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Si en Popayán, llueve… en otras poblaciones no escampa.

El miércoles 8 mayo, 2013 a las 11:31 am
Luis Barrera

Luis Barrera

Expertos y líderes de opinión consultados por PROCLAMA coinciden en señalar que en la capital caucana se presentan siete factores que sumados incrementan la preocupante inseguridad ciudadana pese al gran esfuerzo de las autoridades.

Los aspectos señalados muestran la necesidad de hacer un cambio estructural de aptitud preventiva de la Policía, presencia rigurosa y constante en puntos neurálgicos y de reconocido alto riesgo delictivo, los payaneses hoy tienen un alto grado de percepción de inseguridad nunca antes experimentado.

INSEGURIDAD POPAYAN

Un sistema judicial que no tiene la suficiente credibilidad de la población, la policía captura y al rato el bandido se le ve en las calles cometiendo las mismas fechorías, un crecimiento incontrolable de las pandillas en los barrios marginales, un sistema carcelario obsoleto y con indigno hacinamiento que no cumple con la rehabilitación de los internos, el aumento del narcotráfico en las llamadas ollas de siempre, la falta de control en los locales de expendio de bebidas alcohólicas y la permisividad de zonas rojas donde se comercializan objetos de dudosa procedencia y armas.

En Popayán sus gobernantes y dirigentes deben hacer también un llamado a la autodisciplina social, que implica colaboración y sensibilidad ciudadana frente al crimen. Claro, que si en Popayán llueve en el tema de la inseguridad ciudadana, en otras poblaciones como Santander de Quilichao, Puerto Tejada y El Bordo-Patía, por solo mencionar tres municipios, no escampa.

La gente suele echarle el agua sucia a las autoridades policivas y las demás fuerzas que persiguen la delincuencia organizada, pero qué gran equivocación, así estén constitucionalmente establecidas para garantizar la paz y la convivencia ciudadana, la responsabilidad es de todos.

La situación actual de inseguridad en Popayán y resto de municipios caucanos, no se justifica por sí misma, dado que la sociedad no existe ni se consolida “ad intra”, sino que su razón es fundamentalmente “ad extra”. Me explico, a ver si me entienden desde Puerto Tejada. Así como el mal no existe “per se”, sino que entre otras causas, de su existencia, podemos hablar de la ausencia del bien o de lo bueno, la robustez pública no es solamente la ausencia de enfermedad, la seguridad pública no es semejante a la ausencia de criminalidad en sus diversas manifestaciones.

De tal modo, que la prevención es un elemento absolutamente indispensable; los avances y los retrocesos obedecen a la mezcla de múltiples causas, su abandono conlleva un altísimo costo humano y económico. Ni la educación, ni la salud, ni la recreación, ni la seguridad constituyen condiciones imperturbables, y además requieren, del desarrollo, la capacidad primero de pensar, de sustraerse de la realidad para un análisis crítico, serio y responsable, que permita planificar a mediano y a largo plazo.

Simple y llanamente porque aquí como en el resto del país se persigue al delincuente y no al delito. La situación actual de inseguridad ciudadana en Popayán y el Cauca, ha llegado a niveles insospechables. Una mezcolanza de frustración e impotencia nos produce la sucesión diaria de hechos violentos, cometidos frecuentemente con armas de fuego sofisticadas.

Ha llegado a la hora para tomar medidas perentorias y serias que garanticen nuestro Estado de Derecho. No se trata de exageraciones, la situación es alarmante. Basta, realizar un pequeño esfuerzo y mirar los medios de comunicación, o simplemente conversar con el compañero de trabajo, el tendero de la esquina, con el taxista, con el embolador, con el peluquero. Alguno, desafortunadamente ha sido víctima, familiar o amigo de un sujeto de la violencia en todas sus formas.

Las causas que originan esta situación son muchas y muy diversas. Sin embargo, existe una común a todos estos problemas que ha sido extraordinariamente determinante: la pérdida de valores y principios. Sobre ella podemos actuar de manera inmediata, local, global, jurídica personal e institucional.

Es la irresponsabilidad indirecta, social y ambiental de ciertos individuos, empresarios y entidades públicas, la causante de los problemas energéticos, la contaminación de las aguas y el calentamiento global. Es la búsqueda de dinero fácil la que ha llevado a algunos funcionarios públicos, policías y jueces a la corrupción, y al establecimiento de negocios ilegales, como la trata de personas, el narcotráfico o el lavado de dinero, los muchachos ya no quieren estudiar, porque siendo “torcido” es más fácil conseguir cosas que trabajando honradamente, lo cual demora años, por mencionar algunos.

La inseguridad ciudadana se ha convertido en un factor determinante, es el fundamento, o criterio al decidir asuntos que antes resultaban muy escuetos, como salir de nuestra casa durante la noche, asistir a actividades sociales, ir al estadio o misa, visitar parques y recorrer algunas calles, la cantidad de dinero que podemos portar (poco o mucho, ya no importa, al fin te matan por cualquier cosa), e incluso dejar de visitar algunas zonas de la ciudad. Es decir, limitamos nuestra libertad en aras de la integridad física y patrimonial.

Cada día estamos más dispuestos a ceder un poco más de nuestra libertad a cambio de sentirnos seguros. Lentamente, pero firme, nuestra sociedad se ha tornado más temerosa, excluyente, desigual y xenofóbica. Estas situaciones han generado en nuestra sociedad otra enfermedad como efecto directo de la inseguridad: el estrés social.

El sentimiento de inseguridad en Popayán se manifiesta en la percepción de que la criminalidad es uno de los principales problemas sociales, la sensación de un incremento constante de la delincuencia, atribuido al uso incontrolado de drogas y armas de fuego, así como el factor económico, la falta de empleo y oportunidades de desarrollo y educación; el sentimiento de inseguridad por hechos delictivos ; percepción generalizada de inseguridad en zonas urbanas; el temor de ser víctima del delito; el incremento de noticias amarillistas, genera el estrés social.

Lo lamentable es que hay gente que mata por robar una “panela” de celular y  otra que está dispuesta a matar también, por no dejarse robar.

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