Lunes, 21 de octubre de 2019. Última actualización: Hoy

Ríos y cultura

El viernes 18 enero, 2019 a las 11:31 am

Ríos y cultura

Ríos y cultura

Alejandro Guzmán Maldonado*

En estas vacaciones tuve la oportunidad de conocer en el río Guatapurí. Ritualmente los días comenzaron con ejercicio y terminaron con meditación al pie del río. Desde el centro de la ciudad de Valledupar al pozo Hurtado hay una distancia de tres kilómetros. La carretera con andén que bordea el río permite llegar hasta allá a través de un paisaje tropical único. Yendo hacia el pozo Hurtado se observan los picos de la Sierra iluminada por el primer rayo de luz solar del amanecer. Las montañas en primer plano tienen figuras antropomorfas majestuosas que deslumbran con su belleza. Los cañaguates (según dicen solo son de allá) y las ceibas de tronco ancho adornan el paisaje que mezclados con el sonido de primates, loros y viento me recordaron los días más felices cuando vivía en el Caribe.

La Universidad Popular del Cesar se encuentra en uno de los sitios más privilegiados que yo haya visto, justo en frente del pozo Hurtado. Formaciones rocosas hacen una piscina natural que permite hacer clavados desde las alturas y descansar junto al río. Ahí los vallenatos se reúnen diariamente para disfrutar la naturaleza y el tiempo libre.

Esta experiencia vale la pena contarla para hacer un llamado de atención para cuidar los ríos. No conozco en Colombia una cultura ciudadana que respete esta fuente de vida. El río Bogotá es el ejemplo más lamentable. En el río Guatapurí como el río Quilichao también encontré basura. Vivimos dentro de una cultura ciudadana que destruye la naturaleza y no respeta la vida.

El comportamiento de los urbanitas contrasta con el comportamiento de algunos grupos de indígenas que viven donde nacen los ríos de estas regiones. Ellos tienen unas agendas de trabajo que privilegian la conservación de la Naturaleza y de los ríos y se convierten en un buen ejemplo para que las personas de la ciudad se concienticen de la riqueza natural que tienen y están destruyendo.

Me pregunto si es suficiente el trabajo pedagógico y de algunos grupos de indígenas para conservar los ríos. Las transformaciones ambientales, económicas y sociales están avanzando de una manera tan descontrolada que temo que desaparezcan muchos ríos impactando la sostenibilidad de una región.

También me pregunto ¿cuál es la retribución económica de las personas de la ciudad o del Estado a los indígenas por el cuidado de los nacederos de los ríos? ¿Esta retribución económica corresponde con el valor de la conservación?

En una reunión de trabajo en la Universidad del Cauca en Popayán encontré que el río Magdalena y el río Cauca estaban siendo defendidos por indígenas contra mineras internacionales que querían instalarse en el Macizo Colombiano. Gracias al trabajo de los indígenas se logró detener el ingreso de estas empresas mineras y conservar el medio ambiente y sus ríos. Si los indígenas dejaran de defender su territorio me pregunto ¿cuánto valdría para las ciudades y la producción de alimentos no tener ríos?

Hay que apoyar y asesorar estos procesos sociales de las minorías étnicas en Colombia explicándoles y demostrándoles cuantitativamente a través de una valoración económica a los ciudadanos, empresarios y al Estado local y nacional cómo los indígenas producen servicios ecosistémicos que ellos están aprovechando. Un municipio como Santander de Quilichao con aproximadamente 100.000 habitantes y con el crecimiento industrial más alto de la región debe preocuparle la conservación de su río.

Se debe comenzar por crear incentivos para la conservación en los diferentes mercados que se relacionan con los recursos naturales y la conservación de los ríos. Estos incentivos para la conservación deben generarse a partir de una política estatal que promueva los valores colectivos de la conservación. No es una tarea fácil, por el contrario, es demorada y costosa pero es urgente y necesaria y podría ser una estrategia reducir el conflicto social en una estructura productiva tan desigual. Hay un trabajo pedagógico e institucional enorme por delante para proteger los ríos y vivir mejor en el norte del Cauca.

  • Alejandro Guzmán Maldonado Profesor de cátedra de la Universidad del Valle y la Universidad Javeriana sede Cali.

****************************************

Otras publicaciones de este autor, enhttps://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/alejandro-guzman-maldonado/

También te puede interesar
Deja Una Respuesta