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Rengo / poética del fragmento

El jueves 1 diciembre, 2022 a las 12:36 pm
Rengo / poética del fragmento
Rengo / poética del fragmento
Foto: Cortesía del autor.

Rengo / poética del fragmento

Cual título de este comentario es el nombre del poemario de Felipe García Quintero, (Gamar, 2021). Las cinco primeras páginas son textos en prosa para razonar sobre la «moderna poética». El epígrafe evoca a uno de los referentes de la poesía de Felipe, y da alguna luz sobre el porqué de la renguera: “Cuando innánima grifalda relata sólo fallidas callandas cruzadas”. Una línea que viene del vanguardista César Vallejo, en su obra Trilce. Vanguardia y modernidad sellan nuevos albores.

Sé de muchachos, y adultos curtidos en lecturas, que dicen con sus razones que no entienden la poesía de Felipe. Los muchachos esperan que les diga, y el adulto reclama el canon de una tradición que hermana el verso con el metro y la rima, que se animan con el ritmo de acentos y consonantes que saben de murmullos y susurros. Que además de ser divertimentos, condescienden con interpretaciones y significados. En suma, una logística preceptiva que, en la poesía de Felipe, si bien no desaparece, sí se escamotea. Al modo de esta explicación de Paul Claudel: «El poema no se hace con estas letras que pongo como clavos, sino con el blanco que queda en el papel». Muy afín a otro de los rapsodas iluminados en el altar personal de Felipe García, Paul Valéry: «El poema, esa indecisión prolongada entre el sonido y el sentido».

El verso, entonces, es lo que menos le interesa a Felipe García; y si algún compromiso hay, éste es con la poesía. Otro son los cielos y otros los dioses. Esta idea sí es posible seguirla en los poemas, siempre que se indague como una realidad en recíproca y permanente creación, ya sea por un desgarramiento o ya por ‘dar a luz’ “un deseo único: dialogar con el viento, conversar con el agua, para tal vez restaurar el tiempo de una conversación con la naturaleza…”.

Rengo también evoca esa virtud de la poesía de decir con el silencio, de pasar al siguiente renglón a pesar de la sintaxis; tan cerca del callar como distante del hablar; porque arbitrario es el andar de la vida: que lo mismo es prolongado silencio o elocuente monosílabo, dado que “aquí también se habla a la mudez desde lo escrito”. Y al reclamo del escolar, como el del adulto curtido en lecturas, por el significado de los poemas de Felipe García, los remito a la respuesta de Friedrich Klopstock al interrogársele por algún pasaje de uno de sus poemas: «Dios y yo lo sabíamos cuando fue escrito; hoy sólo Dios lo sabe». Y a su estilo, Felipe García Quintero nos provee la indulgencia de una clave para conversar con su poesía: “…situarse dentro de una tradición literaria –la moderna– para explicarme los motivos que alientan, desde la fisura, mi escritura”. Como en la portada del maestro Alfonso Renza, orienten sus pasos y miradas, hacia…     

Ese andar suyo

de mano en mano

como una espiga

su temblor entre los labios

al cabo germina.

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