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Viernes, 19 de julio de 2019. Última actualización: Hoy

Una pasión llamada Millonarios

El viernes 5 abril, 2019 a las 12:17 pm

Una pasión llamada Millonarios

Una pasión llamada Millonarios

Dentro de diez días será Domingo de Ramos e iniciará la Semana Santa, un tiempo en el que la iglesia nos invita a reflexionar. Me adelanté unos días a ese ejercicio y llegué a la siguiente conclusión: ¡he pecado por omisión!, al no explicar con vehemencia las circunstancias que rodearon mi llegada y permanencia en la Presidencia del Club Los Millonarios.

Quiero iniciar mi acto de contrición contándoles que siempre he sido un apasionado del equipo azul.

Por ejemplo, el 08 de diciembre de 1988, cuando Los Embajadores le ganamos 2-1 a Independiente Santa Fe —en una victoria que selló en buena parte la conquista de la estrella número 13— yo estaba en el Campín en compañía de mi esposa Olga Lucia, con quien llevaba cinco días de casado. Para asistir a ese partido fue necesario cambiar la fecha de nuestro matrimonio, que estaba prevista para el 10 de diciembre, posponer la luna de miel y volver a marcar las argollas.

También recuerdo con emoción las largas jornadas de viaje en bus con los miembros de la barra caucana de Millonarios para ir a verlo jugar a Cali, Armenia, Pereira, Manizales y Bogotá, entre otros destinos; muchas veces pidiendo “aventones” en la vía.

Por eso, en el año 2004, cuando nadie quería asumir la presidencia del equipo embajador, que ya se encontraba inscrito en Ley de quiebras, con siete meses sin pagarle a los jugadores ni a los administrativos, último en la tabla, servicios públicos cortados y una enorme presión de la hinchada y de la prensa, decidí aceptar el reto más complejo de mi vida y echarme al equipo, literalmente al hombro, para evitar que fuera liquidado.

Durante cinco años y medio luchamos en dos grandes frentes: cumplir con las cuotas del acuerdo de acreedores y competir dignamente en los torneos nacionales e internacionales, en los cuales la exigencia de sus seguidores era ser protagonistas.

Si bien es cierto que durante esos años el equipo no salió campeón, logramos mantenerlo a flote gracias a los patrocinios que conseguí para el Club: Adidas, Pepsi, Petrobras, Cafam, Tigo, entre otros; algunos de los cuales se mantienen hasta hoy.

A principios de 2010 aceptamos una propuesta para vender los activos del Club: la ficha, la marca y los jugadores; con lo cual los nuevos empresarios arrancaron de cero en una sociedad anónima. En el viejo Millonarios nos quedamos con las deudas, más de 14 mil millones de pesos que están respaldados en un lote de tierra en Bogotá.

Durante los 66 meses que estuve al frente del Club nunca tuve una sanción por parte de ningún ente de control, aun así se tejió un manto de duda sobre mi gestión en Millonarios, una mala imagen construida con base en comentarios sobre supuestos malos manejos, pero nunca existió una investigación por una denuncia puntual, a pesar de la cantidad y variedad de auditorías que se realizaban mensualmente.

En relación con lo anterior, mi penitencia —por el pecado de omisión— es plantearles la realización de un foro virtual a través de mi cuenta de Twitter, en donde me encuentran como Juan Carlos López Castrillón (@jclopezcastri), para que formulen cualquier pregunta, duda o inquietud que tengan sobre mi gestión al frente de Millonarios. Me comprometo a responder una a una.

Posdata: tal vez tarde un poco pero todos tendrán una respuesta.

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