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Martes, 11 de diciembre de 2018. Última actualización: Hoy

TRANCONES Y HUECOS

El lunes 3 diciembre, 2018 a las 10:08 am

TRANCONES Y HUECOS

TRANCONES Y HUECOS

Popayán es la capital  con la malla vial más vetusta del país; su deterioro llegó a un punto que no admite pañitos de agua tibia, por lo que es necesario tratar el tema en su real dimensión y a la mayor brevedad, con un propósito de reconstrucción alterno al plan maestro de movilidad, con intervenciones urgentes en vías, ciclorutas, puentes, viaductos y obras complementarias a las construidas para el Sistema Estratégico de Transporte Público.

La ciudad para lograr un desarrollo armónico, requiere de 475 km de vías en el sector urbano, con andenes, paraderos con cobertizos, espacio público demarcado para peatones y tecnología semafórica, intervenciones que requieren estructuración jurídica, operativa y financiera con un costo estimado a valor presente de 545 mil millones de pesos.

El mal estado de las vías afecta la operación del transporte público por la demora en los tiempos de recorrido y el desgaste del parque automotor. Según la Secretaría de Infraestructura Municipal, en el sector urbano hay un total de 302 Km de los cuales se encuentran pavimentados 234 Km, en afirmado 42 Km y 26 Km son vías destapadas. De todas las vías el 17% se encuentra en buen estado, el 83% en regular y mal estado. Sólo los tramos construidos por Movilidad Futura se encuentran en buen estado, pero no cumplen con su función de facilitar el trasporte público por las deficiencias en el proceso de estructuración de los operadores, la carencia de obras complementarias en cuyos empates se encuentran puentes descarnados, baches y huecos en las intersecciones, además de la ocupación del espacio público por abuso en el parqueo en las vías ampliadas y mejoradas.

En promedio la malla vial de la ciudad tiene un uso de más de 50 años, es decir es vieja y obsoleta; presenta fallas estructurales, su capa asfáltica ha sido levantada por el cambio de redes de acueducto y alcantarillado, obras que comienzan y parecen nunca acabar. El problema se agudiza cuando llega la temporada invernal, generando un verdadero dolor de cabeza para conductores y ciudadanía que tienen que soportar los embates del deterioro y la congestión vehicular y ni decir de los andenes, que tienen más huecos que las calles, tanto en el sector histórico, como en el resto de la ciudad.

Las últimas administraciones invirtieron  más de 12.000 millones de pesos en reparcheo y mejora de vías, pero ninguna se comprometió con intervenciones de fondo, dado que la ciudad ya no se mejora con reparcheos, necesita una un plan maestro de reconstrucción, para solventar una problemática que se agudiza con la ola invernal que tiene a la ciudad llena de cráteres.

Las vías secundarias están en condiciones deplorables y algunas principales como la Salida al Huila, sector Secretaria de Transito desde la intersección de la virgen de Los Hoyos, hasta la estación de servicios ruta moteles, la vía está intransitable, es de las peores salidas interdepartamentales que tiene una ciudad capital en Colombia. Y qué decir de los huecos por la zona de Tulcán y el Coliseo La Estancia, los conductores esquivan un “pozo”, pero se cae en otro y al tiempo hay que zigzaguear para evitar chocar con otros vehículos, en especial con motos que se atraviesan por todos lados y a gran velocidad, son verdaderos quingos que además del riesgo de accidentes, los vehículos sufren desajustes con la carga para sus dueños de asumir onerosas reparaciones.

No es posible que Popayán con tantos presidentes aportados al país, cuya Universidad del Cauca se precia de tener una de las facultades de Ingeniería Civil de mayor prestigio en el contexto nacional, ocupe el penúltimo lugar en infraestructura vial, con un retraso de más de 60 años y con el peor de los promedios en construcciones de vías nuevas en el país, en diez años se han construido sólo seis kilómetros.

Las malas condiciones de la malla vial estancan la ciudad, la subsume en una deplorable y profunda decadencia, la dejan sin posibilidades de desarrollo y de espaldas a la historia, sin ofertas reales de empleo e ingresos para las personas, es decir sin opción de crecimiento y sin dinámica económica.

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