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Un GRACIAS sincero

El domingo 24 enero, 2021 a las 11:07 am
Un GRACIAS sincero
Imágenes suministradas por el autor de la nota periodística

Un GRACIAS sincero

¡Las cifras son abrumadoras! Son cerca 98 millones de casos confirmados por COVID-19 en todo el mundo. Eso es toda la población de Colombia, Perú y Ecuador juntos. Van más de 2.100.000 muertes por el virus, que es como si 21 bombas atómicas cayeran sobre Hiroshima.

En Colombia, a fecha 22 de enero, los contagios están cerca a los 2 millones de personas y las muertes ya superaron la barrera de los 50 mil.

Detrás de las cifras hay dramas humanos. Uno de ellos, que pasa desapercibido, es el que viven los profesionales del sector salud. Miles de hombres y mujeres que ven a la cara y a los ojos al COVID-19 a diario y con su conocimiento, su esfuerzo físico y mental, entregan todo para ganar cada batalla al virus y salvar de la garras de la muerte a los pacientes.

Según algunos estudios, como el realizado por el Centro de Excelencia en Investigación en Salud Mental (CESISM) de la Universidad CES de Medellín, se estima que el 40% del personal de salud en el país padece de algún trastorno, consecuencia de la Pandemia.

Solo paren un momento e imaginen lo siguiente: son médicos, están en las UCI, ahí donde están los pacientes COVID-19. Digamos que tenemos 30 camas, todas ocupadas con pacientes entubados, inermes, aislados, solos y el sonido típico de los aparatos. Termina la noche y se murieron cinco pacientes, uno tras otro. Pero ni siquiera tienes el tiempo de asimilarlo porque resulta que vienen atrás otros nuevos ciudadanos urgidos de camas UCI y, una vez más, no sabes si vivirán o morirán a pesar de tu esfuerzo.

La depresión, la ansiedad, el estrés, el agotamiento, la angustia emocional, el insomnio, la frustración, entre otras tantas cosas, son algunas de las manifestaciones que están sufriendo nuestros ‘héroes’ de bata blanca.

Y no es para menos, sus horarios se han extendido; en varios centros médicos no tienen todos los elementos de bioseguridad necesarios. En otros lugares ni siquiera tienen la seguridad de un salario constante, el caso más visible es el de Chocó. Por lo anterior, existe miedo de contagio y contagiar a sus familias; en otros casos, algunos han tenido que atender en las UCI a sus compañeros de trabajo e incluso verlos morir.

Un GRACIAS sincero

La psicóloga Paola Corredor, que labora en el Hospital Susana López de Valencia de la ciudad de Popayán, agrega un detonante más: la desinformación o la intimidación con la misma. ¿Quién no ha escuchado a algún familiar expresando que es mejor no ir al hospital porque por cada caso de COVID-19 confirmado le pagan un dinero extra a la entidad de salud o al médico que atendió el caso?, estas noticias falsas no hace más que “poner en tela de juicio el profesionalismo de los médicos”, como expresa Corredor; algo sin duda injusto y hasta peligroso contra quien está poniendo todo para minimizar las consecuencias de la Pandemia.

Lo cierto es que el bienestar de la salud mental de nuestros profesionales en salud está siendo afectado. Son ellos los que a diario han visto morir a las más de 50 mil personas por la Pandemia en Colombia; los que han tenido que ver cómo se desocupa una cama UCI y a los minutos llega una nueva víctima de COVID-19. Los que incluso han tenido que sufrir algún tipo de discriminación.

Al Interior hospitales y clínicas como en el caso del Hospital Susana López de Valencia, tienen en marcha acciones para escuchar, atender y mejorar en lo posible las condiciones psicológicas de los médicos.

Entonces, vale la pena preguntarse ¿qué podemos hacer como sociedad para ayudar a minimizar ese problema?, más allá de salir a balcones y ventanas a aplaudirlos o de escribir en las redes sociales, hay actos más concretos que quizá tengan más impacto.

Lo primero, según la psicóloga, Paola Corredor es mantener nuestras medidas de bioseguridad con estricto juicio, la indisciplina social no ayuda; los hospitales en esta segunda ola no aguantan más pacientes. Lo segundo, es generar mayor empatía: un gracias, sincero y sentido, a pesar de lo que suceda, puede ser un aliciente para estas personas. Y lo tercero, ser más responsables con el consumo y manejo de la información, “la comunicación, el diálogo, es una mejor salida” a cualquier situación que se presente al interior de los hospitales, no estamos en momentos normales.

Los casos positivos seguirán creciendo, más personas llegarán a las camas UCI, algunos saldrán, otros no. Pero lo que no podemos perder ni olvidar es la dignidad humana de todos. Por eso, pongámonos un momento en la bata del personal médico.

Borde: Esta semana oír a los representantes del Ministerio de Salud generaba una suerte de desconsuelo: lo único claro en sus declaraciones es que no tienen nada claro en materia de vacunas. Así que hay que seguir depositando todas las esperanzas en el autocuidado.

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