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Requiescat in pace… río Cauca

El viernes 8 febrero, 2019 a las 4:39 pm

Requiescat in pace… río Cauca

Requiescat in pace… río Cauca

Nunca pensé que algún día iba a escribir en alguna columna de opinión ese epitafio latino que traducido al español significa “descanse en paz”, pero con referencia al río Cauca, uno de los cuatro ríos tutelares que nacen en el gran Macizo Colombiano o Estrella Fluvial Colombiana, junto con el Magdalena, el Patía y el Caquetá. Siempre la había escrito haciendo relación y homenaje a la muerte de algún personaje importante o amigo, haciendo remembranza de su vida y sus acciones u obras. Recordemos que ese epitafio se convierte en la abreviatura más empleada en el ámbito funerario: R. I. P. Dicho epitafio es muy usado por la iglesia católica cuando ora por los difuntos al final de los llamados responsos en las ceremonias luctuosas.

Y ya que hablamos de difuntos y ceremonias luctuosas, estamos asistiendo precisamente a una de ellas, con mucha tristeza y congoja, representada en la lenta agonía de un río, el Cauca, que parecía invencible, que corría por su cauce orgulloso y pleno, recorriendo airoso 7 departamentos, con una longitud de 1350 km, desde su nacimiento en el Macizo Colombiano, hasta su desembocadura en el río Magdalena, hasta que un día la mano del hombre le dio por construir una inmensa mole de cemento y concreto llamada Hidroituango en el año de 2010, entre el municipio de Ituango y el corregimiento de Puerto Valdivia, en Antioquia y de propiedad de EPM (Empresas Públicas de Medellín).

Pero como siempre hay un primer momento en este corto caminar que llamamos vida, esta vez con mucho dolor y preocupación, me corresponde escribir la abreviatura triste R. I. P., con sentimiento contrito de colombiano consciente por los temas ecológicos, con referencia a la actual situación de nuestro gran río Cauca y sus actuales circunstancias trágicas de abandono y casi absoluta desaparición del mapa colombiano en el mencionado megaproyecto hidroeléctrico, el cual se ha convertido en un encopetado y vanidoso “desarrollo” y progreso, ante la indiferencia social y política de un Estado que se preocupa más por atender otros asuntos foráneos y de poca monta, mientras el río Cauca, el segundo río de Colombia, se va extinguiendo y va agonizando poco a poco ante la vista de todos y la indiferencia oficial.

Da tristeza infinita observar los videos que muestran la mortandad de los peces por la falta de agua (pues de 500 metros cúbicos por segundo, pasó a 100 metros y hasta menos), la tristeza de los pescadores que tenían en ellos el sustento diario, la mirada perdida en el río de los mismos, el miedo de los habitantes de Puerto Valdivia y de otros 14 pueblos más, el temor de una posible avalancha y destrucción de la represa en cualquier instante.

Estamos asistiendo a una tragedia ecológica espantosa, a la destrucción del ecosistema, a un ECOCIDIO al más alto nivel, sin olvidar los dramas humanos por la falta de trabajo y a la muerte de un río en aras del desarrollo sin control.

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Otras publicaciones de este autor:

https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/javier-enrique-dorado-medina/

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