Domingo, 8 de diciembre de 2019. Última actualización: Hoy

Toribío es un alegre futuro: “Los colores de la Memoria y la Resistencia”

El lunes 26 septiembre, 2016 a las 1:16 am
  • «Hoy no es un día cualquiera. Es un día de vida, de reciprocidad, de tranquilidad, un día para seguir trabajando en comunidad en la construcción de acciones de PAZ que aporten a nuestra realidad como pueblo indígena”: Alcibiades Escué Musicué, alcalde de Toribío.
  • Toribío, el museo al aire libre en el Cauca
  • Alcalde anuncia para este lunes 26 de septiembre, encuentro de más de 1.500 estudiantes de las instituciones del municipio con los cabildos de Toribío, Tacueyó y San Francisco; la Guardia Indígena y la Alcaldía Municipal para hacer entrega simbólica a la juventud del Plan de Vida y el bastón mando.
  • Toribío mantendrá la Resistencia que antes era defensiva, ahora con el posconflicto será prospectiva, de construcción.
  • «La mejor enseñanza que nos dejan los diálogos en La Habana es que hay que ceder de parte y parte para materializar acuerdos… en ese plan estamos con industriales y empresarios en asuntos de tierras…»: Escué Musicué.
Toribío, el museo al aire libre del Cauca

Toribío, el museo al aire libre del Cauca

Textos: Alfonso J. Luna Geller – Fotografía y cámara: David Luna y Anabel Trujillo.- El 24 de agosto de 2016, cuando se anunció desde La Habana, Cuba, que las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC habían llegado a un acuerdo final, integral y definitivo para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera en Colombia, el alcalde municipal de Toribio, Alcibiades Escué Músicue, en un comunicado a la opinión pública dejó dicho: “Hoy no es un día cualquiera… Es un día de vida, de reciprocidad, de tranquilidad, un día para seguir trabajando en comunidad en la construcción de acciones de PAZ que aporten a nuestra realidad como pueblo indígena…”, advirtiendo que su satisfacción no era solo un asunto de romanticismo o de exagerada efusividad sino la confirmación de una noticia harto esperada.

Alcalde municipal de Toribio, Alcibiades Escué Músicue

Alcalde municipal de Toribio, Alcibiades Escué Músicue

Y se alegraba de las buenas noticias porque “estamos empezando un nuevo ciclo de nuestra historia…” recordando que “hasta hace poco los horrores de la guerra hacían parte de la vida cotidiana de la comunidad: catorce tomas guerrilleras desde el año 1983 hasta el 2005, 350 combates entre fuerza pública y guerrilla, 743 hostigamientos desde 1998 hasta nuestros días, y cinco atentados terroristas de los cuales el más lamentable y recordado ha sido la activación de la chiva bomba que causó la muerte de 4 personas y dejó más de un centenar de heridos; asimismo se han presentado tres destrucciones del casco urbano de Toribio en el año 2002, 2005 y 2011, más de diez mil víctimas de la guerra han sido reconocidas, se produjeron cerca de nueve mil quinientos desplazamientos o confinamientos, 275 homicidios reconocidos como la masacre en la vereda Gargantillas-Tacueyó, 21 desapariciones forzadas, 507 casos recopilados de afectaciones a niños y niñas, entre otros”.

Volver hoy a Toribío es casi una delicia, nadie quiere que reaparezcan esas épocas y esperan un alegre futuro porque han cesado los estruendos de los fusiles, tatucos, explosivos, bombardeos aéreos, ni siquiera quienes tuvimos la fortuna de conocer esa población en su tierna irrupción a la modernidad, en las décadas de los años cincuenta y setenta del siglo pasado, cuando impúberes, casi niños, salíamos en chivas, en gallada, con compañeros de estudio de la escuela y el colegio que vivían a lo largo de la vía, desde Santander de Quilichao, pasando por la hacienda Japio, y haciendo estaciones en el río Grande de Caloto, donde nos bañábamos bajo el puente colonial de calicanto; seguíamos hacia El Palo, para meternos en las frías aguas del río, cerca de la represa para la hidroeléctrica, íbamos casi de casa en casa disfrutando de las atenciones que nos brindaban familias campesinas e indígenas que vivían en estancias que parecían paraísos terrenales. No existía ningún peligro. Recuerdo que las frutas, guayabas, guabas, naranjas, piñuelas, inclusive el plátano, la yuca, la caña panelera, el café y hasta el cacao se daban silvestres, no había restricción para ir recogiéndolas regadas en el piso sobre el trayecto entre El Palo y Toribío; era un entrañable pueblo que se proyectaba como la despensa agropecuaria de Colombia por su privilegiada posición geográfica. En esas calendas el municipio era rico, tenía un activo mercado que se hacía los domingos en su plaza principal, adonde llegaban las chivas cargadas de mercaderías para salir en horas de la tarde con las cajas de productos prácticamente desocupadas. Había coca en todos los solares, utilizada por los mayores como planta sagrada y mágica para mambear sanamente, de acuerdo con sus costumbres ancestrales, cuando no habían aparecido los narcotraficantes ni los paras, ni los guerrilleros que invadieron sus territorios para iniciar la más cruel persecución contra su cultura propia y los habitantes civiles de La Despensa (Rionegro), El Tablazo, La Cruz, López, Nátala, San Francisco, Santo Domingo, La Playa, El Sesteadero, La Betulia, El Flayo o de Tacueyó.

Toribío, el museo al aire libre del Cauca

Toribío fue erigido en municipio por Ordenanza Departamental de1877, aunque en 1890 lo degradaron a corregimiento perteneciente a Caloto hasta el año de 1.892, cuando recuperó su condición de Municipio, con cabecera municipal en Tacueyó. Hoy, Toribío, como pueblo ancestral, en el territorio Wëtwët Fxi’zenxi, se está convirtiendo en un museo de arte al aire libre y quiere que todos entiendan la propia concepción del mundo que tienen, según la cual el ser humano no es el centro, sino que hace parte de una gran cosmogonía que está complementada por la naturaleza. Es una relación entre lo sagrado y lo viviente, un conocimiento muy complejo y profundo que quienes hemos sido criados en ambientes occidentales no entendemos si no nos lo cuentan y enseñan ellos mismos.

Toribío, el museo al aire libre del Cauca

Es que sobre esa tragedia casi eterna que padeció el municipio, hace poco, en una muestra fotográfica que conocí del antioqueño Jesús Abad Colorado, también sentí espanto viendo imágenes de líderes indígenas asesinados, de comunidades desplazadas, de niños cansados de una guerra que, como cuenta Jesús Abad, no es suya, pero que por diversas razones siempre termina afectándolos. “Los indígenas son víctimas en este país, han sido víctimas de todos nosotros siempre, muchas veces han pedido que no los maten, que los dejen tranquilos porque esta es para ellos una guerra ajena”. Es por eso que hoy siento entusiasmo y optimismo al ver un pueblo lleno de colores, de arte, de gente noble con esperanza, y también es alegría del alcalde Escué Musicue al decir: “Para nosotros que hemos vivido estos horrores de la guerra, más allá de las estadísticas, que nos reconocemos y caminamos la vida como indígenas, entendiendo que somos parte del mundo natural, que estamos caminando con nuestro plan de vida, con nuestra guardia indígena en el establecimiento del equilibrio y la armonía en nuestros territorios ancestrales, los avances en este importante proceso de construcción de paz son también un avance en la materialización de nuestros anhelos, de nuestros sueños. Por eso comunicamos nuestro parte de alegría y aunamos nuestra voz de aliento para continuar con este proceso de paz hasta que lo llevemos a la realidad, a las comunidades, a las ciudades, a cada persona de este país, niño, niña, jóvenes, hombres, mujeres, mayores, mayoras, a nuestros ríos, mares, montañas, territorios… a la naturaleza, víctima de las disputas por el poder entre nosotros los humanos”.

Los colores de la memoria y la resistencia

Toribío, el museo al aire libre del Cauca

En la primera minga de muralismo, realizada en el año 2013, con el lema: Toribío no es como lo pintan, es como lo pintamos, cuyo propósito era afianzar la cultura, la identidad y la memoria Nasa, mediante el reconocimiento y la implementación de la pintura en espacios comunitarios, participaron 60 artistas de Chile, México, Venezuela, Ecuador, Italia, Alemania; de Colombia participaron de Cali, Bogotá, Popayán, y de los diferentes resguardos del norte del Cauca, así como más de 20 comunicadores independientes; se realizaron 104 obras.

Toribío, el museo al aire libre del Cauca

La temática central de esta segunda minga, según informa el portal del Centro de Educación, Capacitación e Investigación para el Desarrollo Integral de la Comunidad (www.cecidic.edu.co) “se enfoca a rescatar a partir de la memoria colectiva, sentires y saberes Nasa sobre cómo los mayores y los ancestros nombraban, percibían y accionaban en el territorio, resaltando el idioma propio el Nasa Yuwe, lo espiritual y lo político-organizativo para plasmarlos a través de la pintura en espacios comunitarios. Es necesario recordar y contarles a los más jóvenes, en este caso a través de la pintura, los nombres ancestrales de nuestros pueblos y veredas, por donde eran los caminos antes de la carretera, lugares emblemáticos para los Nasa que se han olvidado, historias y enseñanzas que nos han legado los ancestros y han sobrevivido en el saber oral de la comunidad”.

img_4070

Es por el cumplimiento de ese objetivo que Proclama del Cauca visitó el territorio para conocer y disfrutar en primera persona la Minga de Muralismo del Pueblo Nasa, los artistas, los muros y espacios intervenidos con rostros de líderes como Juan Tama, Álvaro Ulcue, sacerdote indígena asesinado en Santander de Quilichao por su lucha hacia la recuperación de tierras en el norte del Cauca; Cistobal Secue, asesinado por las Farc; Manuel Antonio Tumiñá, coordinador de la Guardia indígena del resguardo de Toribío y Daniel Coicué, asesinados también por las FARC; la Cacica Gaitana, Manuel Quintín Lame, mayores, mujeres, niños, la fauna y la flora propia del territorio, así como la música y medicina tradicional que paulatinamente se iban convirtiendo en “los colores de la memoria y la resistencia”.

Toribío, el museo al aire libre del Cauca

Además de las intervenciones artísticas en diferentes lugares, en la Minga hubo diferentes espacios de reflexión y de intercambio de experiencias, talleres de muralismo, teoría de color, fotografía y exposiciones.

Breiner Ortiz Yule, del equipo de trabajo del Centro de Educación Capacitación e Investigación para el Desarrollo Integral de la Comunidad (Cecidi), institución organizadora de la minga muralista.

Breiner Ortiz Yule, del equipo de trabajo del Centro de Educación Capacitación e Investigación para el Desarrollo Integral de la Comunidad (Cecidic), institución organizadora de la minga muralista.

img_4118

img_4110

img_4076

img_4025

img_4018

img_4015

img_3996

img_3990

img_3984

img_3982

img_3974

img_3967

img_3957

img_3953

img_3950

img_3945

img_4039

img_4055

Manuel Julicue, coordinador de la emisora comunitaria Nasa Estéreo de Toribio

img_4034

img_4038

Audios de las entrevistas:

Breiner Ortiz Yule, del equipo de trabajo del Centro de Educación Capacitación e Investigación para el Desarrollo Integral de la Comunidad (Cecidic), institución organizadora de la minga muralista.

Jaider Urrego, de Sibaté, Cundinamarca, pintor-tatuador:

Rúblilo Latorre Muñoz, artista plástico, de Mercaderes, Cauca, iniciador de la técnica del «Barranquismo» en el Cauca, egresado de la Universidad del Quindío.

Manuel Julicue, coordinador de la emisora comunitaria Nasa Estéreo de Toribío: El dos de octubre tenemos que salir a votar masivamente por el SI. Para muchos la guerra es un negocio…:

Alcibiades Escué Musicué, alcalde de Toribío: «Hemos logrado articular perfectamente el Plan de Vida diseñado sobre cuatro aspectos básicos: el territorio, la familia, la comunidad y el gobierno, con el Plan de Desarrollo…»

sin-titulo-4

sin-titulo-5

img_4082

img_4089

Deja Una Respuesta