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‘Socialismo del siglo XXI’

El sábado 9 abril, 2016 a las 7:47 am

Felipe Solarte Nates

Por: Leandro Nates.

Surgió como respuesta tropical a las devastadoras consecuencias que para las finanzas dependientes de nuestros países y cotidianidad de la mayoría de sus habitantes significó el auge de la economía especulativa de Wall Street y su culmen: el neoliberalismo agenciado desde los gobiernos de Reagan, en los Estados Unidos y la Tatcher, en Inglaterra y sin competencia desde que en 1989, se derrumbó el bloque socialista con eje en la Unión Soviética.

Los altos intereses, desregulación al accionar de los privatizados bancos nacionales e internacionales, auge de monopolios y privatización de servicios públicos, salud y educación, con el sofisma de que los particulares son mejores administradores que el Estado y las fuerzas del mercado se encargarían de estabilizar precios y calidad de servicios y productos a favor de los usuarios, fueron justificaciones para implantar la nueva ‘religión’, con los catequistas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional adoctrinando a ‘cuadros de las burguesías nacionales’, que desde sus diferentes ministerios se encargarían de implantar las recetas de la ‘nueva prosperidad’.

En países como Argentina, Brasil, Chile y Venezuela, la privatización de bancos y servicios públicos derivó en pronunciadas alzas en tarifas, al igual que los altos intereses y la inflación encareciendo los alimentos básicos, lo que atizó la protesta social materializándose en grandes movilizaciones y protestas, que en Venezuela reventaron en el ‘caracazo’ de 1989, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, cuando oleadas provenientes de barrios periféricos de la capital venezolana se tomaron calles y saquearon el comercio, generando una desaforada represión de la Guardia Nacional que causó más de 300 muertos y germinó el descontento de un sector de militares encabezados por el coronel Hugo Chávez, quien después de liderar una abortada rebelión, fue apresado durante cinco años, siendo indultado por Caldera, para acceder al poder en elecciones de 1998, cobijado por la doctrina del ‘socialismo del siglo XXI’, con gran influencia de ideas y asesoría de Cuba.

Socialismo del siglo XXI

El salto industrial de la pragmática China y alto precio del petróleo, cobre, carbón, níquel, oro, soya, cacao y otras materias primas abundantes en nuestros países, favoreció que nuevos gobernantes como Chávez, Lula y Kirchner, contaran con recursos abundantes para impulsar diversos programas asistencialistas subsidiando productos básicos de la canasta familiar, vivienda, educación, salud y despliegue de programas parecidos en nuestro país a Familias en Acción y ayudas económicas y en especie a niños y ancianos, lo que mejoró notablemente condiciones de vida de millones de latinoamericanos que vivían en la miseria y que en Brasil permitió que  más de30 millones de habitantes  fueran escalonados de ‘pobres’ a ‘clase media’.

Pero como en toda ‘democracia tropical’ o ‘república bananera’, la abundancia de dólares no sólo alcanzó para mejorar condiciones de vida de las mayorías. Los generosos ‘héroes’ de ‘revoluciones pacíficas’ y los segundos al mando también comían y con tanta plata y tentación a mano no tardaron en mostrar sus apetitos y arribismos reprimidos y a guardar jugosas ‘comisiones’ en cuentas secretas en paraísos fiscales y a comprar propiedades por medio de familiares y testaferros, desatando una ola de corrupción generalizada alrededor de los círculos del poder, que no sólo afectó a Venezuela, Argentina, Brasil, Chile, Nicaragua y otros países ubicados en la órbita del ‘socialismo del siglo XXI’ sino también a Colombia en el caso de Samuel Moreno en la alcaldía de Bogotá y a los gobiernos de Gaviria, Pastrana, Uribe y Santos, con escándalos como la privatización de Telecom,  Seguros Sociales, la crisis financiera durante el gobierno de Pastrana, cuando gracias al 4x 1000‘socializaron la perdidas y  privatizaron las ganancias’ de los bancos y otros escándalos posteriores como  Agro Ingreso Seguro, los cárteles del arroz, la energía eléctrica y gas, papel higiénico, azúcar, etc., Saludcoop, regalo de Isagen, Reficar y otros negocios turbios en los que se involucraron grandes conglomerados financieros favorecidos por políticas neoliberales que cada vez más permiten concentrar propiedades y riquezas en pocas manos.

En Colombia, por su particularidad e influencia de paramilitares y guerrillas como las Farc y el Eln, limitando la lucha política democrática y quitándole piso a la izquierda pacífica y movimientos alternativos, no triunfó el ‘socialismo del siglo XXI’, así oportunistamente los uribistas, para tumbarlo, pretendan igualar a Santos con Maduro y a Colombia con Venezuela.  Los gobiernos neoliberales de Uribe y Santos aplicaron programas asistencialistas como Familias en Acción, y subsidios a la salud, educación y vivienda sin llegar a los niveles de los vecinos ‘bolivarianos’. Lo positivo fue que nuevos dirigentes como Navarro y Fajardo en las alcaldías de Pasto y Medellín y las gobernaciones de Nariño y Antioquia, demostraron que hay otros estilos de gobernar con resultados positivos, obras, programas exitosos, sin populismo, con equidad, eficiencia, sin robar, ni agenciar la guerra eterna como dogma de Estado.

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