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UN MUSEO PARA HERNANDO TEJADA

El viernes 19 abril, 2024 a las 8:46 pm
UN MUSEO PARA HERNANDO TEJADA
Un museo para Hernando Tejada / Fotografías suministradas por el autor.
Carlos Fajardo Fajardo
Por Carlos Fajardo Fajardo
Poeta y ensayista colombiano

Ubicado en el barrio Normandía, de Santiago de Cali, este museo es una valiente apuesta por mantener viva la memoria de uno de los artistas más importantes de Colombia, cuya escultura llamada “El Gato del Río” se ha convertido en un ícono urbano. En ese espacio Hernando Tejada tuvo su taller en los años setenta, que en ese entonces era una pequeña casa, no como la actual. Allí soñó, creó, realizó en madera algunas esculturas con gracia y felicidad poética, y allí, Liliana Ortiz Casas abrió al público en el 2018 la galería El Finestral. Su amiga Ángela Neuhaus, una alemana, profesora de biología y geografía, enamorada de la obra de Tejada y de Cali, la convenció de mantener viva la memoria de Tejada con la utópica fuerza que solo da el amor y el arte. De manera que la galería El Finestral albergó y acogió en su mágico espacio el Museo Tejada, el cual abrió sus puertas al público en febrero de este año, conmemorando el centenario del artista.

He aquí la imagen de un creador que amó a esta tierra solar y que vive en los resquicios y rincones de esta casa, en sus cuadros y tallas de madera, en los curiosos objetos, fotos de familia y de sus admiradas féminas, en los videos frente al mar, pequeñas y grandes cosas que son recuerdo de lo fugaz, testimonio de los efímeros días, pero que, gracias al tesón y entusiasmo de estas mujeres, perduran llenas de maravilla y poesía en medio de una sociedad de olvidos y desprecio hacia sus más importantes artífices.

Liliana Ortiz Casas y Ángela Neuhaus
Liliana Ortiz Casas y Ángela Neuhaus

En este museo puede ver el espectador algunos muebles diseñados por él: una surrealista mesa con sus juguetones asientos y al lado una exótica lámpara; más allá, aquel sofá cama donde reposan las siete vidas del gato; a un costado sus obras en pastel de hermosas mujeres; un vestido de madera para lucirlo con la música de la noche; los regalos de sus amigos; fotografías de amigas cómplices y de su hermana, la genial Lucy, una de las más inmensas y extraordinarias pintoras de Colombia; gatos de pie, acostados, que hacen la siesta ronroneando por toda esta casa donde se pasea la figura del artista con su espontaneidad a cuestas.

Hernando Tejada, para muchos Tejadita, nació el 1 de febrero de 1924 en Pereira, Risaralda, y falleció el 1 de junio de 1998. El padre, José Tejada Córdova, era tío del cronista Luis Tejada Cano. Su Madre, Ismenia Sáenz González, era costurera y pintora. La familia se radicó en Cali hacia 1937 y fue en esta ciudad que Hernando realizó la mayor parte de su obra. Estudió en Bellas Artes de Cali y en la Escuela Nacional de Bellas Artes en Bogotá. Allí, Alejandro Obregón, su director, lo nombró profesor, convirtiéndose en el primer docente de diseño gráfico en Colombia. Trabajó el óleo, la serigrafía, la témpera, el pastel, el carboncillo, el relieve y la escultura en madera. Su obra, en palabras de su hermana Lucy, está “llena de gracia; su obra es todo menos superficial (…), no surgían del primer trazo. Tras cada una de las obras menores o mayores de Hernando Tejada hay un trabajo serio, meticuloso y crítico”.

En 1948 ilustró La Balanza, el primer poemario de Álvaro Mutis y de Carlos Patiño, el cual, habiendo sido distribuido el libro desde el 8 de abril en las principales librerías del centro de Bogotá, “al día siguiente, recuerda el poeta Mutis, no quedó un solo libro. La edición se agotó en cuestión de horas… por incineración”, debido al “Bogotazo” del 9 de abril.

UN MUSEO PARA HERNANDO TEJADA

Tejada realizó dibujos, pinturas, fotografías, esculturas, murales, retratos, películas en súper ocho, donde era guionista, camarógrafo, director y actor junto con sus amigos del Teatro Experimental de Cali (El TEC). Es fabuloso su mural de 1954 sobre la historia de Cali que pintó para decorar el edificio de la empresa Ferrocarriles Nacionales, asimismo, el de la historia del transporte de 1956. También creó escenografías para obras de ballet y de teatro. Genial escultor en madera donde es famosa su serie llamada “Mujeres Muebles”, comenzada en la década de los setenta, logrando hacer 14 esculturas: “Estefanía, la mujer telefonía”; “Rosario, la mujer armario”; “Paula, la mujer jaula”; “Abigail, la mujer atril”; “Mónica, la mujer filarmónica” …, todas ellas plenas de erotismo, sensualidad y seducción. El arte aquí se une con el diseño y con el Funcionalismo de las artes aplicadas. Dichas fusiones fueron dinamizadas sobre todo en la Escuela de la Bauhaus (escuela de arquitectura, diseño, artesanía y arte fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar, Alemania) y por el Constructivismo de los años veinte, vanguardias que agruparon la utopía artística y social con lo funcional. En la obra de Tejada, con ciertas influencias del arte naíf y del Pop Art, encontramos la actividad artística vertida en diseños domésticos, en la producción de lo bello como dispositivo decorativo, ornamental.

En madera construyó todo un bestiario de gatos, insectos, cangrejos, serpientes, y los manglares zoomorfos de la costa del Pacífico, con los que expresa su amor a ese mar que tanto lo sedujo y hechizó desde que lo vio por primera vez en 1937. También realizó esculturas en bronce, como el icónico “Gato del Río”, de 3.30 metros y 3 toneladas que le regaló a Cali, gato picarón, seductor, risueño, como lo fue su creador.

A sus 74 años partió dejándonos su creadora espontaneidad de niño que juega seriamente, de un poeta que inventó su mundo entre el azar y lo lúdico para alegrarnos la vida en medio de las tormentas personales e históricas.

Una tarde de febrero entré a la galería El Finestral, la cual acoge al museo, y me llené del entusiasmo y la dicha que el mismo Tejada genera en su obra. Entonces, con Liliana y Ángela nos sentamos a conversar sobre este sueño hecho realidad en una esquina del barrio desde donde se ve a ese gato de Tejada que contempla al río, al museo y a la ciudad. Y esto fue lo que ellas me contaron.

Liliana Ortiz Casas y Ángela Neuhaus

En palabras de Liliana Ortiz, en este solar “había una pequeña casita, donde Tejadita tenía su taller. Aquí realizó, en 1975, su escultura “Estefanía, la mujer telefonía”. Así empezó toda la magia de este lugar. La Casa fue destruida y Tejada se fue a vivir a tres casas de aquí donde instaló su taller. En este lote el arquitecto Jaime Cárdenas levantó una casa. Pasó por aquí una familia, un anticuario, un bar que duró 18 años, hasta dos karaokes, dejando en malas condiciones el lugar. Luego, conocí al sobrino de Hernando Tejada, Alejandro Valencia, quien me habló de su tío. Yo estaba buscando un sitio cultural. Allí fue que tomé esta casa y la comencé a restaurar en el 2017. Me llevó mucho tiempo. En febrero de 2018 se abrió al público como galería de arte y restaurante El Finestral. Con Alejandro comencé a restaurar y a vender los gatos de Tejada y a conversar sobre su obra. Me llamaba la atención que un artista tan inmenso no tuviera en la ciudad un museo. También hicimos la restauración de “El Gato del Río”. Después de varios años, en el 2023, Alejandro me contó que la familia iba a vender todas las cosas que Tejada había dejado en su casa en el barrio El Peñón. En ese momento llegó Ángela Neuhaus, quien estaba enamorada de la obra de Tejadita y quería comprar todo lo que había en esa casa para exponerlas. Como estaba buscando un sitio para ello, me propuso hacer la exposición en esta galería. Ella quería montar “El mundo de Tejada”. Compró y trajo unos objetos y algunas obras de Hernando que estaban en mal estado. Las comenzamos a restaurar y, finalmente, pudimos llevar a cabo la idea que tenía Ángela en un tiempo record de 25 días. Nos basamos en las imágenes de lo que era la casa de Tejada, de cómo tenía organizados sus cuadros, sus trompetas, cómo colgaba las fotos de las mujeres que amaba y que lo amaron, en fin, fusionamos este lugar con la construcción del Museo Tejada que Ángela tenía como proyecto y aquí lo tenemos funcionando. De esa manera, El Finestral, en una fraterna alianza, instaló en su espacio al Museo Tejada, pero seguimos funcionando como galería con todas las actividades culturales que en ella se desarrollan”.

“Cuando llegué en el 2013 por primera vez a Cali a trabajar en el Distrito de Agua Blanca, comenta Ángela Neuhaus, yo tenía una amiga que había laborado en el Colegio Alemán. A través de su ahijado conocí a Sebastián Valencia Sayín, sobrino nieto de Hernando Tejada, quien luego se convertiría en mi esposo. Su abuela era Lucy, hermana de Hernando. Todo fue por el destino. La primera noche que llegué a Colombia, en Bogotá me mostraron un libro de Tejada, el cual me fascinó. Desde esa noche ya me conecté con su obra. En el 2014 hubo una exposición de Tejadita. Cuando pregunté dónde estaba el museo, supe que no existía y que en Cali no había casi nada de su trabajo. Después de su muerte toda su obra había sido donada al Museo de Arte Moderno de Medellín (MAM). Yo traté de comprar la casa de Cali para un museo, pero la familia la vendió en el 2023. Entonces compré algunas obras y muebles de Tejada que todavía ellos tenían. Un día la familia abrió la casa para vender las cerámicas y me regalaron algunos objetos.

Por suerte me encontré con Liliana a quien le comenté que deseaba fundar un museo de Tejada, el cual debía quedar al lado de su Gato del río. Gracias a Liliana, El Finestral albergó en su espacio el Museo. Lo montamos en esta galería como lo deseaba. Varias personas nos colaboraron en su montaje, entre ellas María Fernanda Franco `Mafe´, quien es artista plástica y restauradora. Ella hizo la re-significación de objetos de Tejadita dándole un gran sentido artístico. Otra colaboradora fue Susana Santiago, quien trabajó como ayudante principal de Tejada en los últimos siete años del maestro. Es la única persona que tiene la autorización y la capacidad de hacer las réplicas de su obra en madera”.

Se tiene proyectado promover conferencias, charlas y talleres sobre Tejada, como también participar en proyectos, crear la red amigos del museo, pedir ayuda a la red de museos, requerir apoyo a la Subsecretaría de Patrimonio Cultural y a la Secretaría de turismo de Cali. Pero ese es un primer problema: en las instituciones, nos dice Liliana, piden tener mínimo tres años de funcionamiento. Ojalá algunas de estas políticas cambien y que existan un poco más de recursos, comenta.

En la galería El Finestral se hacen varias actividades desde las siete de la noche tales como conciertos acústicos de jazz, guitarras flamencas y cantautores. De igual manera, encuentros de poemas y canciones, lanzamiento de libros, talleres de arte, obras de teatro, ciclos de cine los miércoles. Se planea realizar talleres para niños de apreciación artística y de restauración.

En la tienda del museo se ofrecen réplicas hechas de madera por Susana Santiago, imanes, portavasos, objetos de Tejada resignificados por María Fernanda Franco, bolsos confeccionados por una fundación de mujeres, camisetas y el libro sobre la obra de este gran artista.

Este es el Museo Tejada, instalado en el interior de la galería El Finestral y ubicado en la Avenida 4 Oeste # 1-66, barrio Normandía, al lado del rio Cali, con la mirada constante de aquel gato risueño y juguetón como lo es la obra de su creador.

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1 comentarios en "UN MUSEO PARA HERNANDO TEJADA"

  1. Gloria Lucía Mogollon Palacios dice:

    Excelente noticia. Me gustaría estar enterada de la programación permanente..

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