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Viernes, 14 de junio de 2024. Última actualización: Hoy

Un Magníficat desde la génesis

El sábado 9 marzo, 2024 a las 10:16 am
Un Magníficat desde la génesis
Un Magníficat desde la génesis
Imagen: Concepto

Un Magníficat desde la génesis

Ni siquiera una buena memoria tiene la certeza de saber de donde proviene la cicatriz que se intenta suturar de nuevo con la palabra. En este sentido, Gioconda Belli desde su génesis poética aborda el cuerpo y la sexualidad femenina con un estilo fresco y digno, donde la pasión y el erotismo se revelan intentado cavilar en torno a la idea de ser mujer. 

Gioconda Belli (1948), escribe “Y Dios me hizo mujer”, un poema inserto en el libro Sobre la grama (1972). Este poemario es una aproximación a la feminidad y su intimidad. Representa una nueva conciencia gozosa de ser mujer y no sólo de serlo, sino también de saber cómo y en qué lo es y, sobre todo, y por su misma condición de poeta asume un papel de embajadora hasta convertirse en la figura más visibles de la lírica nicaragüense a la par de Rubén Darío, y enarbola la bandera de la revolución político social, que hombres y mujeres esperaban con fe y esperanza en el Sandinismo.

Curiosamente, desde su estructura externa el poema va sugiriendo la temática a tratar, sus versos largos y cortos se disponen en forma de “v”, lo que permite inferir la forma de un vientre o a un útero femenino, símbolo de maternidad y de creación. Texto que celebra la feminidad y la creación divina. El cual tiene por tema el cuerpo femenino con una clara intertextualidad con el Génesis de la Biblia al usar el aditivo “y” al enumerar la creación divina bajo un tono de solemnidad. 

El poema se compone de una única estrofa en verso libre, compuesta a su vez de 

veintiséis versos en distinta medida y no presentan rima.  Es viable dividirlo en tres partes en relación con su intertextualidad. La primera abarca los versos 1-9, refiere los rasgos físicos de la mujer y cómo Dios la creó. La segunda abarca los versos 10-19, relata cómo Dios creó el cuerpo fisiológico de la mujer y la influencia en su pensamiento y emociones. La tercera abarca los versos 20-26, donde celebra la feminidad y la sexualidad de la mujer.

Asimismo, podemos identificar tres relaciones isotópicas, la primera en relación con el cuerpo femenino (pelo largo, ojos, nariz, boca, curvas, pliegues) La segunda, en virtud del hacer y crear por medio de funciones verbales (cavó, compuso, inyectó, creó) y la tercera relación con los términos del trabajo de carpintería (martillazos, taladrazos). De acuerdo a lo anterior, se puede inferir la relación directa entre mujer y creación artificial. Una crítica directa al mercantilismo y eclosión de la figura femenina. Además, presenta de forma irónica el nacer y ser. 

En cuanto a los interlocutores, en el poema podemos identificar un “yo poético” representado en los pronombres como “me” y posesivos como “mi”: “Y Dios me hizo mujer (…) Tejió delicadamente mis nervios (…). Esa voz se define como femenina por la mención de la enumeración de partes del cuerpo que pertenecen a una mujer y el orgullo que le despierta. Mientras el “tú poético” no está representado, pues no existen marcas textuales que lo puedan identificar, lo que nos permite inferir que el poema es un soliloquio, donde el “yo” expone en voz alta sus pensamientos ante sí mismo. 

Para acrecentar la fuerza declaratoria, Gioconda Belli utiliza figuras literarias (enumeración, personificación, metáfora, aliteración). Utiliza la enumeración en la primera parte del poema para describir las características físicas de la mujer. La personificación en el verso 7, donde se describe cómo Dios “me cavó por dentro”. La metáfora en el verso 9, donde se describe cómo Dios “tejió delicadamente mis nervios” y la aliteración en el verso 21, donde se describe cómo Dios creó a la mujer “a martillazos de soplidos y taladrazos de amor”, expresiones de contradicción. También agrega elementos intrínsecos que han hecho posible la aparición de mundos gestados por “las ideas”, “los sueños”, “el instinto” de estrellas femeninas, una necesidad del sujeto femenino literario

A modo de conclusión se puede expresar que el poema es una alabanza al dios creador y genera en la mujer un elogio. Sin duda, revalora el rol de la mujer al destacar que a ella se le asignó un papel especial al ser la parte esencial en la construcción de los seres humanos. En este sentido, el poema es un discurso ontológico que enfatiza el rol de la mujer, la cual es imaginada como un ser con sus propias especialidades y rasgos en cuyo núcleo se fundamenta la doble función del órgano sexual femenino (procreación/placer). Al bendecir su propio sexo como expresión de su capacidad para recibir el espíritu de Dios reivindica el aspecto espiritual de lo femenino. Un “Magníficat” moderno que dignifica el valor de la mujer en un siglo de simbolismos, atrocidades y eclosiones.

Referencias Bibliográficas

Belli, G. (1995). El ojo de la mujer. Madrid: Visor.

Coronel Urtecho, J. (1995). Entrada a la poesía de Gioconda Belli. En G. Belli, El ojo de la mujer (pp. 9-30). Madrid: Visor.

Poema

Y DIOS ME HIZO MUJER

«Y Dios me hizo mujer
de pelo largo
ojos
nariz y boca de mujer
con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro
me hizo un taller de seres humanos
tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas
compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo
nacieron así las ideas
los sueños
el instinto
todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo» 
(Belli, 2017, pp. 9-10).

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