ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Domingo, 20 de octubre de 2019. Última actualización: Hoy

UN QUIJOTE LLAMADO ALFONSO JOSÉ

El jueves 16 mayo, 2019 a las 9:25 am
UN QUIJOTE LLAMADO ALFONSO JOSÉ
UN QUIJOTE LLAMADO ALFONSO JOSÉ

UN QUIJOTE LLAMADO ALFONSO JOSÉ

Dicen por allí que no hay una segunda oportunidad de causar una primera buena impresión y si a esta primera impresión, la más importante en mi concepto, representada en la forma de ser y de actuar de una persona, le agregamos como complemento ideal su aspecto físico, para algunos no tan necesaria, pero en la presente ocasión sí que tiene razones de preponderancia, entonces al instante aparece como por arte de magia la imagen y el valor de aquella persona, quien por siempre nos cautivará e impactará por sus acciones en el camino de la vida y de la comunidad a la cual pertenece, en este caso a la quilichagüeña y yo diría, a la caucana y por qué no, a la colombiana.

Así me pasó a mí, hace ya 36 años, cuando gracias a ese encuentro feliz de los destinos de cada uno (yo diría, todos los caminos se encuentran), conocí por primera vez a ALFONSO JOSÉ LUNA GELLER en mayo de 1981, en una oficina sencilla de una casa estilo colonial, que estaba situada en un segundo piso, en pleno centro de Santander de Quilichao en la calle 5ª., entre carreras 11 y 12, cuando le fui a entregar mi primera columna “CREPITACIONES”, llamada “A propósito de El Observador”, pues en esos años él era el director de ese periódico, que luego pasó a llamarse “POCLAMA DEL CAUCA”.

Alfonso José es un señor alto, delgado, con 65 años bien vividos y un gran bigote estilo Dalí que siempre lo caracteriza, siendo su marca registrada, pues nunca se lo ha quitado junto a una energía desbordante, una sonrisa pícara, una excelente dosis de humor del bueno, algo tímido y solitario y lo más importante, SU GRAN PASIÓN POR EL PERIODISMO, desde los tiempos en que él era un joven militar y dirigía una revista que se convirtió en emblema cultural del ejército.

Cuando ya cumplió su servicio militar ya tenía inoculado ese “bichito periodístico”, el cual según Albert Camus el célebre escritor existencialista es “el oficio más hermoso del mundo”. En esas circunstancias del “bichito periodístico” fue cuando una tarde cualquiera de mayo de 1981, fui a entregarle con algo de nerviosismo esa primera columna mecanografiada en mi máquina “Brother”, la cual él la recibió con una sonrisa cálida, un chiste liviano y un fuerte apretón de manos, muy militar y efusivo.

Esa forma de ser y de actuar y de ser de Alfonso, mejor dicho, esa primera impresión no se ha borrado a lo largo de 35 años, hasta el sol de hoy y sigue allí en mi mente fotográfica, incólume y viva. Y aquí viene el segundo complemento, el físico, ya comentado al principio de este perfil, el cual lo comparto con ustedes y del cual Alfonso no se ha percatado en forma, pero en mi concepto personal es muy importante, pues le da otra dimensión intelectual y de quilates al personaje descrito y creo que es bueno, justo y necesario rescatarlo, dada la importancia de Alfonso en nuestra comunidad quilichagüeña, como ser humano, como periodista y como personaje principal.

NOTA FINAL: ESTA INTRODUCCIÓN DEL PERFIL DE ALFONSO JOSÉ LUNA GELLER, LO PUBLIQUÉ EN EL LIBRO EN COLABORACIÓN “HISTORIA Y COTIDIANIDAD. SANTANDER DE QUILICHAO. LA GENTE DE MI TIERRA”. Volumen III. Editorial Poemia. Noviembre de 2017. Lo comparto con ustedes, en virtud del PREMIO DE PERIODISMO REGIONAL SEMANA – GRUPO ARGOS QUE RECIBIÓ EN MEDELLÍN, EN LA MODALIDAD DE PREMIO “ORLANDO SIERRA” AL CORAJE DE UN PERIODISTA REGIONAL (Mayo 9 de 2019). ¡FELICITACIONES! ALFONSO JOSÉ, ERES UN VERDADERO QUIJOTE DEL PERIODISMO COLOMBIANO.

Otras publicaciones de este autor: CLICK AQUÍ

Deja Una Respuesta