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SE VA UNA TARDE EN LA CIUDAD

El viernes 24 agosto, 2018 a las 7:05 pm
SE VA UNA TARDE EN LA CIUDAD

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

SE VA UNA TARDE EN LA CIUDAD

SE VA UNA TARDE EN LA CIUDAD

En el Gato de Tejada. Tomada de: http://valleyadventours.com/cali-city-tour/

Se ha ido escondiendo el sol y ha caído la tarde cada vez más oscura. La tarde es el envés de la mañana. La mañana fue brillante y soleada, llena de luz y con rayos de sol atravesados como una telaraña. Al fondo estaba el sol mirándola y prestándole su cara y su calor. Pasado el medio día, se apagó su cara y se volvió como un antifaz moreno.

Por seis horas la tarde se cubrió de nubes, unas primeras blancas y fueron apareciendo unas oscuras que le dieron su apariencia definitiva. A la tarde le gusta caminar con el sol a la espalda y por eso tiene su cara un tanto morena.

El paisaje ha cambiado por completo. En las horas de la mañana la gente corre para alcanzar a hacer sus diligencias porque pasado el medio día llega la hora del almuerzo y la tarde se nos viene encima. Y la tarde, generalmente, se nos presenta cadenciosa – como el sol – que declina. Ya no es posible tener las energías de la mañana y el sol de los venados porque es la hora de volver grupas y entrelazarse en la casa.  

La tarde se pone ruana en Boyacá y acá se viste de abrigo o suéter cuando llega la tarde-noche. Ya el frío hace su trabajo y es mejor conservar el calorcito corporal.

Sin embargo, la tarde tiene su encanto propio. Es propicia para ir a tomar onces a una fuente de soda o tomar unas dos cervezas entre chiste y en serio. Tantos planes y programas se han fraguado en este tipo de ambiente entre el bochorno que sigue al medio día y las tres de la tarde… Ya, después, se verá qué sigue. Si está buena la reunión y se sigue o se va uno a ampliar la ronda de la conversación acompañada de un vino.

Vendrán bien unas alcaparras, aceitunas o algo por el estilo que sirva de pasabocas, mientras se departe y se beben unos vinillos. Eso se llamaba en algunos lugares y por señoras muy serias «tomar un piscolabis» en alguna Fuente de Soda. Claro que estoy hablando de costumbres pueblerinas y de conventículos bastante sofisticados.

La ciudad tiene otras clases de encuentros y reuniones, tanto entre mujeres como de hombres. Los hombres prefieren lugares abiertos mientras las mujeres escogen lugares más cerrados y elegantes. Se sabe que los hombres son lenguaraces y crudos mientras las mujeres son más intimistas y tratan temas más personales.

Otra cosa son las fiestas en Cali en donde se sirve vino y aguardiente y se baila. Pero esas cosas son diferentes a reuniones casuales. Aquí se llega con el fin de distraerse y se invitan amigos que luego se juntarán y presentarán en la fiesta. Mientras que las reuniones de tardes entre mujeres suelen tratar de asuntos femeniles y entre hombres se reducen a compartir cerveza, aguardiente o whisky. Son ocasiones buscadas, sociales, para engrosar el círculo de amigos y amigas.

23-08-18                                                    5:50 p.m.

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Otras publicaciones de este autor en: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

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