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Viernes, 10 de julio de 2020. Última actualización: Hoy

Solidaridad con Proclama del Cauca

El miércoles 7 octubre, 2015 a las 9:37 am
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Jorge Muñoz Fernández (Mateo Malahora) Columnista independiente

El precio de escribir y hablar en democracia, por precaria que sea como la colombiana, no puede ser el riesgo, el peligro y la desgracia.

Proclama del Cauca, deben saber sus detractores a la sombra, o a la luz de la hostilidad política, amparada en legitimidades administrativas, no le pertenece al periodista Alfonso Luna Geller y su familia, es patrimonio moral del periodismo regional y nacional, forjado en la libertad de expresión y posiciones críticas, como se observa en su carta editorial y en el pensamiento diverso de sus columnistas, trabajadores y colaboradores.

Proclama del Cauca no es un panfleto, es un periódico que con altura editorial, desde hace más de tres décadas, se ha mantenido en virtud, precisamente, de su apego a la libertad de expresión, derecho universal que no se puede vulnerar ni transgredir para mantener egos, pasiones partidistas o intereses parcializados de quienes suelen usar el poder de los medios para colocarlos al servicio de la codicia económica o prestigios artificiales.

Pretender acallar la libertad de expresión de Proclama del Cauca, mediante artilugios jurídicos, atenta contra el derecho a la libertad de opinión y de expresión, tal como lo prescribe la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Libertad de expresión - callar el periodismo

Es bien sabido que el derecho a la información es imprescindible en las sociedades democráticas y sin su ejercicio resulta ineficaz la participación soberana de los ciudadanos en las sociedades políticas.

La libertad de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento gozan de amparo constitucional, que garantiza, precisamente, la libertad de expresar y difundir pensamientos y opiniones, tanto más cuando un periódico como Proclama del Cauca tiene entre sus postulados la defensa no sólo de la ética administrativa nacional, departamental y local sino de la ética ciudadana, que ha demostrado preservar con responsabilidad social, profesionalismo y equidad informativa.

Son razones para solidarizarnos con la Casa Editorial de Proclama, que ha permanecido al lado de los derechos humanos, sociales, económicos y culturales del Cauca, denunciando la ruptura de la moral administrativa de los agentes del Estado o la ética en las empresas particulares cuando las investigaciones periodísticas lo han confirmado, sin temores ni condicionamientos de ninguna naturaleza.

Reciba la Casa Editorial de Proclama del Cauca, insignia de la libertad de expresión en Santander de Quilichao y el Cauca, legendario Samán del periodismo libre, nuestra voz de solidaridad, en momentos en que se pretende propinar un nuevo golpe-censura al ejercicio imparcial y equitativo de la información regional.

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