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Una mano amiga para los habitantes de la calle

El miércoles 15 abril, 2015 a las 3:54 pm
Anabel Trujillo

Por: Anabel Trujillo – Periodista Proclama del Cauca.

Muchos artículos de opinión hablan sobre política, moda, accidentes de tránsito, la paz para Colombia, pero ¿Dónde quedan los artículos sobre los habitantes de la calle?, ese es precisamente el tema a tratar.

Para muchas personas tener una vivienda, una familia que les brinde afecto, un abrigo que los cubra del frio, una ducha que les quite el calor y un plato de comida que les quite el hambre, es sencillamente un privilegio. Seguramente los que tenemos esos privilegios no pensamos en que hacer por los que realmente no lo tienen, ni tampoco se emprenden ayudas que los favorezcan.

A veces, los habitantes de la calle necesitan algo más que un “pobrecito”, “que pesar”, quizás lo que ellos realmente necesitan es una mano amiga, alguien que les de cariño, que les regale algo de vestir o un plato de Comida, mas no dinero, porque en realidad no sabemos en qué lo van a invertir o si sabemos, pero no nos importa. ¿Sera que cuando les regalamos limosna estamos haciendo bien? La verdad, lo dudo. Seguramente estamos logrando que ellos se adentren más en el mundo del consumo de drogas, en ese mundo del cual es fácil de entrar pero difícil de salir. Cada uno de ellos tiene una historia diferente del porqué se han convertido en consumidores. Unos, tal vez por desilusiones amorosas, otros por malas influencias en la sociedad, otros por dificultades económicas, otros por quedar desempleados, otros por tratar de ser más exitosos… en fin, cada uno de ellos tiene una razón que los llevó a probar por primera vez alguna droga y después simplemente no fueron capaces de salir del mundo en el que ella los envolvió.

Es curioso ver la reacción de las personas cuando un habitante de la calle se acerca a pedir algo de dinero o algo para comer. Algunos cruzan las calles, otros nos asustamos y agarramos bien nuestras pertenencias, los ignoramos, y otros simplemente entregan las primeras monedas que encontraron con el fin de quitárselos de encima. Son mirados con desprecio, resistencia y miedo, no como seres humanos que por circunstancias difíciles, carecen de afecto y de calor humano.

Casi siempre los juzgamos. Para los comerciantes los habitantes de la calle generalmente representan una amenaza al desarrollo de su actividad. Su presencia espanta a la clientela; sin embargo algunos comerciantes realizan acuerdos con ellos y logran una convivencia armónica y fructífera. Otros en cambio los desalojan mediante sistemas de vigilancia privada, o le dan alimentos a cambio de que no estén cerca de sus negocios.

Ante estas percepciones sociales los habitantes de la calle se sienten rechazados, despreciados, saben que les tienen miedo, se les culpan de daños, se les mira mal, los señalan y algunas personas piensan que son lo peor.

Habitante en Santander de Quilichao

Los habitantes de la calle, suelen andar por las calles de los barrios, regularmente solos, quizás porque en  grupo llaman mucho la atención y esto puede hacer que los transeúntes  los vean como foco de inseguridad. Surge una pregunta, ¿A qué se dedican día y noche? Muchos trabajan con el reciclaje, otros se dedican a cuidar y lavar carros en parqueaderos, otros se dedican a cargar camiones, etc. Hay muchas actividades que ellos realizan y que muchos de nosotros no somos capaces ni de pensar en realizar, pero que a diario utilizamos y somos conscientes de su importancia.

En la sociedad son pocas las personas que prefieren no mirarlos mal ni juzgarlos, al contrario, toman la iniciativa de ayudarlos. “Todos los martes en horas de la noche los visitamos, llevándoles algo de comida”, afirma Henry Terranova Romero, secretario de Salud de la alcaldía municipal del Santander de Quilichao.

Henry Terranova

Este funcionario en compañía de algunos familiares y amigos, tomo la iniciativa hace algunos meses de contribuir con mucho amor para ayudar a estas personas. Poco a poco a esta labor social se han ido vinculado más voluntarios, “Hacemos esta labor social para dignificar y apoyar a la población vulnerable. Cada ocho días salimos durante varias horas, saludamos a los habitantes de calle, les brindamos una sonrisa, unas palabras de acompañamiento y les ofrecemos el alimento”, manifiesta.

El sueño de Henry Terranova es constituir un albergue en Santander de Quilichao para que los habitantes de la calle puedan vincularse a los servicios que se podrían ofrecer en este lugar. “El ideal es que estas personas puedan encontrar atención, en temas de  capacitación de emprendimiento, alojamientos, servicios médicos, psicológicos e higiénicos Aseo y Baño.  Quiero lograr que las personas absorbidas por las adversidades de la calle, decidan cambiar esa forma de vida y comiencen un proceso de rehabilitación y resocialización en el  hogar que los acoge”.

Esta historia es tan solo un ejemplo de muchas que quizás no conozca, es de rescatar que cualquier acción positiva que podamos hacer por estas personas, lo hagamos de todo corazón y con la mejor actitud. Recordemos que “los indigentes”, como les llaman, son PERSONAS que por distintas circunstancias llegaron a la calle y que necesitan amigos y compañeros, que les brinden sonrisas y abrazos, una familia que los acepte como son, y una sociedad que deje la indiferencia ante sus problemas.

Por la anteriores razones, se hace una invitación que entendamos que hay muchas personas que viven a diario una situación difícil y diferente a la de muchos de los lectores de esta columna, y que como colombianos, tenemos el deber de dejar a un lado la indiferencia y de buscar desde la realidad diaria de cada uno, la forma de hacer de este país un mejor lugar para vivir.

habitante de la Calle en Santander

 

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