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UN DUETO CON RUANA Y FALDAS ANCHAS

El miércoles 7 octubre, 2015 a las 9:24 am
Bulevar de los Días

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano

Dueto Primavera

Sandra Mireya, Juan Pablo con alpargatas y Ana Paola para El Bulevar.

Desde que salieron al escenario me quedé con la boca abierta. Alegres, como quien va para misa dominguera o para el mercado de toldo en la mitad de la plaza a comprar yuca y plátano, panela y canasto de mimbre.

Me acordé de mis días de chico en Cachipay, estación La Esperanza junto a la carrilera del tren o en Villagómez, cerca de Pacho o de Susa o Choachí en día domingo. Todos en Cundinamarca, donde nací y me crié. Volvió la cinta a correr con las imágenes de las vendedoras con pañolón negro, las alpargatas de fique y el pelo cogido con trenzas. Algunas iban con colorete en los labios y carmín en sus cachetes.

Se sentaban al sol o bajo el toldo a vender cebolla, papa de año, arracacha, nabo, cubios y los que íbamos con el canasto para llevar las cosas a casa las saludábamos de doña y nos respondían con el sumercé de antaño, heredado de Castilla la vieja. Y los hombres bajo el toldo, mientras tanto, vendían carne de res o de cerdo colgada en horquetas de roble. En otras toldas o al sol había reguero de juguetes baratos de barro cocido como ocarinas de marranitos o ranas para silbar los chicuelos y fregar la pita.

Se me vino la imaginación todo ese mundo de Boyacá, Santanderes, Cundinamarca, Antioquia, el viejo Caldas y muchos otros lugares. Y ahora, al ver entrar al Dueto Primavera de Boyacá, el pecho se me puso de melcocha, chicharrón y melancolía. Quiero decir, se me endulzaron los recuerdos y eché mis dados al suelo a que este Dueto ganara.

Juan Pablo venía con la bandola, mi instrumento preferido por su sonido arisco y vibrante. Y salió como bailando un torbellino Ana Paola Becerra, bajita, sonriente, algo abultada como mujer del campo con blusa verde, enaguas, faldas más debajo de las rodillas y delantal y medias de lana tejidas, casi moradas. La seguía su hermana Sandra Mireya un poco más alta y de porte pícaro. Al verlas entrar con desparpajo y socarronería, me imaginé lo que pasaría.

Ana Paola es más espontánea y su físico le permite dejar ver más la lentitud y gracejo natural de la mujer campesina. Coqueta sin pretenderlo, con una sencillez arrobadora. De vez en cuando entornaba los ojos, tocaba la guitarra y trataba de bailar a la usanza de los mayores de la época de los 50s del siglo pasado. Contrastaba el candor y la coquetería con que se movía pero era el espectáculo, mientras Pablo pulsaba en la bandola un golpeteo simulando el trote de un caballito enano.

En la platea no se hicieron esperar los aplausos y la ovación muy larga. Para el Dueto que anunciaba la Primavera se quedaron las flores en el escritorio de los Jurados. Tan solo les llegó el rocío de un tercer lugar en la contienda. Boyacá se quedó sin el primer premio, pero el Auditorio, sabio, les entregó todas sus palmas.

El Caballito de Ráquira: https://youtu.be/RRDwgVp62iQ

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