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Todos tenemos que aportar a la construcción de paz

El viernes 1 julio, 2016 a las 2:41 pm
Gonzalo Enrique Delgado Lopez 3

Gonzalo Enrique Delgado López

Bienvenidos el acuerdo público y con amplia difusión nacional e internacional (para que no se diga que es una encerrona a la democracia) Logrado en La Habana sobre el cese bilateral y definitivo al fuego, al boleteo, al secuestro y a la violencia, y la decisión de concentrarse en 23 veredas y 8 campamentos transitorios todos, con presencia del Estado soberano y de los veedores internacionales con el objeto de proceder a la dejación y entrega de las armas por parte de las Farc para su verificación.

Bienvenida la aceptación del plebiscito como mecanismo de refrendación de los acuerdos suscritos entre la insurgencia y el Estado.

Bienvenida la presencia del pueblo colombiano hábil para su refrendación o rechazo, y la única competencia de la Corte Constitucional para admitirlo como mecanismo válido.

Esto significa que las Farc se someten a la Constitución y a la Ley colombiana vigente y que no buscan ya suplantar el estado de derecho y esto es trascendental.

Las armas que entregará la insurgencia de las Farc no son simplemente pistolas y fusiles, sino tatucos, minas artesanales quiebrapatas, munición a granel, ametralladoras tierra-tierra y antiaéreas, entre otras.

En estos puntos los guerrilleros deberán estar de civil y sin portar armas y eso es lo aceptado por las Farc. De modo que en este punto parece haberse logrado el no retorno hacia la guerra, apuntando a que muy pronto veremos cómo se firma en Colombia el acuerdo final que ponga fin a la existencia de las Farc como la guerrilla más vieja, sanguinaria, traqueta y numerosa del mundo.

Es posible que en éste acuerdo queden asuntos sin tratar a profundidad, y que el mismo contenga concesiones generosas a las Farc, pero es que es el acuerdo entre dos fuerzas que no fueron vencidas la una por la otra, y que hoy logran un armisticio definitivo que cesará su enfrentamiento.

Las Farc desaparecen como grupo armado y el Ejército nacional asume el monopolio de las armas del Estado, como fuerza legítima institucional.

En el acuerdo no se entrega ni soberanía, ni Estado, ni territorio, ni nuestra Constitución política a las Farc.

La oposición envidiosa y sin fundamento que se le hace al proceso de paz desde el uribismo, sus ciegos seguidores y la ultra derecha colombiana, se fundamenta en mentiras y distorsiones de la realidad y de los acuerdos logrados… Veía a un Uribe descompuesto destilar su veneno y su odio por Caracol T.V., dando razones inventadas y falaces para justificar su oposición a la paz.

En el contexto del mundo es el único que se opone a que se imponga la paz negociada políticamente. En nuestra querida patria colombiana la ONU, la OEA, la Unión Europea, los Estados Unidos, Rusia, China, Latinoamérica entera, el papa y estados de todo el planeta celebran y apoyan el proceso de paz y los acuerdos logrados, y el diminuto Uribe y sus anestesiados seguidores son la piedra en el camino, o el palo en la rueda, que aumentarán su odio y desespero cuando queden refrendados los acuerdos por Colombia y sus patriotas.

Por todas estas razones y por la enorme alegría que embarga mi corazón votaré sí por la paz de colombina.

Ahora toca armonizar todos los planes, recursos y proyectos que devienen en el proceso de construcción de paz y post – conflicto entre el Gobierno Departamental y el nacional, para que la verdadera paz se construya sobre la base de la justicia social, el desarrollo y el inequívoco incremento en la solución de las necesidades básicas insatisfechas de nuestro pueblo.

Necesitamos la presencia del Estado con recursos para los municipios, sus veredas y corregimientos, mejores vías, mejor salud y educación y para ello necesitamos escuelas y hospitales, recursos y asesoría técnica productiva para los pequeños campesinos y el campo en general.

Señor gobernador, si armoniza en su gobierno el esfuerzo colectivo, seguro también pasará a la historia; y si no lo hace, la historia terminará condenándolo.

Este es el reto, entendiendo que todos tenemos que aportar a la construcción de paz, desde el corazón, la casa, la familia, el gremio, la ciudad en la que vivimos y luchamos. ¡Vamos todos por la paz y por la grandeza de Colombia y el futuro de nuestros hijos!

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