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REVOLUCIONES POÉTICAS

El martes 9 febrero, 2016 a las 3:09 pm
Armando Orozco Tovar

Armando Orozco Tovar

En América Latina hubo tres revoluciones: Modernista, Creacionista y Contemporánea. La primera la hizo el nicaragüense Rubén Darío. La segunda el chileno Vicente Huidobro, y la tercera los que ya no creen en el canto y la musicalidad del poema, sino la velocidad irónica de las ideas.

La revolución modernista cambió el idioma y el creacionismo lo volvió imaginación.

El primero significó la independencia cultural del continente latinoamericano. Una toma de conciencia, que comenzó con el libro “Azul” de Darío.

Vicente Huidobro, llegó a Madrid en 1931, repitiendo su triunfo de 1918. Y trayendo luego de París, Francia, la primera vanguardia poética con su libro Altazor, su obra maestra, compuesta de poemas desconcertantes.

Este libro constituyó la segunda revolución poética esencial de América Latina, cuando terminó el modernismo con la desaparición de su creador hace cien años en 1916.

Sólo en Colombia el lenguaje modernista duro existiendo mucho tiempo después de desaparecido Rubén Darío, según dice María Mercedes Carranza en su ensayo: “Carranza por Carranza”.

En 1918, cuando Picasso en París inventaba el cubismo, terminando la primera guerra mundial, Huidobro traslada las técnicas del cubismo a la poesía, los principios artísticos del collage, que es como una cascada de imágenes encadenadas, convirtiendo la poesía en un desafío a la razón.

Revolución poética - Poesía

Las características de la poesía contemporánea son otras, y sus principios ya no son los del modernismo, que con Darío hizo su gran labor como dice Jorge Luis Borges: “Variándole la entonación al idioma español y afirmándole su música”, volviendo la poesía una conmoción misteriosa, que habitaría también la prosa.

El Creacionismo, quien en el manifiesto de Huidobro, exigió para la poesía, “la carencia de anécdotas y descripciones, y que en ella sólo hubiera sugerencias. Hacer nacer de la virtud creadora un único requisito. Se debe poner por encima del canto, la fuerza de la creación: “Hacer el poema como la naturaleza hace el árbol”. Que convierte al poeta en un semidiós como dice el chileno en su Arte Poética.

Lo de hoy, en poesía, exige una mirada lúcida y aguda sobre lo cotidiano. Lo que está presente como un mecanismo de expresión. Es un juego con lo pedestre, prosaico, en diálogo permanente con la palabra viva de la calle, y no con la palabra muerta.

El poema actual deja el tono de recitación. Se recurre a la oralidad, y se escapa de la ambigüedad surrealista.

La poesía contemporánea también busca, la multiplicidad de sentidos, yendo mucho más allá del símbolo. “Dice sin decir”. Valora más la realidad que la evocación. Deja de lado las imágenes transcendentes, oscuras, difíciles, orientando la imagen hacia el asombro. Se deja de lado la musicalidad, la rima y el escándalo de las vanguardias, como fue el surrealismo de André Bretón, y el Creacionismo de Huidobro. Estos lenguajes estéticos, también creían en planteamientos morales.

La poesía hoy no deja de ser una mezcla de la visión poética de lo cotidiano, con la anti-poesía del chileno de cien años, merecedor del Premio nobel, Nicanor Parra.

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