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Martes, 22 de octubre de 2019. Última actualización: Hoy

Revivamos a Pinski

El martes 8 octubre, 2019 a las 1:14 pm
Revivamos a Pinski
Imagen de referencia, tomada de: http://bit.ly/2pYpKnd

Revivamos a Pinski

Muchos recordamos gratamente a Ezequiel Pinski, aquel ingeniero que hace varios lustros se ganaba limpiamente buena parte de las licitaciones de obras públicas aquí y hasta en otras regiones del país.

Pinski se caracterizó por el estricto cumplimiento de los contratos que se le adjudicaban. Incluso en varias oportunidades se daba el lujo de entregar las obras antes de los plazos fijados, lo que le valió la admiración y el respeto de la opinión pública nacional.

Recuerdo que hasta la prensa bogotana en más de una ocasión ponderó el trabajo de este empresario judío quien junto con su esposa Raquel, ambos fallecidos, se convirtieron en referentes nacionales.

Además, daba gusto pasar por sus obras: perfectamente demarcadas, señalizadas, limpias, con unos obreros uniformados, equipos de la más alta tecnología y horarios de trabajo que algunas veces eran de 24 horas continuas en varios turnos.

Infortunadamente se presentaron serios problemas de liquidez, la empresa terminó en manos de la voracidad de los bancos y hubo de cerrarse dejando un gran vacío que no ha sido posible llenar.

Dicen las malas lenguas -que a veces dicen verdades que nadie se atreve a sostener- que fueron los contratantes los que se encargaron de quebrarlo con el premeditado y persistente incumplimiento en sus pagos, en oscuro y canalla contubernio con sus competidores quienes ya por esas calendas establecieron la nefasta coima practicando el CVY. Fue así como lo asfixiaron y lo liquidaron para meter a sus calanchines que sí repartían lo que hoy se conoce como mermelada.

Eran las épocas de Conciviles y de Saa Angulo entre otras firmas de ingeniería, que también sufrieron los consuetudinarios incumplimientos que llevaron a no pocos al cadalso, mientras los verdugos se frotaban las manos abriéndole la puerta a los contratistas de bolsillo que eran sus socios por debajo de la mesa .

Traigo a colación lo anterior porque estoy aterrado de lo que sucede con las obras públicas de mi ciudad: Todas están atrasadas. Todas quedan mal hechas. Sus entornos son un mugrero. Los desperdicios quedan esparcidos en las vías adyacentes y nadie les dice nada. Carecen de señalización. No hay personal que dé la vía. Interrumpen el tráfico cuando les da la gana sin planeación alguna y menos información previa.

Y lo peor es que contratan por un valor y este se aumenta y se aumenta gracias a los otrosís y demás piruetas para inflar los costos. Y como siempre, Tongo le dio a Borondongo: que no les entregaron los planos o que quedaron mal hechos, que no se hicieron los estudios previos, que no se compraron los terrenos a tiempo. En fin que el Municipio o el Departamento son los malos del paseo por improvisadores y se pasan la pelota de la manera más olímpica.

Que conste que no estoy generalizando pero como las brujas, que las hay, las hay.

¿Y quién responde? Pues nadie porque los entronques políticos tienen bien aceitados a los organismos que supuestamente deberían vigilar y supervisar estas vagabundearías y no lo hacen.

Pregunta final: ¿Por qué antes no sucedía lo mismo?

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