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SOBRE EL CONFLICTO ACTUAL EN EL CAUCA

El sábado 21 julio, 2012 a las 9:46 am

Por: Andrés Felipe Gil

17 de Julio de 2012

Los acontecimientos ocurridos en el Cauca en los últimos días, y que dan cuenta de una realidad que lleva varias décadas en esta región, nos obligan a reflexionar y debatir en torno a la realidad de la confrontación con las FARC y el sentido estratégico del Cauca para estas. Por ello voy a exponer algunos elementos que aporten en este sentido y nos permitan encontrar acciones positivas incluso desde la sociedad civil.

Vale la pena recordar que las FARC, casi desde su hito fundacional en 1964, tienen presencia en el departamento del Cauca, donde hoy operan 6 frentes y dos columnas móviles. En el Norte del departamento finaliza un triángulo importante para las FARC que inicia en la Macarena y que es caracterizado por ser montañoso, de difícil acceso y que ha servido de zona de retaguardia para la provisión para la guerra y el tráfico de narcóticos. Pero vale la pena sumar el hecho de que con la muerte del Mono Jojoy, analistas muy importantes de este grupo guerrillero, anunciaron el debilitamiento significativo del bloque oriental, lo cual deja como punta de lanza para la acumulación de acciones violentas al Comando Conjunto de Occidente y al Cauca como epicentro de este accionar.

Por otra parte, y con el ánimo de entender la nueva dinámica de acción de la guerrilla, es necesario saber que el éxito del Ejercito a partir del Plan Colombia, que permitió el fortalecimiento sin precedentes de este y que cambió la correlación de fuerzas en conflicto, sumado a la política de Seguridad Democrática por otro lado, siendo esta posible gracias a la anterior, obligaron a las FARC a volver a la estrategia de guerra de guerrillas, luego de haber avanzado a guerra de movimientos y casi alcanzar la guerra de posiciones en los años noventa. Esto significó para las FARC volver a las acciones a través de pequeños grupos, reunidos en las llamadas compañías móviles y unidades Tácticas de Combate, a través de lo cual soportan su accionar en más hostigamientos y menos enfrentamientos, en el uso de explosivos con fines terroristas y en una pronunciada actividad de milicias urbanas para la provisión de información, elementos de guerra y otras actividades delictivas. Estrategia esta que se concretó en el llamado Plan Renacer puesto en marcha en el 2008 bajo la dirección de Alfonso Cano. Lo cual habla de la alta capacidad adaptativa de esta organización.

Sin embargo, es necesario destacar que hoy como nunca antes se ha visto en la historia de las FARC, su proyecto político está completamente deslegitimado y cuenta con el mínimo respaldo de la población colombiana, adicionalmente, está sufriendo una acelerada descentralización en el interior de su organización, lo cual se traduce en una menor unidad de mando. Lo cual pone de manifiesto no solo el éxito de la ofensiva militar en los últimos años, sino también la necesidad de continuar con esta para lograr llevarla a un punto crítico y definitivo en la confrontación.

No cabe duda, y muy pocos colombianos pedirían lo contrario, que el gobierno nacional continuará con la ofensiva y que seguiremos viendo por parte de las FARC en el Cauca, mientras puedan hacerlo, acciones de alto impacto mediático como hostigamientos y retenes ilegales.

Por otra parte, y desde el punto de vista militar, de probarse la hipótesis según la cual el avión supertucano fue derribado con un misil tierra-aire accionado por las FARC, estaríamos presenciando un punto de inflexión significativo. Así como en su momento, el mundo vio que las guerras no fueron las mismas con la aparición de las AK47 en la segunda mitad del siglo XX y más recientemente con los Drones en la llamada Guerra contra el Terrorismo, la posible posesión y uso de misiles tierra-aire obligarán al ejército a recomponer su táctica ofensiva de una manera radical.

Por último, no podemos pasar por alto, que cada día las FARC, las Bacrim y otros grupos ilegales en el país se parecen más. En la medida en que sustentan su accionar por y para el negocio del narcotráfico. Sugiriendo que en el hipotético fin de las FARC, el rentable negocio del narcotráfico seguirá alimentando de sangre al país, ya no por este grupo sino por cualquier otro que asuma esta empresa criminal.
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