Domingo, 8 de diciembre de 2019. Última actualización: Hoy

Un espacio para la señora del pensamiento

El jueves 15 agosto, 2019 a las 10:24 am
Un espacio para la señora del pensamiento
Un espacio para la señora del pensamiento

Un espacio para la señora del pensamiento

“Escribiendo yo existo”, Jean Paúl Sartre

Es cierto lo que han precisado sobre la poesía; muchos coinciden que el lenguaje poético es distinto del lenguaje científico. De acuerdo con esta crítica, se mantiene la diferencia entre los dos lenguajes, pero se rechaza llamar al uno enunciativo y al otro emotivo; lo único que se puede decir es que hay diferencias entre el lenguaje científico y el poético, pero diferencias situadas dentro de una línea de continuidad que no es perceptible sino se generan espacios y encuentros para animar y promocionar a la señora del pensamiento.

Mujeres y hombres de varias regiones de Colombia se congregan en torno al poder catártico de la poesía en Silvia Cauca, este 23, 24 y 25 de agosto para el Encuentro Nacional de Poesía “Al vuelo del pájaro”, evento liderado por Marco Antonio Valencia Calle y Alfonso Renza, apoyado por instituciones privadas y públicas.

Este magno evento a través de recitales, conversatorios, talleres literarios y tertulias con niños, niñas, jóvenes, adolescentes, adultos y adultos mayores busca afianzar y apoyar iniciativas que transformen pueblos y personas, convirtiéndose así, en un instrumento eficaz para promover espacios de convivencia pacífica y, a la par, una opción de tránsito para los amantes del arte y la poesía. No hay que olvidar que la noción de poesía es fundamento de toda la reflexión sobre la existencia humana.

En efecto, esta serie de eventos, además de sublimes, son admirables por su grandeza y su poder, permiten que lo trágico pierda su magia ante el poder sobrecogedor del arte y las narrativas; y se convierte en esperanza para quien lo contempla y lo experimenta.

En Colombia y en especial en el departamento del Cauca pervive la violencia y la guerra aún se pavonea altiva; sin embargo, esta clase de ejercicios le permiten al espectador sentir honor, fe, esperanza, libertad y alegría. Sentimientos y emociones que no serían posibles sin el deleite estético ni la liberación catártica que crea esta serie de encuentros.  Debemos brindarnos la oportunidad de llegar a Silvia el próximo fin de semana con la seguridad que ofrece un rompeolas, para admirar la tremenda fuerza de la poesía. Seamos esos antiguos aedos y rapsodas que veían salvada su vida por la inmersión en el poder del goce del verso y la prosa.

Siempre desde niños se nos ha dicho que los sueños revelan y ocultan mensajes que no nos atrevemos a expresar, así también el poema, dice y esconde todo lo que nos humaniza a su vez que denuncia nuestra animalidad. Hoy, transitamos entre la solidez de la tierra y los vapores del mundo onírico al ver que espacios para la paz y la convivencia escasean. Por tal motivo, me uní con entusiasmo y esperanza a este maravilloso encuentro y poder decir como Espinosa Matilde (1976) que escribir es arrancar de los sueños, las sustancias, los seres, esencias que renacen cuando todo parece siembra de eternidades o fuga delirante de lo que llega y pasa. En síntesis, escribir es abrirse a las raíces de los sueños, con la inocencia de quien no vacila en encarar el fuego.

Ahora bien, no sólo los grandes momentos trágicos deben conmover y entusiasmar un país o a un colectivo de individuos; no, los debe conmover y entusiasmar eventos culturales, encuentros literarios, bienales de arte, y otras iniciativas que intentar brindar esperanza, alegría y fe; es por ello que se deben movilizar esfuerzos tanto humanos, técnicos, económicos, étnicos y religiosos para permitirle a nuestros territorios descubrir que la poesía, el cuento, la novela, el mito, la música, el teatro, la danza, la canción son elementos vivos que coadyuvan a la catarsis de los pueblos, y más sin son pueblos que sintieron el horror de la guerra y el peso del conflicto.

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