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Domingo, 20 de octubre de 2019. Última actualización: Hoy

Semana mayor

El miércoles 17 abril, 2019 a las 11:52 am
Imagen cortesía de: https://bit.ly/2vbc1Zw

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Van pasando los días, semanas, meses y años. Fue uno viviendo cada día y abriendo los ojos a lo que sucede en cada uno de ellos. Llegan a los ojos, al olfato, al corazón sucesos, personas, conocimientos, experiencias que van marcando hitos y recuerdos.

La Semana Santa la empecé a vivir en Villa Gómez, corregimiento de Pacho, Cundinamarca, vagamente me quedan imágenes de su cura párroco, monseñor Misael Gómez, bajito, regordetico y se me vienen a la memoria sus calles gredosas, sin pavimentar, la escuela donde trabajaba mi padre y la casa-escuela donde vivíamos con la familia que empezaba.

Guarda uno las imágenes de las ceremonias en la iglesia pequeña. La verdad, poco me acuerdo. La evoco ahora porque estoy volviendo mis pasos a mis años más lejanos que me acuerdo. Yo tenía cinco años y deseaba las monedas cobrizas de cinco centavos. Aprendí a leer en las páginas del El Siglo. Aventuras de dos Pilluelos, Educando a papá, el fantasma, las que más esperaba.

Allá conocí lo que hoy la modernidad no ha logrado acabar. La Semana Santa con sus personajes, con el «ramo bendito», el santo sepulcro y las peroratas del cura en la iglesia. Poco es lo que recuerdo. Eso, que acabo de nombrar. A eso queda reducido. Imágenes que no se pueden borrar como el estanco oficial del señor Useche cerca la escuela donde vivía y que pagaba a mi papá y a mi mamá.

Lo de «semana mayor» es un calificativo nuevo que se inventaron los periódicos ateos. Antes era Semana Santa. Semana mayor, porque en ella se multiplican los días festivos. No hay estudio en escuelas ni colegios y se dan vacaciones en el trabajo desde el miércoles. Al fin y al cabo Colombia es un país requetecatólico de nacimiento. Aunque sus religiosidad va de la mano con el ateísmo. Se cree pero sin dolor ni alegría. Por costumbre y genes. Porque así nos criaron mamá y papá.

Nos quedamos con el nombre de semana santa. Sí, porque ¿hoy alguien a va a misa el jueves santo y el domingo de Pascua? De resto, las indulgencias se las ganan los almacenes de cadena, las cerveceras y tiendas de «rancho y licores». Este fue un país católico porque así nos bautizaron. Tal vez sea más religioso México, país americano pero más cercano a Europa de donde nos vino la religión.

Decir hoy semana santa es como decir fin de año. Uno alista maletas, olvida el trabajo, se va a la finca, sale del país… Tal vez se acuerda de que hay iglesia en el barrio o en el pueblo. Y aprovecha para hacer visitas… Nunca pensé que yo sería un ateo más, un ciudadano Kane, un alfiler en la caja para agarrar un par de hojas. Y que una semana santa fuera detenido el presidente Alan García y se hubiera suicidado.

Sí, semana no tan santa estas que nos ocurren y sacuden ahora, con y sin Odebrecht.

17-04-19 –  11:12 a.m.

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