Sábado, 18 de septiembre de 2021. Última actualización: Hoy

UNA OPORTUNIDAD PARA EL SACERDOTE

El lunes 19 marzo, 2018 a las 11:05 am

UNA OPORTUNIDAD PARA EL SACERDOTE

UNA OPORTUNIDAD PARA EL SACERDOTE

Otras publicaciones de este autor: http://bit.ly/2GGPskh

Una tesis para este comentario podría ser: un credo religioso no es sano si riñe con la vida en su acontecer diario; antes, si altera el ritmo de la cotidianidad, debe ser para cualificar la vida. Y creo que así lo entienden y lo dicen las grandes religiones. Este juicio viene a cuento por una circunstancia que no es nada excepcional.

La persona a la que quiero referirme hace parte del entorno familiar. Asiste a misa todos los días, para decir con incontestable evidencia que es “católica practicante”. Esta persona tropieza y sufre una fisura en un pie; para estabilizar el punto lastimado le ponen vendaje y le dicen que debe ayudarse con muletas. Al principio las muletas más que ayuda parecen estorbo, y la persona permanece sentada o recostada la mayor parte del tiempo.

El accidente ocurre en mitad de la semana. Tolera con incómodo silencio la imposibilidad física de asistir a la misa, hasta el sábado. El domingo se baña y se viste, con visible dificultad; los demás inferíamos que el sacrificio bien valía el primer rosario del día. Equivocados. La persona anuncia que le acompañen, que le ayuden, que ya llamó el taxi para asistir a la sagrada eucaristía. No hubo razón, no hubo argumento de disuasión que valiera. El hijo mayor accedió a acompañarla en el taxi hasta la iglesia.

Sé que la historia no es nada insólita, sé que otros podrían escribir esta historia sin quitar comas ni palabras. Y he creído pertinente contar la historia de mi entorno porque sé que al menos un sacerdote de la ciudad la conocerá. Y será una oportunidad para que en la liturgia de la palabra se dirija a sus feligreses, y de la mano del sentido común y del buen juicio despierte en sus piadosas ovejas el discernimiento.

Si perder una misa dominical fuera un pecado grave, habría siempre listo un Ángel de la Guarda presto a darle la mano al celoso(a) practicante antes de que suceda el accidente. Pues esa ausencia del Ángel lo que nos está diciendo es que somos mortales corrientes y comunes, expuestos a eventuales accidentes; y que por encima de toda confesión está nuestra responsabilidad con la salud, que nos reclama reposo y prudencia. Dios no es contador de misas, en lenguaje coloquial lo dice cualquier sacerdote sensato.

Quiero concluir este comentario sugiriendo a sacerdotes y pastores que cada tanto tiempo se ocupen en sus prédicas de estas cosas elementales y tan frecuentes en nuestras vidas. No sólo de pan vivimos, decía un sabio iluminado.

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?