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Un pésimo presidente

El jueves 14 marzo, 2019 a las 8:27 am
Requiescat in pace… río Cauca

Un pésimo presidente

Imagen cortesía del blog La Opinión

Sin duda alguna, en nuestra querida y sufrida Colombia, dos son los sucesos políticos y sociales que en mi concepto personal la han marcado con tinta indeleble en los últimos tres años brindándole esos valores supremos de la esperanza, la fe y el optimismo, hacia un mejor país donde sea posible vivir con optimismo, confraternidad y tolerancia, a la manera de los países que llamamos civilizados: el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, firmado a los 24 días del mes de agosto de 2016, en La Habana, Cuba, que dio por terminado el conflicto con las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), hoy convertidas en partido político con el mismo acrónimo FARC, pero con la denominación Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, con el símbolo de una rosa y el Acto Legislativo 001 de 2017 que creó y dio vida a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) donde están las normas para la terminación del conflicto armado y en que se da el soporte  constitucional al sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición, el cual ya pasó su trámite en el Congreso (poder legislativo) y en la Corte Constitucional (poder judicial), faltándole únicamente la sanción presidencial y una sola firma sencilla (poder presidencial).

Cuando la mayoría de los colombianos de bien, esperábamos ansiosos esa firma presidencial el pasado lunes 11 de marzo del año en curso (último plazo),  y que al fin el actual presidente pensara y se acordara de Colombia (y no tanto en Venezuela, como ya sucedió antes desde el 23 de febrero 19), sucedió lo inexplicable y el presidente, a la manera de Iván “El terrible”, se olvidó de su país y blandiendo su sable, sin compasión alguna en frente de las cámaras, en vivo y en directo, a sangre fría, sin dolor de patria y sin firmar,  atacó en primer lugar con saña implacable a la JEP (y por ende al acuerdo de paz) y le asestó 9 sablazos de muerte en forma de 6 objeciones y tres reformas estructurales al acto legislativo “irrespetuosas e inútiles, poniendo en riesgo institucional a Colombia  como lo afirmó el Procurador Fernando Carrillo, aleccionado sin duda alguna por su tutor y escudero , el todopoderoso” Uribe, junto al Fiscal Funestor Humberto (como lo llaman Tola y Maruja).

Entre los tres, se encargaron de dar los santos óleos a la justicia transicional y por ende a la paz, que con tanto esfuerzo consiguió el gobierno anterior para todos los colombianos de bien, siendo una vergüenza ante todo el mundo y un oso descomunal (fuera de los otros 10, que voy a comentar próximamente).

Las consecuencias del desplante de Iván “El terrible”, saltan a la vista: dividió más al país, lo polarizó a extremos inconcebibles (como se comprobó en la sesión del Congreso del miércoles 13 de marzo/19, en la Comisión de paz, en medio de una trifulca fenomenal), retrocedimos como 5 años atrás, y nos toca esperar un año más de incertidumbre y agonía. Conclusión, Duque es un pésimo presidente, el peor de todos.

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