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Sobre aspiraciones políticas y la opinión pública

El martes 24 marzo, 2015 a las 9:17 am
Carlos E. Cañar Sarria

Carlos E. Cañar Sarria carlosecanar@hotmail.com

Preocupa que nuestro departamento siga ocupando los últimos escaños en desarrollo humano. Por los conflictos, el Cauca es motivo de interés de la opinión pública nacional. A nuestra clase política le ha faltado liderazgo en apropiarse de la difícil problemática regional. A los gobernantes y legisladores -con algunas excepciones- no les ha caracterizado trabajo que contribuya al bienestar de la gente que teóricamente dicen representar.

Por eso es conveniente que quienes aspiren a los cargos de elección popular, en la contienda que concluirá en octubre próximo, estudien las reales condiciones socioeconómicas de la región y de las localidades, conozcan de antemano las fortalezas y debilidades de los municipios y departamentos, lo mismo, conocer sus propios alcances y limitaciones como personas, como administradores públicos y en sus roles como precandidatos o candidatos. Después de esta tarea, trazar los ejes programáticos que se consoliden en propuestas serias y realizables; programas que les permita a los potenciales electores llenar las expectativas que no son pocas, los cuales entrarían a convertirse en objeto de debates en los diferentes escenarios regionales de acuerdo a las dinámicas de cada campaña.

Es precisamente, de carencia de líderes y propuestas lo que ha caracterizado anteriores campañas en lo que respecta al Cauca y a la manera como se hace el proselitismo comarcano. Personas o ‘personajes’ que aparecen de la noche a la mañana con aspiraciones. Porque a un concejal o a un periodista se le ocurrió, por ejemplo. Caras viejas y conocidas -reciclados- sin mucho que mostrar y caras nuevas y desconocidas sin mucho que ofrecer. Parece como si la política la interpretasen como el arte de la improvisación. Precisamente por ello, auguran unas campañas desabridas y por lo tanto aburridas. Como si se tratara sólo de encontrar las maneras de ganar las elecciones y no de evidenciar estar preparados para gobernar o legislar. Un cargo relativamente exitoso en alguna dependencia oficial, no debe ser aval absoluto para aspirar a otras posiciones cuyos retos y responsabilidades sean mayores. Por muy ‘buen acompañamiento’ que consideren tener de parte de caciques y gamonales.

Los medios informan previamente sobre funcionarios que renuncian a sus cargos para no quedar inhabilitados y sus nombres no tengan inconvenientes en el momento en que se sometan a la consideración popular. Por ley deben hacerlo, la pregunta es: ¿Todos cuentan con la preparación y la representatividad suficiente para asumir una campaña y encarar eficiente y eficazmente una aspiración? En lo que respecta al Cauca, hasta el momento -contrario a otras ocasiones- no se siente la proliferación de precandidaturas y candidaturas. Hay que evitar desgastes innecesarios porque no habría cama para tanta gente.

Mientras unos congresistas anuncian sus candidatos a la gobernación del Cauca y a la alcaldía de Popayán, otros por el momento están callados; por debajo de la mesa impulsan a sus pupilos, mueven sus fichas mientras miden sus fuerzas como gesto de prudencia para evitar quemarse. Eso de lealtades en política, sobre todo en nuestro medio no se da. Hemos visto a congresistas que dan avales en los directorios, proclaman candidaturas a nombre de su partido y a la salida del directorio salen a apoyar otras candidaturas y a otros partidos. Sobre todo en un país donde el transfuguismo, el lagartismo, el camaleonismo, el clientelismo, la politiquería y otras patologías han contribuido a la decadencia y al desencanto de la política.

Hace falta mayor debate político en las universidades, en los medios de comunicación y en otros escenarios regionales y locales. Si el debate en verdad existiera, la proliferación de precandidaturas y candidaturas no se diera. Habría discernimiento y depuración. Y más ética, eficiencia y eficacia en la futura administración pública.

En lo posible, hay que tratar de hacer un periodismo objetivo, crítico y propositivo para evitar las tribunas electoreras que sólo obedecen a un tipo de periodismo ‘pre-pago’ o ‘post-pago’ que en nada enaltece el ejercicio de la política y mucho menos la labor periodística. Los medios de comunicación deben ser los voceros del interés público y no instrumentos de políticos, muchas veces deslegitimados que aspiran conseguir réditos de la información o de la opinión. Prensa libre sí, pero responsable. Mediante una información u opinión se puede hacer mucho bien o mucho daño a la sociedad. La verdad debe ser el fundamento de un periodismo responsable y comprometido con las comunidades.

Es importante que los medios de comunicación entiendan que también les compete la responsabilidad de ejercer una función pedagógica. La apatía ciudadana por la política y por lo político tendría a desaparecer de manera paulatina en la medida en que los medios de comunicación se empoderen de la verdad y de la defensa del interés público.

Las campañas apenas empiezan y seguramente habrá mucha tela de donde cortar en el transcurso de los próximos meses.

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