerciendo como recreador, la misma chica lo motivó para que fuese payaso, pues veía en él el amor, el gusto y el talento para serlo. Fue así como nació “Parchesito” haciendo alusión a –Parche- el clown de la película Patch Adams, que según dice, lo inspiró.

“Me di cuenta que amaba lo que estaba haciendo, me enamoré de la recreación

Ha estudiado mucho, indicó, dado que ser payaso requiere de preparación, pese a que sea considerado un oficio. Es autodidacta, observa videos, practica, pule y cambia, crea cosas y recibe consejos. Todo esto pues se requiere de afinar habilidades, adquirir destrezas y formarse en general para no solo crear el personaje sino también, vivirlo. Además de tener habilidades y recursos para conseguir conectar con las personas y responder a las circunstancias que se presentan.

“Cualquier persona podría ser payaso, pero no todo el mundo va a hacerlo con la pasión que le nace a quien realmente lo disfruta. Tú puedes practicar hasta que te salga la voz de payaso y puedes aprenderte juegos y hacer cosas divertidas, pero si no lo disfrutas tú, la gente lo va a notar” dijo, al reconocer que se debe ser feliz al ser payaso.

En ese momento, no faltó la pregunta sobre qué ocurre cuando él tiene un mal día o no se encuentra anímicamente bien justo antes de un evento, no dudó en responder: “inmediatamente me maquillo y comienzo a interactuar con la gente, hasta ahí llega todo lo malo, porque entro en un modo payaso que ama compartir alegría, que es otro totalmente feliz”

Él mismo diseña sus trajes. Escoge la tela, elige el diseño y lo confecciona. En ese sentido, refirió que es todo un proceso hacer esas elecciones, tanto por hacerlos funcionales como por hacerlos llamativos y agradables a la vista. “Los creo a mi medida, a lo que yo quiero crear, a lo que yo quiero transmitir”, explicó

Una vez vestido y maquillado dio rienda suelta a su creatividad, esa que él mismo dice es una de sus mayores cualidades. Realizó juegos con niños y niñas, pero también con adultos, involucrando constantemente a todo el público, lo que mantuvo un ritmo y ambiente positivo.

Es notorio el amor que siente por lo que hace e incluso él mismo indica que se debe tener este sentimiento para poder ser un buen payaso.

Parchesito entonces mostró dosis de locura, sonrió todo el tiempo, de la nada sacó chistes y bromas y parecía que no concebía quedarse quieto, se movía de un lado a otro, levantaba los brazos… le sobraba energía. “Nunca me burlo de nadie, no hago sentir mal a las personas ni hago ver defectos o cosas así”, dijo a la vez que agradece a Comfacauca porque fue gracias a esta empresa que aprendió a hacer reír sin ridiculizar a las personas.

Niños y adultos se mostraron contentos, aplaudieron y rieron y parecieron muy concentrados en vivir ese momento. Fueron 3 horas de risas, juegos, música y diversión, tiempo que disfrutaron no solo los niños, sino también los adultos, e incluso podría llegar a decirse que quizá fueron ellos quienes más gozaron.

Reflexionó sobre cómo hay personas que ven a un payaso como un oficio que se escogió porque no se tenía nada más que hacer y afirma que no es así, que el ser payaso requiere de querer serlo, requiere de pasión, de carisma para enfrentarse a niños de diferentes características e indicó que no es un trabajo fácil. “Este trabajo uno lo escoge no porque le toque, sino por amor” indicó, mientras expuso que ha venido luchando para cambiar las ideas de un payaso tonto, ridículo o grotesco.

Expresó que aprende todo el tiempo, que disfruta cada evento y que vive cada experiencia. Recuerda con agrado un niño autista al que conoció hace un tiempo y con quien pudo conectar gracias al ser payaso y manifestó disfrutar de intervenir en hospitales, porque consigue cambiar el día para los niños. “Eso hace que el objetivo por el que nació Parchesito se cumpla, que es ayudar a las personas y curarles un poco la tristeza con sonrisas” expresó.

En un futuro cercano consolidará una empresa que se caracterice por un espíritu social, con un equipo comprometido capaz de cambiar tristezas por alegrías, relegar el estrés y en general, poder cambiar el semblante a muchas personas.

“Es algo que te da alegría, que te hace ser mejor persona… a mí me encanta lo que hago, amo lo que hago, no voy a dejar de ser payaso jamás”, finalizó.

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Un comentario en "Una tarde con el payaso Parchesito"

  1. Carlos caicedo dice:

    FELICITACIONES LA PASIÓN LO ES TODO, PORQUE DE AHI SE DESPRENDE LA DISCIPLINA Y EL AMOR PARA HACER VIVIR ESTE BELLO ARTE.
    Y QUIEN REDACTA SE NOTA QUE TAMBIEN ES UNA APASIONADA POR SU TRABAJO.
    APLAUSOS

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