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TESTIGOS AFORTUNADOS DE UN SUEÑO

El jueves 29 junio, 2017 a las 3:51 pm

Esta columna la escribo como un colombiano afortunado, testigo de excepción, en nombre de todos mis compatriotas también afortunados, quienes asistimos el pasado martes 27 de junio de 2017, a las 10:50 A. M., al cumplimiento de un largo sueño tantas veces esperado, que duró 53 años, desde 1964, cuando según algunos autores nacieron las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), en la vereda Marquetalia, en el municipio de Planadas (Tolima), al mando del legendario Pedro Antonio Marín, conocido con los alias de “Manuel Marulanda Vélez” y el más conocido y popular: “Tirofijo”. Ese día y esa hora, se convirtieron en los momentos que pasarán a la historia colombiana, cuando las FARC en la Zona Veredal de Transición “Mariana Páez”, en la vereda Mesetas (Meta), abandonaron su condición de grupo guerrillero, entregando en forma oficial 7.132 armas individuales a la ONU, para convertirse en grupo político, usando “las palabras en lugar de las balas”, según el presidente Santos y dando así fiel cumplimiento a lo estipulado en el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado el 24 de agosto de 2012 en La Habana, Cuba.

Quienes presenciamos en vivo y en directo la transmisión de la sencilla ceremonia, que duró como una hora, no creíamos al principio que aquellas escenas fueran tan reales y verídicas. Parecían las escenas propias de una película de ciencia ficción, donde todos los actores de la misma eran principales, empezando desde el señor presidente, quien desde un principio de los acuerdos se la jugó toda por el fin de ese sueño que estábamos contemplando embelesados frente a la caja de Pandora, ganándose por su actitud pacifista a un antagonista de apellido Uribe, nada más ni nada menos que el maléfico “Señor de las sombras”. Los mismos ex guerrilleros, también son principales porque tuvieron la voluntad de dejar y entregar sus armas, que los acompañaron por mucho tiempo y de esa forma reintegrarse a la sociedad, ahora con derechos políticos y como ciudadanos colombianos. El señor Jean Arnault, jefe de la misión de la ONU y sus asesores, fueron también personajes claves durante todo el proceso, al igual que los negociadores y los delegados de los gobiernos acompañantes.

Atrás quedaron 53 años de una época triste y dolorosa, para quienes fuimos marcados por la llamada violencia, que dejó 8 millones de víctimas, 220 mil muertos, 389 tomas guerrilleras, entre ellas a Santander de Quilichao. Fuimos la generación de la violencia y del miedo a las FARC. Ahora esa época dejó de existir y ya se siente una especie de respiro y tranquilidad. Las nuevas generaciones tienen el derecho a vivir en paz, alegrémonos por ellos.

Un acto de concordia y reconciliación se vivió en Mesetas cuando el Presidente Juan Manuel Santos saludó a un bebé de guerrilleros de las Farc, quienes dejaron para siempre sus armas y ahora se alistan para reintegrarse a la vida civil.

Por esto pienso que la mejor escena de lo que presenciamos ese martes 27 de junio a las 10:50 A. M., fue cuando una pareja de guerrilleros le mostró a Colombia y al mundo una pequeña bebé de pocos meses de edad, nacida en los días de la paz, siendo saludado por los allí presentes. El sueño de una nueva Colombia se hizo realidad.

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