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Si el fanatismo religioso no es patrimonio exclusivo del Islam, tampoco lo es el terrorismo

El miércoles 18 noviembre, 2015 a las 8:49 am
Luis Alberto Barrera Moreno

Por: Luis Barrera

Cuando el terrorismo -como este pasado viernes 13 en París- masacra seres humanos de inmediato se pone en movimiento, felizmente para los organizadores del sangriento hecho, una ola de indignación moral, porque es eso lo que buscan demencialmente.

El terrorismo es un fenómeno complejo cuyo análisis requiere de una tranquilidad emocional que se ve perturbada cuando tiene lugar un atentado. Es difícil liberarse de la indignación que la barbarie causa en los sentimientos humanos.

Sin embargo, hay que mantener la serenidad para poder afrontar los desafíos con una reacción correcta, proporcionada, y de acuerdo a las leyes democráticas y los derechos humanos civilizados para no caer en el mismo juego de los violentos.

Los colombianos también nos cansamos de tanta barbarie e indignados marchamos contra esa práctica que solían realizar las Farc, como dándole cachetadas a un perro a ver cómo reacciona en su rabia, en buena hora se avecina un proceso de paz y reconciliación con quienes cometieron actos terroristas.

Atentados en París

Los ataques terroristas tienen siempre, además de la lamentable e irrecuperable pérdida de tantas vidas humanas, otras consecuencias inmediatas y negativas sobre la economía, difícilmente cuantificables, aunque la experiencia muestra que estas últimas, suelen tener una duración corta, a menos que se repitan dichos ataques.

La mayoría de los atentados se cometen contra musulmanes por parte de otros musulmanes. Por eso, hay que desestimar la idea de una guerra o choque de civilizaciones. La inmensa mayoría de los musulmanes condenan los actos terroristas como contrarios a las enseñanzas del Corán.

Si el fanatismo religioso no es patrimonio exclusivo del Islam, tampoco lo es el terrorismo. El primer problema que aparece cuando queremos afrontar el fenómeno terrorista es el de su concepto y definición. Parece que cuando se pronuncia la palabra terrorismo todos creen estar hablando de una misma cosa. Se piensa que todo ser humano porta dicho concepto como si de algo natural e indiscutible se tratara. La realidad es bien distinta.

Organizaciones consideradas terroristas acusan a los organismos internacionales y a los Estados de ser a su vez los responsables de actos de terrorismo al amparo del poder que les garantiza la supremacía sobre los oprimidos. Para un palestino, Israel practica el terrorismo cada vez que mata a uno de sus compatriotas mediante un ataque selectivo. Para muchos musulmanes Estados Unidos es un Estado que ejerce su supremacía a base de procedimientos terroristas como bombardear poblaciones civiles.

Terrorismo - Medio Oriente

Para que el trabajo contra el terrorismo resulte eficaz hay que estudiar sus causas, no solo sus consecuencias. En el caso del terrorismo denominado yihadista que está siendo rechazado obviamente por todos los gobiernos del mundo, hay que encontrarlas en un contexto provocado por: Los conflictos de Oriente Medio (Afganistán, Irak, Siria, Palestina),La inestabilidad en el Norte de África, Sahel, Golfo de Guinea, Cuerno de África, el fracaso islamista en la llamada “Primavera Árabe”, factores estructurales como pobreza, la desigualdad, el desempleo y debilidad institucional, falta de integración en las sociedades occidentales por algunos musulmanes que perciben exclusión, racismo y xenofobia.

Es un hecho expresivo de violencia que se lo puede ver durante toda la historia (conquistas, guerras) con sus más variadas formas de expresión y crueldad, curiosamente es algo repugnante que no surgió de la noche a la mañana.

El terrorismo es un delito que debe ser perseguido a través de sistemas de justicia penal y con todas las garantías de un proceso justo en el marco del Estado de Derecho. La lucha contra el terrorismo y el respeto escrupuloso de los derechos humanos son dos objetivos que se refuerzan y se complementan mutuamente, pero no con retaliaciones en donde se generan más muertes.

Los grupos terroristas van modificando sus métodos de organización y funcionamiento, intentando aprovechar las debilidades de los Estados y recurriendo a las tecnologías de la información modernas para aumentar el impacto de sus atentados. Estos grupos se aprovechan igualmente de la existencia de zonas en algunos estados que escapan al control de las autoridades públicas. Los terroristas utilizan esos “refugios seguros” para organizarse, entrenarse y preparar ataques tanto en el Estado en el que se hallan como en otras partes del mundo.

Para muchos aplicar la Ley del talión sería lo más práctico, ojo por ojo, diente por diente. Si me matas 200 yo te mato 400 y vamos quedando iguales.  Un acto de revancha de nunca acabar.

El terrorismo se constituye así tanto en el ámbito interno como en el mundial, como en una vía abierta a todo acto violento, degradante e intimidatorio, y aplicado sin reserva o preocupación moral alguna. No es, por lo tanto, una práctica aislada, reciente ni desorganizada pero no por ello estructurado.

En una Francia aún conmocionada por la brutalidad de los ataques terroristas del pasado viernes, las autoridades han comenzado a tomar medidas para tratar de paliar y combatir tanto dentro como fuera de sus fronteras la amenaza yihadista, que, como ha advertido el primer ministro, Manuel Valls, será duradera y puede en cualquier momento concretarse en más atentados, la amenaza está latente.

lualbamo@hotmail.com

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