ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Martes, 18 de junio de 2019. Última actualización: Hoy

Tras 68 días de desaparición, nada saben del ser querido

El miércoles 13 marzo, 2019 a las 12:33 pm
Tras 68 días de desaparición forzada, nada saben del ser querido
Andrés Felipe Montoya Ospinal

Tras 68 días de desaparición forzada, nada saben del ser querido

El viernes 4 de enero, hacia las 07:30 de la mañana, luego de recibir una llamada, el joven Andrés Felipe Montoya Ospinal, de 25 años, salió de su casa, ubicada en la vereda Quitapereza, municipio de Santander de Quilichao, y no regresó. Su martirizada familia, padre y madre, y dos hermanos, llevan 68 días padeciendo la incertidumbre de no saber qué ha ocurrido con su hijo y hermano.

Lo grave de esta inmensa crueldad, según confiesa su padre, Fernando Montoya Valencia, de 66 años, es que él sospecha o supone que podría tratarse de una retaliación o un escarmiento contra él por las actividades que como líder social ha venido desarrollando en los últimos años en un entorno inseguro, porque su hijo, por su parte, es muy apreciado por estar entregado al culto religioso, en la Iglesia de Dios Ministerial, y además es técnico en mecánica diesel, técnico en alimentos y ayuda en los quehaceres propios de la casa y la finca. No tendría motivos ni justificación para una desaparición voluntaria.

Según Montoya Valencia, su hijo Andrés Felipe es, presuntamente, víctima de las gestiones que realiza como líder social, pues sus asuntos incentivan intereses creados de determinados grupos económicos y políticos a quienes no les conviene que impulse proyectos autosostenibles, por ejemplo, de economía campesina, como la cadena productiva de la yuca, para la que ha logrado asociar a 3.200 familias en un sistema cooperativo que ha sido sustentado ante Alcaldía Municipal de Santander de Quilichao, la Secretaría de Desarrollo Económico del Cauca y el Ministerio de Agricultura.

También manifiesta la víctima del crimen que ha trabajado desde hace varios años en la recuperación de la microcuenca río Quilichao, para lo cual presentó una propuesta a la Corporación Autónoma Regional del Cauca, CRC, y a organizaciones sociales como la Fundación Plantarpaz de Jamundí, Fundación para la Educación y el Emprendimiento Agroindustrial de Colombia “Emprendimiento Colombia”, con el objetivo de reforestar 280 hectáreas sobre la cuenca del río Quilichao, solicitando a la Administración Municipal de Santander de Quilichao que facilite 100 hectáreas de la reserva forestal para sembrarlas de paulownia, como proyecto comunitario autosostenible y para generación de empleo con guardabosques.

Fernando Montoya Valencia, el padre del joven desaparecido, también ha sido líder del proceso de cierre del basurero Quitapereza, donde se proyecta una ampliación para convertirlo en relleno sanitario regional, a pesar de los problemas que se han detectado por contaminación ambiental. El cierre ordenado por la autoridad ambiental obligó a la Administración a trasladar los residuos sólidos al departamento del Valle del Cauca, municipio de Yotoco. Sin embargo, los enfrentamientos entre la comunidad indígena, que no permite el funcionamiento del relleno sanitario, y las autoridades municipales ha sido constante. Inclusive, Montoya estuvo detenido 72 días por esta causa, calificada como instigación al delito.

Montoya Valencia también ha liderado veedurías ciudadanas en salud, sobre algunas EPS en lo relacionado con manejo consultas, citas, atención al público; en la construcción de la nueva sede del colegio Fernández Guerra, como miembro de la junta directiva durante unos 6 años, aproximadamente. Es más, lideró una reclamación por la ocupación de la antigua sede del colegio por la Alcaldía Municipal, pues este bien había sido donado para educación y no para la sede administrativa de la Alcaldía Municipal ni otros usos, además de haber liderado diferentes debates de control político en el Concejo Municipal sobre diferentes asuntos comunitarios.

En el diálogo con los redactores dijo que es muy difícil comprobar que la desaparición de su hijo sea consecuencia de la persecución a líderes sociales, pero que es una probabilidad que no puede descartarse.

Montoya Valencia también denunció falta de apoyo por parte de las autoridades, dice que la familia se siente sola y señaló que hay demoras, desinformación y contradicciones en la tarea de investigación. Dijo que las cámaras de seguridad en el sector urbano de Santander de Quilichao no funcionan, a pesar de la gran inversión que hizo el Municipio para garantizar la seguridad de los quilichagueños.

El padre del joven desaparecido hace 68 días ha venido solicitando que se investigue o se le haga el seguimiento al teléfono celular sobre las llamadas recibidas antes de su desaparición, que sería lo mínimo o lo primero que ha debido hacerse, pero criticó que ni esto lo han hecho los responsables de la investigación.

Montoya Valencia también manifestó que nadie le da razón del proceso porque lo trasladaron de Santander de Quilichao a la Unidad Especial Antinarcóticos Grupo de Tareas Especiales en Popayán, adonde le ha sido imposible tener acceso.

Esta nueva desaparición, para la familia Montoya Ospinal, se convirtió en un sufrimiento prolongado y constante, que les ha motivado a quejarse por cuanto “las autoridades no tienen conciencia de la magnitud de este delito, que nos ha condenado a sufrir una pena cruel, inhumana, degradante, sin saber si nuestro hijo todavía vive, dónde está recluido ni qué trato recibe”.

Fernando Montoya no se cansa de recordar aquella madrugada del 4 de enero, cuando Andrés Felipe fue recogido en su casa de la vereda Quitapereza por su primo Wilson Córdoba Ospinal con quien se desplazó en la motocicleta hasta el centro de Santander de Quilichao dejándolo en la esquina de la calle 6 con carrera 12 para que, sin saberlo ninguno de los dos, tuviera que padecer la desaparición que hoy martiriza a su familia y amigos, y los mantiene a todos en una lenta angustia psicológica.

Deja Una Respuesta