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Miércoles, 27 de enero de 2021. Última actualización: Hoy

SINAÍ, LUNA Y DISTANCIA

El martes 29 diciembre, 2020 a las 4:01 pm
SINAÍ, LUNA Y DISTANCIA

SINAÍ, LUNA Y DISTANCIA, de ANTONIO BOLÍVAR CARDONA

SINAÍ, LUNA Y DISTANCIA

   El poeta ANTONIO BOLÍVAR CARDONA (abogado, además) viaja en 1989 a la península del Sinaí como integrante de la delegación militar de colombianos, como parte de la Fuerza Multinacional de Paz y Observadores con sede en Roma, y allá encuentra el desierto, el calor, el mar y las milenarias rocas, las calles y monumentos que exudan historia, enigma y pena. Exótico destino.

  La guerra es un suspenso entre estallidos posibles, y el mundo enseña que no ha aprendido a amar. Pero los desiertos son soledad de granos de oro, esperan; tienen paciencia infinita y saben perdonar su sino ante la mirada y miseria del beduino que los recorre y habita. La rima del viento acompaña el recuerdo del amor dejado lejos, que llama al gestor de poemas y miradas-testimonios. Y los cantos del desierto y de esos lugares legendarios, «Poemas de Oriente Próximo«, esperan guardados más de treinta años la mirada del público hasta recién ahora.

   He leído SINAÍ, LUNA Y DISTANCIA, esos poemas de Antonio Bolívar Cardona; y se siente en ellos un ritmo-sentimiento que pinta la espera, la desesperanza y el lamento de la tierra. La vida entre trincheras de litigio, encerrada en anhelos de paz que el ser humano no ha alcanzado. Y con mirada sensible, el poeta nos lega memoria de sus experiencias. Son palabras que pintan hermosamente el extraño paisaje del anhelo. Instantáneas imágenes de lugares geográficos y humanos donde el rostro, curtido por el sol, el viento, la noche y las estrellas, se siente como una llaga en sedente espera de redención. Porque

   «La arena se revuelve
   sin distinguir la sangre
   que se derramó.
   Las piedras
   no me dicen nada.
   El olor a tumba funeraria
   fastidia mi nariz.
   La lagartija que transita
   aquellas paredes amarillentas
   arrastra su abdomen
   sobre calizas milenarias.
   Todo huele a pasado.

   Ese hombre triste,
   sobreviviente de los siglos,
   está allí, todo le falta.»

   **RVQ**

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