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Tregua electoral y esperanzas de paz

El jueves 26 octubre, 2023 a las 9:03 am
Tregua electoral y esperanzas de paz
Tregua electoral y esperanzas de paz
Foto: Law Firm

Tregua electoral y esperanzas de paz

Por: Felipe Solarte Nates.

En uno de los departamentos más golpeados por el recrudecimiento del conflicto armado, en vísperas de las elecciones del 29 de octubre, renacen esperanzas que el acceso a las urnas pueda hacerse sin temor de actos violentos y de alcanzar el esquivo cese de hostilidades que han intentado varios gobiernos.

Con la apertura nacional de las elecciones desde Popayán, anunciada por el registrador Nacional, Alex Vega, la Registraduría Nacional, respalda con presencia institucional al golpeado departamento en el que la fuerza pública también se ha desplegado para proteger los sitios de votación.

También es un alivio para las vapuleadas poblaciones de municipios caucanos y colombianos, el reciente anuncio desde Tibú, del acuerdo de cese al fuego, logrado entre la delegación del Gobierno Nacional encabezada por exministro de Salud, Camilo González Posso, nacido en Popayán, y el Estado Mayor Central, EMC, de las disidencias de las FARC.

La escalada de ataques contra cuarteles y miembros de la Policía y el Ejército, desatada semanas antes, por lo menos desaparecerá mientras duren los acuerdos y los negociadores afinan los protocolos y documentos que permitan su prolongación por más tiempo. 

Ojalá se mantenga la desmovilización de este grupo, que, junto al ELN, sembraron la zozobra en varias regiones del Cauca, especialmente en municipios como Jambaló, Toribio, Corinto, Miranda, Calóto, Santander de Quilichao, Caldono, Silvia, Puracé, Inzá, Belalcazar, Balboa, El Tambo, Argelia, Suárez, Morales, Buenos Aires, cuando con las poblaciones indefensas en medio de los abaleos, se enfrentaron entre ellos por apoderarse de territorios en los que predominaron las FARC hasta su desmovilización en 2016. 

Entre la insegura campaña electoral de este año, algunos candidatos sufrieron amenazas y hasta atentados como sucedió en Piamonte. Otros recibieron apoyo de algunos grupos armados que presionando a la población también intentan controlar las administraciones municipales y departamentales.

Lo cierto es que, después de unos meses de paz recobrada en municipios como Toribío y Caldono, que fueron los “campeones” en los ataques guerrilleros realizados por las antiguas FARC, la demora en copar los territorios durante el final del gobierno de Santos y los cuatro años de Duque, facilitó que otros grupos armados se disputaran los territorios y de nuevo las comunidades campesinas, indígenas y afros fueran las más afectadas y víctimas del fuego en medio de combates, asesinato de líderes que no obedecen a las guerrillas, reclutamiento de menores, minado de territorios y desplazamiento forzoso.

Sin embargo, el pesimismo que nos ha embargado durante estos años de frustración debe ceder paso al optimismo aterrizado, pues en medio de las dificultades, el gobierno de Petro ya está negociando con el comando central del ELN, y en Tibú, acaba de firmar un acuerdo con el EMC de las Disidencias de las FARC, dos de los mayores grupos armados que operan en el país.

En entrevista con Colombia+20 de El Espectador, Camilo González Posso, jefe de la delegación del Gobierno, explicó lo avanzado:

“Hasta diciembre habrá tres sesiones plenarias en distintas regiones, comisiones mixtas permanentes por temas y también algunas sesiones extraordinarias. Tenemos convocado para la próxima semana una reunión sobre el Mecanismos de Veeduría, Monitoreo y Verificación y la siguiente semana sesión plenaria. Todavía no hemos definido si será público o no el sitio.

Los acuerdos que ya tenemos son cuatro: el acuerdo general de respeto a la población, un acuerdo especial de transformación territorial y acción social en el cañón del Micay, el de la vinculación de garantes internacionales, y el de lineamiento de la agenda. Sobre los protocolos tenemos el de reglas y compromisos, que es el de la regulación del cese al fuego, y el otro, el de mecanismos nacionales, regionales y locales”. La semana entrante está previsto un nuevo encuentro con el EMC y luego empezará la plenaria.

Dentro de las señales positivas de lo pactado hasta ahora queremos resaltar una: un comité técnico conformado por delegados de ambas partes, personal del Ministerio de Defensa y un observador militar y uno policial. Su labor será delimitar las zonas de presencia del grupo armado durante el cese al fuego. Este punto, que siempre es una disputa cuando hay diálogos de paz, invita a pensar que hay posibilidades de un acuerdo final. Adicionalmente, se instalarán mesas en las regiones más golpeadas por la violencia, como Cauca, Nariño, Guaviare, Caquetá y alguno de los santanderes. El mensaje a la ciudadanía es que el Estado quiere responder a la ola de violencia con soluciones estructurales.

No queremos pecar de exceso de optimismo, pues aún son muchos los factores que pueden estropear los esfuerzos. Solo insistimos en una idea: los miembros del EMC deben comprender que este Gobierno ofrece una oportunidad histórica para llegar a un acuerdo de paz. Si la desaprovechan, seguiremos bañados en sangre.”

Según el documento, el alto al fuego empezará a las “00:00 horas del 17 de octubre de 2023 hasta las 24:00 horas del 15 de enero de 2024″ con posibilidad de prórroga.

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