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Martes, 23 de julio de 2019. Última actualización: Hoy

Somos dados a entretenernos para engañarnos

El lunes 10 diciembre, 2018 a las 9:26 pm

Somos dados a entretenernos para engañarnos

Somos dados a entretenernos para engañarnos

Magister / Consultor / nelsonpazanaya@hotmail.com

Mucha atención por la Reforma Tributaria, con el nuevo nombre de Ley de Financiamiento, de cuánto será el aumento del IVA y sobre todo, a cuáles sectores afectará con mayor fuerza, asunto sabido de todos los tiempos, pero convertido en discusión de cada año con iguales resultados y peores consecuencias.

Sin embargo, poca atención se presta al Presupuesto General de la Nación, sus asignaciones dadas en billones de pesos, poco servirán para impulsar la pretendida subida a la primera grada, en la escalera al desarrollo.

A fin de contextualizar, veamos. El Ministerio de Hacienda expuso: “se debe mantener austeridad en el gasto, para ser consistente en la reducción del déficit del gobierno central, para lograr un 2.2% en el 2020, para estar acorde con el Marco Fiscal de Mediano Plazo”.

El pago de la deuda, cuesta 51 billones de pesos, igual, fue el pago del año anterior.

La actividad agropecuaria contará con 1.4 billones de pesos, significa una reducción de 865.000 millones, menos en comparación con el año anterior, que tenía 2.3 billones. De estos presupuestos, por fuera de los programas generales, poco o nada le llega al Cauca.

Según las cifras del Gobierno, importamos 14 millones de alimentos, siendo una de las mejores despensas del mundo, sin embargo traemos el 30% de lo que consumimos, negocio de unos cuatro y quiebra de más de dos millones de empresarios agricultores.

Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, afirma que se tienen 42.3 millones de hectáreas en el campo destinadas a actividades agropecuarias, y que de estas solo se cultivan 7.1 millones. Cifras del mismo gremio señalan que se exportan 4.2 millones de toneladas y se importan 14 mil millones de toneladas de alimentos.

La privatización de empresas públicas, patrimonio de los colombianos, que se liquidaron para atender los requerimientos del Fondo Monetario Internacional, instrumento de las grandes potencias, vigilante del pago de la deuda, no atiende otras situaciones. En el Cauca se liquidó CEDELCA, somos la región del “cuento del agua” y nos quedamos sin empresa generadora de energía; las señoras dicen “con los crespos hechos”, los municipios sin alumbrado público y los hogares con las tarifas más altas de Colombia.

Las organizaciones gremiales conocen las dificultades que se ciernen sobre los sectores de la economía, unos más vulnerables que otros; con graves consecuencias para la producción nacional, cuyas repercusiones se manifiestan en inseguridad y en efectos depresivos, que impiden inversión social.

Para no repetir las cifras del café; en el año de 2009 Colombia exportaba 29.332 toneladas de leche e importaba 11.987 toneladas. Por la vía de los Tratados de Libre Comercio, TLC, en el 2018 de México, Estados Unidos y la Unión Europea se trajeron 59.160 toneladas de leche en polvo; aquí las procesadoras la empacan y la venden los lecheros del Cauca, se enojan cuando se les habla de costos de producción, pero esto no es culpa de Venezuela, de los socios más a la derecha del norte.

Así es muy difícil, pero se ocultan las verdades a los colombianos, en realidad las estructuras del sistema económico crujen por todos los lados, no son culpa solo agregable a los gobiernos últimos, es que por estar basado en el libre mercado y por tanto en la globalización, el neoliberalismo con sus postulados, cada día fracasa en los países subdesarrollados, no hay un solo tratado benéfico, por ello se pasa de la dificultad económica a la crisis política.

Si contextualizamos estos factores, podemos aproximar una manera de interpretar e inferir a partir de todas las evidencias, y una evaluación desprevenida de subjetividades o de ideologismos, llevará a entender la gravedad de lo que está sucediendo; así, para algunos sectores empresariales o sociales de clase media se dé la sensación de que están creciendo.

Estas crisis explica en parte por qué el Estado da tantas vueltas para enfrentar el asunto de la corrupción. Se deduce que como no puede planear desarrollo, tampoco tiene posibilidad de despertar expectativas en la opinión pública, por lo tanto debe aceptar las corruptas maquinarias, para sostener la caña de los ejercicios electorales, alguien imagina elecciones sin plata o mermelada en el país, casi imposible, porque no hay nada que emocione el sentimiento nacional.

Lo grave es que la corrupción, igual se globaliza, es la mundialización de la crisis, Odebrecht no es solo La Ruta del Sol, es toda América, es la saga del capital financiero internacional, haciendo estragos y gobiernos.

Esta situación en el Cauca, repercute por su dedicación agropecuaria, por la distribución de la población, como esconder que la caña de azúcar esta en vísperas de afrontar competencias muy duras, la situación de la caficultura es insostenible, los ganaderos producen a pérdidas, y el resto de cultivos como el fique, los chontaduros, la papa, la caña panelera, están en el mercado porque son el sacrificio de las economías campesinas, precisamente contra las que se está atentando.

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Otras publicaciones de este autor: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/nelson-eduardo-paz-anaya/

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