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El lunes 19 enero, 2009 a las 8:15 am
SAN PEDRO DE LOS MILAGROS TIENE SANTOS ANTIOQUEÑOS

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
leoquevedom @hotmail.com

Colombia tiene lugares que merecen más periódico aunque también tenga lunares. Mientras más viajamos al exterior, más nos convencemos que en nuestra Patria hay “destinos” que valen más que una tanda de Esmeraldas o un paseo por Tahití.

Por encima de la cordillera y a un lado de Belmira, encontramos un pueblo con inmensa plaza, Catedral y a Juan de Dios Múnera Ochoa. Ningún otro municipio posee tales joyas al tiempo. Si mañana usted desea ver santos sentados en plena plaza o comprando pan de queso o en una cafetería o tomándose un trago en un bar, vaya en bus alquile taxi desde Medellín o La Ceja y diríjase a San Pedro de los Milagros.

Tan pronto llegue a la amplia Terminal de buses y taxis, atravesará un puentecito con sombrero y le ofrecerán corozos por libras. Al final de la primera calle no verá edificios de más de dos pisos, pero alcanzará a ver asombrado una cúpula de basílica romana, veneciana o florentina. Es de la Catedral de San Pedro que le hizo el Milagro a este pueblo de Antioquia.

Si asiste a misa verá a miles de feligreses, herederos de la fe de los patriarcas paisas. De pie o sentados, sin pestañear oyen al cura que en buen lenguaje les habla a estos santos de carriel y ruana que vienen de la montaña y de las vecinas casas. Quien entra a rezar a este santuario no se distrae con el turista que llega o con la damita que pasa. Todo es paz y fervor y uno se olvida de lo que sucede afuera.

Alce usted la vista, no más a la entrada. Allí Juan de Dios juntó al lado de un Jesús con corona, a doce apóstoles con cara antioqueña. La Cena Santa de San Pedro sucede todos los días y tiene lugareños santos peluqueados. El autor de esta pintura y de otras que hay en las naves vive a cuadra y media del altar y, para más señas, tiene 47 años. No conoce a Judea, ni tiene la nariz hebrea. Tiene a su padre vivo y su casa parece un museo. Escogió como modelos de sus cuadros a personajes nacidos en su tierra. Eva en el paraíso es su mujer ahora y la Virgen en la Asunción es una niña llevada al cielo en una sábana por jovencitos ángeles del pueblo.

Quédese un día domingo o festivo y mire estas dos joyas preciosas. Dese el gusto de recorrer y admirar el santuario. Párese afuera en la plaza, tome fotos y pregunte al habitante sanpedruno por los santos que hay en la iglesia. Le contarán la historia y le mostrarán donde vive Múnera Ochoa. Usted quedará admirado de la imaginación y del ingenio paisa. Entre de nuevo a la Basílica y se quedará bocabierto cuando vea La Pietá de Michelangelo, blanca, de mármol, con las medidas exactas y las expresiones vivas del Cristo muerto y una Virgen triste. Vea soldados pueblerinos con vestuario israelita, caballos de sangre criolla con jinetes de lanza y dragón. ¿Dónde encontrará tanto arte cristiano pintado con actores santos que ríen y bailan en discotecas?

Sí, efectivamente San Pedro es un Milagro entre la cordillera y las arboledas antioqueñas. Vale la pena el paseo aunque usted no sea ni paisa ni crea en milagros. Tercie su cámara al brazo y aliste sus ojos y porque irá a pasar un día de súper asombros.

08-01-09 7:30 p.m.

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