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Santrich – JEP – Fiscalía

El sábado 18 mayo, 2019 a las 11:05 am

Santrich – JEP – Fiscalía

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Menudo lío en que nos metió este trío. Santrich es un santo no muy rico en virtudes. La JEP sufrió un traspiés que la deslegitimó, cuando todo mundo empezaba a creer en ella. Y el fiscal mostró por fin su estilo ramplón e incomprensible.

Este infundio del recorrido del caso Santrich dio para que él fuera una pelota de fútbol con la que todos jugaron. Este desenlace nadie lo podía creer. Cuando se dio la noticia de que la JEP había fallado a favor de la libertad de Santrich comenzó la torta a moverse dentro del horno.

¿Habría apelación del «fallo» de la JEP? ¿Habría que felicitar a Santrich por esta metida de pata de tan alto tribunal que se había mostrado resbaloso? ¿Cómo actuó el fiscal que era el que menos tendría que ver en este lío? ¿Qué tenía que ver con la sentencia de la JEP que tanto lo molestó? Parecía un juego de tronos sin árbitros. Las demás altas Instancias miraban estupefactas la escena dantesca que se había formado. Pero fueron prudentes y esperaron a que el hilo de la Justicia se desenrollara por sí solo.

Unas fechas límite, un envío de pruebas que nunca llegaron cuando las pidió la JEP, una sentencia que mal o bien ya estaba de bruces sobre el tapete, fueron el hazmerreír de tirios y troyanos, de Colombia y el exterior.

La majestad de la Justicia en este caso la encarnaba la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP. Estamento que ha estado en boca de muchos más para mal mirarla que para defenderla. Fue una alta instancia judicial que nació para dedicarla a consolidar la Paz que se había pactado entre el Estado representante de la Sociedad y los grupos alzados en armas.

Todo iba bien aunque por debajo había suspicacias. La JEP se había mostrado medrosa y no había demostrado en forma contundente la necesidad de su existencia. ¿Era este caso para que hubiera sido su bautismo de sangre? El fallo, un tanto simplista dejó ver fisuras y nos dejó con dudas desde el principio. Un fallo que debía ser origen y puntal para otros casos resultó muy breve y nos dejó sin aliento a todos. Pareció muy simplista y poco convincente, sin la altura necesaria para un largo vuelo. Se podría decir que esta Jurisdicción Especial se cavó a si misma la sepultura.

Santrich a esta hora no sido puesto en libertad como debía estarlo, ha caído el Fiscal General y las demás altas Cortes miran a su similar en apuros. Aunque la sentencia está en firme, todavía puede apelarse y Santrich podría tener problemas para gozar del ingenuo fallo. La JEP ha esgrimido los argumentos que tuvo para fallar en Derecho, pero no dejó huellas visibles de contundencia y sabiduría. Le faltó altura a la sentencia y respaldo unánime de sus integrantes.

Cicerón en el foro diría: O tempora, o mores. Han pasado dos siglos y nuestro derecho parece que apenas está comenzando.

17-05-19 – 2:34 p.m.

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