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Jueves, 26 de enero de 2023. Última actualización: Hoy

Rosas para el Cauca y Colombia

El martes 17 enero, 2023 a las 2:19 pm
Rosas para el Cauca y Colombia
Rosas para el Cauca y Colombia

Rosas para el Cauca y Colombia

Desde el pasado 7 de agosto de 2022, tenemos en Colombia un nuevo gobernante elegido por voluntad popular:  Gustavo Petro Urrego, quien tiene como novedad dentro de la tradición política e histórica de nuestro país de casi doscientos años, el de ser de la llamada izquierda por primera vez “en el país del Sagrado Corazón de Jesús”, como se le dice en forma cotidiana, unido a esa corriente ideológica que ahora se ha extendido casi por ósmosis en Suramérica, junto al Brasil en forma reciente, a Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Uruguay y México.

En sus primeros meses de gobierno, desde agosto a diciembre del mismo año, ha logrado incentivar en forma fehaciente la llamada “política del Cambio”, junto a la consigna de convertir a Colombia en “la potencia mundial de la Vida”, con proyectos fundamentales inscritos dentro de los tres poderes básicos de su administración de gobierno: legislativo, ejecutivo y judicial, reforzados con un sólido apoyo de los diferentes partidos políticos y de las variadas corrientes que se derivan de ellos, que le han merecido el reconocimiento en todos los sentidos y en los ámbitos nacional e internacional, logrando así posicionarse en las diferentes encuestas de opinión, como por ejemplo en la ya conocida consulta INVAMER, cuando en una reciente de ellas, obtuvo un porcentaje del 64% de aceptación nacional.

Se puede afirmar con certeza que su gobierno ha comenzado muy bien, pudiendo afirmar haciendo una comparación popular y católica, que ha conquistado los llamados “misterios gozosos”, por su sintonía con los diferentes sectores políticos y populares en sus primeros cuatro meses del 2022.

Pero algo ajeno ocurrió, un factor externo de tipo climático y ambiental, ya transcurridos los 9 primeros días del nuevo año del 2003, exactamente el 9 de enero, día lunes festivo, en horas de la mañana, los colombianos fuimos sorprendidos por el gigantesco derrumbe sobre la vía Panamericana entre ROSAS y Párraga, que ha escindido prácticamente todo el sur de Colombia. Como lo decía textualmente el titular del periódico EL TIEMPO (en su edición del I-15-2003), al dar cuenta de una crónica sobre la noticia: “El suroccidente ya siente la crisis económica por cierre de la vía”. A Dios gracias, por la previsión natural de sus habitantes, ese derrumbe no ocasionó víctimas fatales, únicamente fueron afectadas en grado sumo más de 160 familias en las veredas Párraga Viejo y Párraga e incomunicadas tres veredas más: La Soledad, Santa Clara y Chontaduro.

Como dice el refrán: “no hay mal que por bien no venga”, y así como ya hubieron los  misterios gozosos, ahora vienen los dolorosos, cuando al nuevo Presidente le toca enfrentar los padecimientos de las personas afectadas de Rosas, pasando la prueba de fuego y haciendo obras en su favor, tanto para el Cauca como para Colombia, como por ejemplo: 1.- Construir un barrio donde puedan habitar con dignidad las familias afectadas  y  2.- Construir la variante definitiva entre Timbío y el Estanquillo, con una inversión $ 5 billones, un proyecto que ya hace 50 años, está esperando su concreción, según el ingeniero Manuel José Bravo, siendo la salvación para el Cauca y Colombia.

Haciendo alusión al slogan de Petro: “Colombia, la potencia mundial de la vida”, es la oportunidad para la redención del Cauca, de Rosas y de Colombia, (tal como titulé mi columna), pues como dijo alguien por allí: “Somos la tierra del olvido “.

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Javier Dorado
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