ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Jueves, 12 de diciembre de 2019. Última actualización: Hoy

Una guerra bien orquestada

El sábado 14 septiembre, 2019 a las 4:25 pm

Una guerra bien orquestada

Una guerra bien orquestada

El nombre John Bolton no es desconocido en el ámbito de las guerras en el mundo. Es sabido que Bolton, desde la época de la invasión a Irak en el gobierno Bush, ha venido instigando la intervención armada de EE.UU. en todas partes del mundo, para asegurarse el control de las reservas mundiales de gas y petróleo.

Este señor de la guerra, despedido del gabinete de Donald Trump, últimamente había puesto sus ojos, al igual que los magnates petroleros afines al gobierno norteamericano, sobre las importantes reservas gasíferas y petroleras de Venezuela, en manos del chavismo, representado por el presidente Maduro, por lo que el exasesor de la Casa Blanca, junto con la extrema derecha latinoamericana hoy en el poder (Uribe, Macri, Bolsonaro y demás) decidieron que era necesario orquestar una intervención militar sobre Venezuela, en cabeza del ejército colombiano.

La no tan desprevenida foto sobre la libreta de apuntes de Bolton, puso en evidencia las intenciones intervencionistas del gobierno Trump. Casi de inmediato se apretaron las tuercas necesarias en el gobierno colombiano, para que éste pusiera a rodar el engranaje de guerra necesario, para organizar una guerra entre Venezuela y Colombia, con el ya poco creíble argumento de defensa de la democracia y los derechos humanos en el vecino país.

Esta macabra estratagema fue gratamente aceptada y puesta en marcha por un gobierno con baja aceptación y comprobada ineficiencia como el de Duque, para echar una inmensa y tenebrosa cortina de humo a su misérrima ejecución gubernamental. De inmediato, el gobierno Uribe-Duque, ahora en el papel del ex asesor Bolton, lanzó sus halcones de guerra (Francisco Santos, Carlos Holmes Trujillo y Alejandro Ordoñez) para que azuzaran desde todos los flancos, este propicio conflicto binacional, entre otras cosas, para seguir cumpliendo la agenda antidrogas dictada desde Washington.

Aunque durante su campaña para la Presidencia de la República de Colombia, Duque insistió en muchas ocasiones, que no iba a “volver trizas” el Acuerdo de Paz firmado entre el Estado colombiano y la ex guerrilla de las FARC-EP, la realidad es que tan pronto asumió su encargo presidencial, junto con los alfiles del uribismo, se ha dado a la tarea de echar para atrás lo poco que se había avanzado en asuntos de paz tras la firma del mencionado acuerdo, de forma tal que hoy día algunos miembros de la guerrilla más vieja del mundo y negociadores del acuerdo públicamente declararon su vuelta a las armas, hecho este que le ha servido de aliciente a todos los guerreristas enemigos de la Paz en Colombia.

Ya puestos los elementos mediáticos necesarios para justificar un conflicto binacional, el gris canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo, direccionado por el uribismo, se ha dado a la tarea de tejer intrincadas asociaciones, reuniones y mensajes para juntar el conflicto interno colombiano con el mandato intervencionista de Trump, de forma tal que se pudiera legitimar dentro de la ahora desprestigiada O.E.A. la convocatoria de una reunión urgente de los miembros del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

Aunque este mecanismo, anterior a la misma  OEA, está destinado a prever la injerencia militar sobre cualquiera de sus miembros, hoy pretende ser utilizado por la dupla Trump-Uribe, para hacer todo lo contrario, esto es, aislar, agredir, provocar y atacar a un país latinoamericano, con las terribles consecuencias de desastre humanitario, que en boca del gris canciller de la derecha americana pretende evitar. Toda una gran contradicción.

El colombiano decente debe oponerse con todos sus fuerzas a esta intentona guerrerista de la ultraderecha americana. No hay que olvidarse que tal y como se vio en el video del soldado colombiano en medio de un combate, son los jóvenes de los estratos socioeconómicos más bajos quienes combaten, son heridos y asesinados en estas guerras promovidas por la ultraderecha colombiana, representada por el Centro Democrático y sus aliados en los medios de comunicación.

Colombia no puede convertirse en el sicario del gobierno Trump, la sociedad colombiana no debe tocar la partitura de esta guerra bien orquestada desde los escritorios y las oficinas de quienes nunca han padecido el inveterado conflicto armado colombiano y que pretenden reavivarlo con una guerra contra Venezuela.

*************************************

Otras publicaciones de este autor: CLIC AQUÍ

Deja Una Respuesta