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Martes, 16 de julio de 2019. Última actualización: Hoy

Una cuestión ignorada

El lunes 17 junio, 2019 a las 3:40 pm
Imagen cortesía de: https://bit.ly/2Zq3f6Q

Una cuestión ignorada

Por Elkin Quintero

“Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros” Sartre.

CONFIANZA, LIDERAZGO Y MENTIRAS

El dar sin esperar nada de los demás, es una utopía moderna, por eso, hoy en día no es común observar estos valores en los seres humanos, a pesar que hay muchas formas de hacerlo y practicarlo; aunque parezca un ejercicio complicado  es de lo más gratificante y los beneficios son infinitos. El primer principio de la vida es el dar y el recibir, este principio está inmerso en la respiración; inspiración es recibir y expiración es dar; y es bien sabido por todos que la respiración nos posibilita la supervivencia.

Hemos visto y sentido que en cada relación está inmersa la acción de dar y recibir. El dar engendra el recibir. Lo que sube tiene que bajar y todo lo que se recibe tiene una salida. En realidad, recibir es lo mismo que dar, porque dar y recibir son diferentes aspectos del flujo de energía en el universo. Si detienes el flujo de cualquiera de los dos, interfieres con la inteligencia de la naturaleza. En cada semilla está la promesa de miles de bosques, pero la semilla no se debe atesorar, debe dar su inteligencia al suelo fértil. Entre más das, más recibirás, porque mantendrás la abundancia del universo circulando en tu vida.

Sin embargo, en épocas de elecciones, practicar la ley del dar y el recibir es muy simple, pero todo queda en suspenso cuando se rompe ese equilibrio antiguo. Pero, si queremos felicidad, tendremos que dar felicidad a otros; si queremos amor, debemos aprender a amar al prójimo; si queremos atención y aprecio tenemos que aprender a dar atención y aprecio; si queremos abundancia material, urge ayudara a otros a obtener abundancia. De hecho, la manera más fácil de obtener lo que deseamos es ayudando a otros a obtener lo que ellos quieren. Este principio opera para individuos, corporaciones, sociedades y naciones, incluso para nuestros políticos.

Hoy, ante la cruda realidad, si queremos ser bendecidos con todas las cosas buenas en la vida, tenemos que aprender a bendecir silenciosamente. La misericordia y el perdón son cualidades de Dios; si nos esmeramos en reflejar esta imagen suya, nos realizaremos plenamente. La vida cotidiana nos presenta dos caminos: la oportunidad de vivir la misericordia o la desgracia de empobrecernos en nuestro egoísmo y mezquindad. Abramos nuestras manos para dar y recibir. Dar no es solamente dar dinero. Esas no son formas de amor, son muestras de control y de soberbia que surgen del poder. Pero ahora se nos presenta de una manera única y trascendente una oportunidad para hacer las cosas bien. Parece que nuestra vida pende de esta realidad.

En nuestra región, la política y la religión deben entender que la compasión, la prudencia, la indulgencia y el perdón son actitudes del amor con las cuales trascendemos y le permitimos a otros trascender, por ello, dar y recibir es divertido y esperanzador. Pero sobre todo es la posibilidad de crecer verdaderamente en comunidad.

Los tiempos que corren son propicios para la desorientación y el desánimo, donde los lobos salen a plena luz del día a comprar conciencias y mancillar el honor. Urge recordar con valor que la política y a religión son la posibilidad real de servir a otros. Quien no vive para servir, no sirve para vivir.

Quizás lo más importante es dar lo que nos haga felices, lo que nos llene de satisfacción y para ello debemos dar o compartir lo que no nos hace falta, pues el requisito para que el dar sea pleno, en confianza y alegría, en total servicio de esa fuerza creadora de la que somos parte. Y solo así, podemos dar sin esperar nada a cambio. No sólo por la mencionada confianza, sino porque además, nada nos falta.

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